El huevo, ese cotidiano y barato alimento. Érase una vez la granja “Hacienda Santa Cruz” en el norte de Mazatlán

0
407

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 8 de diciembre de 1980.

¿Cuántos huevos consume usted anualmente?: ¿Trescientos?, ¿seiscientos o más? Es difícil saber la cuenta exacta. Lo ignora y de seguro desconoce también los adelantos de la ciencia  que han permitido a la avicultura los avances que presenta y con ello el que usted tenga, todos los días en la mañana (a veces en las tres comidas) su par de huevos, guisados de mil maneras, nutritivo y económico alimento que en ocasiones, su rutinario consumo, produce enfado.

Es difícil especificar, sin embargo, en México, en el año anterior se tuvo una producción de 13 mil millones de unidades y puede hablarse de un promedio general de consumo anual de 184 piezas entre los habitantes de toda la República.

Para enterarnos de la manera en que estas “máquinas ponedoras de huevos” realizan su labor, acudimos ayer a la granja “Hacienda Santa Cruz”, única existente en Mazatlán, donde entrevistamos a su encargado, Jaime Gárate (las gallinas, aunque no cierran el pico, menos a esa hora en que les daban de comer, no dicen cosa inteligible para nosotros.

La granja tiene diez casetas en cada una de las cuales hay en promedio 10 mil animales, por lo cual son en total entre 90 mil y 100 mil.

Doce personas, a quienes se les llama caseteros, se encargan del mantenimiento de las “maquinas”. Ellos llegan todos los días por la mañana y como a las 7, les entregan su razón alimenticia. Hacen lo mismo después de las 12 del día.

EL ALIMENTO, DETERMINANTE

En la granja hay exclusivamente gallinas livianas o ponedoras, ya que es el huevo el que explotan, aunque cuando el animal deja de producir se envía al mercado abastero.

El alimento que consumen estos animales es determinante tanto para la calidad del producto que tendrán, como para su mismo desarrollo.

Al hacer la entrevista, los caseteros daban de comer a las gallinas un polvo amarillento el cual está elaborado con diez ingredientes, entre los cuales se encuentra el sorgo, la soya, arinolina, cártamo y todas las vitaminas. Para la mezcla se utiliza diariamente una tonelada de cada ingrediente.

La mezcla no se hace al azar. Para ello, explicó Jaime Gárate, se tiene la asesoría de nutriólogos de Monterrey. Si el alimento no tiene la suficiente soya, la gallina simplemente no pone y si carece de calcio, el cascarón del huevo será deficiente.

TODO ES ARTIFICIAL

Las aves son traídas apenas salidas (¿del cascarón?) de una incubadora de Torreón, Coahuila, la cual cuenta con “sexólogos”, quienes escogen a los animales, pues las gallinas son enviadas a las granjas en las que se explota el huevo y los pollos a las asociaciones que se dedican a explotar la carne. Estas incubadoras casi nunca se equivocan en el sexo de las aves, añadió.

Entre las 21 y 22 semanas de nacidas, las gallinas empiezan a poner y su producto es explotado por cerca de un año, después de cual decrece su capacidad ponedora y los avicultores se deciden entonces por venderlas, ya sea al mercado o directamente al público que acude a la granja.

EL SALUDABLE HUEVO, TODA UNA LEYENDA

El ambiente en que viven (?) las gallinas es singular, único.

Vanamente intentan hacer apología al compararlo con el de los mercados u otros sitios ruidosos, que aunque se asemejan, no son iguales: un cacareo estridente afuera de sus jaulas; un poco abajo, un espacio donde quedan los huevos y otro canal donde les depositan la comida; abajo, cerros de su propio estiércol, sobre cuyo veneno contaminante (amoniaco, fósforo) se encuentran inmunizados sus organismos, y el cual es un rico abono para la tierra.

Nada saben de los avances científicos que las han convertido en “maquinas ponedoras de huevos”, ni de que su producto, en las antiguas escrituras hindúes figuraba como símbolo del mundo y en la cultura azteca simbolizaba a la vida.

Tampoco saben que existen gracias a las incubadoras. Su único interés es comer y tener un clima agradable. Lo demás es puro cacareo.

Pero el hombre sí sabe que su huevo, además de ser fácil de digerir y de tener barato precio, contiene un alto nivel nutritivo (todos los aminoácidos; a excepción de la C, todas las vitaminas y 13 minerales). Cierto que si su organismo contiene mucho colesterol, puede hacerle daño el huevo, pero si no es así, consumir dos diarios, más que perjudicial, es totalmente benéfico.

Entonces, ¿cuántos huevos al año consume usted?

LA GALLINA MUERE DE SENSIBILIDAD

Como a una mujer bonita y caprichosa, a la gallina hay que rodearla de comodidad. Aparte de la bien estudiada alimentación, debe dotársele de un clima templado: ni frío ni caluroso y sin viento.

En tiempo de calor, contó Jaime Gárate, mueren muchas, porque no comen. No les gusta ni la comida ni el agua caliente. También dejan de comer cuando hace aire, se “enconchan” en sus plumas y dejar de comer para ellas, además de su muerte, significa que dejarán de poner, porque sin la compañía del ave masculina, es mediante el alimento como se crea en su vientre el huevo.

Son éstos los obstáculos que deben vencer los avicultores para obtener una buena producción avícola. Las epidemias son secundarias porque mediante vacunas y medicamentos se ha logrado erradicar a los virus. No se tienen antecedentes de una epidemia, aunque ésta no se descarta.

LA LUZ ELÉCTRICA SUSTITUYE AL GALLO

No exclusivamente por la clase de alimentos que ingieren las gallinas logran su reproducción, aunque sí es esto lo más determinante. El otro factor lo es la iluminación eléctrica.

Sin duda, es Estados Unidos de Norteamérica el país  donde más científicamente  se ha desarrollado la avicultura y es de ahí de donde proviene el sistema de acelerar la capacidad reproductora de este animal mediante la luz eléctrica.

Jaime Gárate no tiene clara la manera en que la energía influye en la gallina, pero empíricamente ha comprobado que el sistema es efectivo.

Así, dependiendo de la estación climática, encienden o apagan los innumerables focos que sobre las casetas tienen instalados. La cuestión es que las gallinas duerman siete horas diarias.

La adecuada alimentación, combinada con la luz artificial, permiten que las gallinas produzcan un 75 por ciento diario, es decir, explicado de manera sencilla: 10 mil gallinas de una caseta ponen cada día 7 mil 500 huevos, los cuales todos los días son recogidos por los caseteros para enviarlos a la Asociación de Avicultores, la que a su vez los entrega a los distribuidores, hasta que al final llegan al consumidor.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí