OFENSAS A MÉXICO | Blanca Nieves Palacios Barreda

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Remitirnos a la historia de nuestro país desde la “conquista” y/o “descubrimiento” por los españoles, es traer recuerdos al presente de: abusos, ofensas, robos, asesinatos, impunidad y enajenación, ante todo aquello que nuestros ancestros desconocían y traían consigo los españoles poderosos que pisaron nuestro suelo patrio.

En la actualidad, escuchar a un ciudadano norteamericano, sea periodista, comentarista, presidente, gobernador o funcionario de cualquier rango hablar mal de nuestro país, México indigna y, nos hace sentir una gran impotencia, porque, con todo y que ellos son los causantes de muchas de nuestras desgracias, por no decir todas, son aproximadamente 30 millones de conciudadanos mexicanos que prefieren vivir allá, en Estados Unidos de Norteamérica que aquí en su país.

Lo peor de todo, los presidentes que hemos tenido, se regocijan al dar a conocer la cantidad de miles de millones de dólares que nuestros paisanos envían a sus familiares que aún permanecen aquí, “remesas” les llaman y resultan una especie de soporte a la economía de cualquier país; el fondo real de esas remesas se basan, en la obligatoria migración que las personas hacen ante su pobreza y la necesidad de un empleo que en su país las autoridades no son capaces de proporcionarles, con todo y que la riqueza de México es notoria, lo mismo que la desigualdad en lo que a las clases sociales imperantes se refiere.

Extranjeros millonarios, apoyados por prestanombres mexicanos millonarios, que se llevan miles de millones de dólares a su país, o a otros que les han llamado “paraísos fiscales”, que son sinónimos de lugares donde se esconde lo robado, y todo ello extraídos de nuestro suelo, con el sudor de trabajadores, mineros, campesinos, obreros, pescadores, pobres, todos ellos muy pobres.

Quienes reniegan de la pobreza no se distingue por el esfuerzo, la honestidad, el respeto y vocación de servicio en beneficio de los demás y, se dedican a la política; los políticos suelen ser personas que han ido heredando puestos desde la Revolución Mexicana y llegan a hacer grandes fortunas viviendo del erario público, esto es de los impuestos que todos los mexicanos pagamos y que llegan a ser billones de pesos.

Sus salarios, como sus prestaciones, suelen ser sumamente elevados, rebasando en mucho lo que devenga cualquier profesionista con un mayor nivel académico que, el que ese político o política suelen tener; demostrada quedó su desvergüenza y falta de preocupación por la ciudadanía mexicana, cuando por Decreto del actual presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se decidiera que nadie ganaría mas que el presidente mismo, $108 mil pesos mensuales; con sus muy honrosas excepciones, la gran mayoría corrió a ampararse de dicho Decreto.

Para los mexicanos eso fue muy mal visto y, quedó reafirmado lo que Carlos Hank González, un político de viejo cuño, del Partido Revolucionario Institucional (PRI) dijera con un cinismo sin parangón: “un político pobre, es un pobre político”.

Los mexicanos podríamos regocijarnos y sentirnos defendidos ante los otros poderes existentes en nuestro país; oficial y constitucionalmente son tres: el Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero en la inocultable realidad son cuatro, el Militar, que es el más poderoso.

Formando parte los Diputados y Senadores del Poder Legislativo y, siendo electos mediante votación libre y secreta, como nuestros Representantes Populares, antes que ver por el bien de los ciudadanos, ven por su propio bien, cometiendo todo tipo de violaciones a nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y aprobando leyes que generalmente benefician siempre a quienes por su voto pagan mejor, sin importar el daño que al país hagan con sus voracidad y ambición.

No es de dudarse que, tal como ocurrió en Ucrania, en Kiev, un 16 de septiembre de 2014, un grupo de ciudadanos indignados con el Diputado, Vitaly Zhuravsky, por decisiones indebidas aprobadas, al salir del edificio parlamentario lo tomaron en vilo y lo arrojaron a un contenedor de basura, impidiéndole salir hasta la llegada de la policía a su rescate.

Hacía donde creen que están encaminando a los ciudadanos mexicanos los funcionarios de alto rango que, creen tener el poder de hacer y deshacer con total impunidad, contra un país como lo es México que, empiezan a demostrar hartazgo hacia quienes detentan el poder, al decir recio y quedito que: son los verdaderos delincuentes de cuello blanco cuyo lugar es la cárcel y no en esos puestos donde debe de imperar la justicia: expedita, eficaz y gratuita.

Lamentablemente es este el 17, uno de los artículos Constitucionales más violados, pues todo juicio de la naturaleza que sea, dura largos años, rompiendo con estos preceptos señalados y, concluimos como iniciamos; de nuestras propias autoridades recibimos: ofensas, abusos, robos, asesinatos, despojos amparados en una aberrante, impunidad.

22 de enero de 2023

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