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Y TODO POR EL SALARIO | Blanca Nieves Palacios Barreda

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Y TODO POR EL SALARIO | Blanca Nieves Palacios Barreda


Sabido es que: “en esta vida todo tiene su tiempo, su espacio y su lugar, nada es eterno”; para quienes se dedican a la política, no como una verdadera vocación, sino como la forma de obtener poder y dinero, este precepto no existe, y alargan lo mas que pueden el tiempo para detentar el poder a través de sus hijos, nietos, bisnietos y hasta donde el poder les dé para acomodar a su parentela.
Podrá haber simpatías, respeto y admiración hacía un presidente de cualquier país, por su historia de lucha, pero el hecho de que se resistan a dejar el privilegiado lugar que ocupan, pudiendo haber pasado a la historia como verdaderos dirigentes que no se enamoraron del poder, no es así; existen casos en los que ya verdaderamente incapacitados o muertos, llegan al grado de heredar tal poder a un familiar cercano.
Intentar perpetuarse en el pensamiento colectivo, como: el mejor presidente, líder o dirigente resulta inicuo, porque esos personajes escribieron su historia con sus hechos y, el valor reconocido en un ser humano, es la humildad y el pleno reconocimiento de que, siempre habrá quien pueda hacer las cosas mejor, sobe todo sí, inteligentemente para mantener los beneficios de un sistema de gobierno, se preparan a las personas debidas
para asegurar esa continuidad en beneficio de la sociedad.
En México, la oposición a los gobiernos emanados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que durante mas de 7 décadas mantuvo el poder, lucharon combativamente contra el sistema de gobierno que sostuvieron, incluso a la llegada pactada con presidentes del Partido de Acción Nacional (PAN).
El poder, ejercido con un autoritarismo brutal, cobró la vida de miles de jóvenes, campesinos y obreros, hombres y mujeres que, luchaban por una vida mas justa e igualitaria y, en defensa de su país, que cada vez era más despedazado para entregarlos a manos extranjeras, con el beneplácito de un sector de la sociedad empoderado y enriquecido con los bienes de la Nación.
El actual Presidente de la República de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), al inicio de su sexenio, basado en una de sus muchas promesas y su recurrente frase de: “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre” decretó que: “nadie ganaría más que el propio presidente”, su salario que era de $ 108 mil pesos, debería ser el más alto que el de cualquier funcionario:
Se equivocó el Presidente, pues fue eso precisamente lo que le ganó una antipatía sin precedentes hacia un Presidente de México, por quienes estaban acostumbrados a ganar más de 250 mil pesos mensuales, llegando a rebasar con prestaciones, bonos, aguinaldos, apoyos para despensas, seguros médicos, viajes, vehículos, gasolina, cantidades estratosféricas de hasta 400 mil pesos mensuales, contrastando de manera insultante con
los salarios de la gran mayoría de trabajadores, profesionistas, técnicos, profesores, médicos, especialistas en varias ramas académicas.
La confrontación se dio entre el poder legislativo y judicial contra el poder ejecutivo; si en sexenios anteriores, diputados; senadores; ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF); consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE); funcionarios de diversas Instituciones oficiales, eran verdaderos servidores, ¡no de la Nación!, sino de los presidentes priistas y panistas en turno, vieron en el nuevo presidente una amenaza directa a sus
desproporcionados salarios, designados por ellos mismos.
En este sexenio antes que acatar la Ley de Remuneraciones, basada en lo que AMLO llamó; “austeridad republicana”, el responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, senadores y diputados de oposición, presentaron acción de inconstitucionalidad contra esa ley, desatándose con el visto bueno de los ministros de la SCJN, una cascada impresionante de amparos, llegando a ser de aproximadamente 17 mil, que rechazaron la modificación de sus salarios, destacando en ésta defensa, el presidente del INE, Lorenzo Córdova, que de manera conjunta con el millonario empresario Claudio X Gonzales y Gustavo Adolfo de
Hoyos Walther, quien fuera presidente Nacional de la Confederación Patronal de la República Mexicana empezaron abiertamente su guerra contra el ejecutivo mediante marchas y plantones, gritando en esas acciones:
¡EL INE NO SE TOCA!, cuando en realidad deberían gritar: ¡EL SALARIO NO SE TOCA!
Por su parte AMLO en sus mañaneras, daba respuesta a esas acciones, convirtiendo ese espacio informativo en un verdadero ring y, organizando desde ahí, sus propias concentraciones en el Zócalo, para demostrar la fuerza del poder del Presidente, agradeciendo la asistencia multitudinaria de los ciudadanos, con la presentación de
artistas convirtiendo ese evento político, en una fiesta popular.
Casi al término de su sexenio, AMLO que, teniendo el apoyo del pueblo, el poder y control en sus manos, no pudo o no quiso, a través de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, regular debidamente en función de la “austeridad republicana” los presupuestos de las instituciones, autónomas o no y, consecuentemente los salarios y nos dejará en las mismas, cargando con los gastos de esa corrupta casta dorada, pagando la deuda interminable del FOBAPROA y pensando en lo dicho por él en su mañanera: “yo termino mi sexenio y me voy
y no quiero saber nada de política”… , p’a su mecha eso, nos lo hubiera dicho antes.