Érase una vez en Mazatlán la fábrica de escobas de los hermanos Escalante Muro

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1858

“La Mazatleca II” fue una fábrica de escobas que estuvo ubicada en el número 5 oriente de la calle Vicente Guerrero (antes Calle del Astillero), a tres casas de la Aquiles Serdán, que cierra justo frente al legendario y ahora ruinoso edificio del Cine Reforma, por la acera que termina en la esquina donde estuvo Tortas Ramón.

A decir verdad, fue una fábrica que en su tiempo nunca tuvo competencia en la región sur de Sinaloa.

Nacimiento de la fábrica. Se conoce muy poco sobre el origen de la fábrica. Lo más seguro es que la inició el norteamericano Charles Felton, allá por 1871, por la misma calle Vicente Guerrero, acera de enfrente, en un terreno que abarcaba una gran extensión entre las calles Teniente Azueta y Aquiles Serdán, donde funcionaron las fábricas de cerillos, de carruajes y la de escobas, que pudo ser La Mazatleca I.

Los dueños de “La Mazatleca II” eran los señores Escalante Hermanos, nombre con el que facturaban. Los hermanos Escalante Muro eran los administradores de los negocios de Felton, hasta los tiempos de la madereria. Se cree que los hermanos Escalante adquirieron la maquinaria de Felton para elaborar escobas, la echaron a funcionar, y la bautizaron como La Mazatleca II.

Venían de Huequilla, Jalisco. Los señores Escalante Muro (Jonas, Moisés y Malaquias) eran hijos de don Jesús Escalante y de la señora María Muro, originarios de Huejuquilla el Alto, pueblo cabecera del municipio de Jalisco que lleva el mismo nombre. ¿Cómo llegaron a Mazatlán? Se presume que salieron de su pueblo huyendo cuando el movimiento cristero, pues don Jesús era funcionario de la iglesia y estaban amenazados.

En el Quinto Censo de Población 1930 de México están registrados como pobladores de Mazatlán el matrimonio Escalante, don Jesús (de 67 años) originario de Jalisco y doña María de Zacatecas (40), así como sus hijos Mateo (24), Moisés (22) y Malaquías (19) (datos tomados del portal de Family Search).

Dejaron su pueblo, como muchos otros. Los Escalantes tenían su casa en pleno centro de Huejuquilla, en la misma manzana donde se ubica la presidencia municipal. Eran vecinos de don Gabino García, de quien eran primos hermanos, al que por cierto le heredaron esa finca, porque ellos ya no regresaron. Bueno, sólo en una ocasión para malbaratar las tierras. Quien se quedó con ellas fue mi tío Emigdio Madera Gonzalez.

Arcadio Madera, autor del texto y trabajador de la fábrica de escobas “La Mazatleca II”.

Trajeron a su cocinera, mi tía Ángela. Los Escalante no podían adaptarse a la comida mazatleca, por lo cual trajeron de Huejuquilla a una mujer como asistente y experta en guisar la comida huejuquillense. La valiente que se vino a Mazatlán fue mi tía Ángela. Aceptó el reto que significaba esta aventura y aquí estuvo con ellos, hasta que las fuerzas le alcanzaron. Por esta circunstancia es que yo radico en este puerto, gracias a ella, mi segunda madre desde 1968, y a que los señores Escalante Muro me dieron la oportunidad de trabajar. Fui uno de los últimos trabajadores de esta fábrica de escobas.

Los Escalante fueron hombres muy listos, seguro ya tenían estudios. Moisés sabía escribir a máquina, el fuerte de Jonas era la carpintería y Malaquias, el más salido, era asiduo al billar, era cliente del Toro Manchado y sabía dibujar.

Malaquías y el escudo oficial de Mazatlán. El doctor Héctor González Guevara, al asumir el cargo de presidente municipal en 1957 se dio cuenta de que no existía un escudo oficial de Mazatlán. Se usaba un dibujo que contenía un venado, un salvavidas, un ancla y el faro pero lo usaba también una marca de cerveza fabricada aquí en la ciudad, elaborado con fines puramente comerciales por el pintor guanajuatense Diego Rivera. Entonces, el presidente municipal solicitó los servicios de Malaquías Escalante, quien practicaba la pintura aunque de manera no profesional, para elaborar el escudo oficial.

El dibujo original del escudo refiere fielmente al municipio. Para representar al nombre de Mazatl, tierra de venados, se dibujó una venadita corsa, como en la alegoría cervecera; las tres islas (pájaros, lobos y venados), la belleza del sol con una puesta en el mar, también el trópico de cáncer.

El 16 de septiembre de 1959 se aprobó el emblema de Mazatlán, el dibujo de Malaquías Escalante, que hubo de sufrir algunos cambios meses después.

Hicieron una gran fortuna en Mazatlán. Con esta fábrica de escobas los Escalante Muro se hicieron millonarios. Compraron muchas casas, departamentos, tenían dinero en el banco, eran dueños de la tienda de pintura Cherwin Williams, frente al cine Diana.

Siempre se manejaron con un bajo perfil, siendo millonarios, más cuando ocurrió el caso de su patrón Charles Felton, que fuera una de las primeras víctimas del la industria del secuestro.

Se ignora el destino de las propiedades de los Escalante Muro.

Siempre vivieron solos. Se acabaron cronológicamente, de mayor a menor. Y con ellos se fue la fábrica de escobas.

Es importante señalar que la fábrica funcionó en una pequeña casa. Casi siempre estaba cerrada la puerta hacia la calle, pero adentro había un gran movimiento, de trabajadores dando forma al sorgo, trabajando a puro pulmón con maquinaria rústica, sin prestaciones laborales.

Gracias a que algunos trabajadores se animaron a denunciar, que no les daban vacaciones, algunos ni servicio médico tenían, los trabajadores empezaron a recibir estas prestaciones, pero quienes hicieron este movimiento fueron despedidos.

Aquí termina la breve historia de esta pequeña industria que hizo millonarios a sus propietarios cuyos bienes y riquezas que acumularon en esta ciudad no se sabe en qué manos quedaron.

Entrada armada por Juan Lizárraga Tisnado, especial para Reporte Naranja.

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