El santuario de los desaparecidos en el Parque Zaragoza

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Pedro Brito Osuna, profesor universitario jubilado, publicó hoy en su cuenta de Facebook el hallazgo de un santuario de personas desaparecidas en el Parque Zaragoza de esta ciudad.

Brito Osuna explicó que al llevar esta mañana dos bolsas llenas de envases recortados y limpios de tetrapack para su reciclado en un depósito ubicado en la Plazuela Zaragoza, en compañía de su esposa Cruz, se percataron de la existencia de un simbólico santuario construído en uno de los jardines de la plaza, dedicado a preservar la memoria y la búsqueda de decenas de personas que han tenido la desgracia de sufrir el delito de la desaparición forzada en el municipio de Mazatlán.

Al describir su hallazgo dijo que “Destaca en el sitio un añoso árbol en cuyo tronco y ramas se recargan o cuelgan las ofrendas puestas amorosamente por sus familiares, flores de colores, algunas imágenes religiosas y sobre todo fotografías para mostrar a los visitantes el rostro de los jóvenes desaparecidos, con las edades y las fechas en que desaparecieron, hombres y mujeres, que un día simplemente no regresaron a sus casas y desde entonces sus parientes y amigos viven el dolor de su ausencia y la zozobra por no saber nada de ellos”.

Agrega: “Se reúnen en ese extraño lugar -extraño porque no se sabe si las víctimas están vivas o muertas-, un conjunto de historias de personas comunes del puerto, habitantes cotidianos de la ciudad, biografías que de un día para otro fueron cortadas, tal vez por un fatídico “levantón” del que nunca se supo con precisión dónde ocurrió, de un acto de violencia guardado en secreto por sus autores para agregar dolor a los familiares que buscan a sus seres queridos, entre la impotencia de regresar cada noche sin obtener ninguna pista de su paradero, el peligro de sumarse a las organizaciones que buscan a sus familiares en medio de amenazas que se cumplen y la ineficiencia de las autoridades encargadas de investigar los hechos, dar respuestas concretas a los reclamos de la gente afectada e impartir justicia”.

Y concluye:

“Desde la perspectiva de los ciudadanos que viven el angustioso dolor de no saber nada de sus parientes desaparecidos, no hay consuelo posible, siempre habrá en sus conciencias una suerte de reclamo justificado al Estado por su ineficiencia comprobada para garantizar la vida de la gente común y corriente, por la inexistencia de un clima de paz y la falta de justicia para sus familias”.

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