LOS REBASÓ LA TECNOLOGÍA
Blanca Nieves Palacios Barreda

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El espionaje e infiltraciones, es algo que ha existido de siempre; baste recordar a Margarethe Zelle, más conocida como: “Mata Hari”, quien en 1915 espiaba para los alemanes, cosa que le costó la vida y fue fusilada en 1917.

Otro destacado caso fue el del sub director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en 1972-74, quién filtró información a reporteros del periódico Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, bajo el apodo de, “garganta profunda”, durante la presidencia de Richard Nixon, sobre el espionaje que hacía de los miembros del Partido Demócrata; eso le costó la presidencia.

Julian Paul Assange, periodista y programador australiano, que se encuentra encarcelado y con la amenaza de extradición a, Estados Unidos de Norte América, por haber dado a conocer al mundo, mediante su sitio web que llamó, WikiLeaks (traducción: “fuga”, “filtración”, “goteo” de información) sobre los enormes abusos perpetrados por el ejército estadounidense en la guerra contra Irak y Afganistán, entre otros miles de documentos informativos de otros países más, en 2010.

Algo similar ocurrió con el analista de inteligencia y agente de la CIA, Edward Snowden quién, en 2013 daría a conocer que: “el gobierno de su país, E.U. tenía (¿tiene?) la capacidad de espiar a cualquier ciudadano de este planeta, a través de miles de documento ultra secretos hackeados llamados de, “vigilancia masiva”; antes de ser aprehendido Snowden, solicito asilo a Rusia mismo que le fue concedido.

Aquí en México, el espionaje llamado por la vox populi: “hay pájaros en el alambre” ha sido una practica ejercida por los gobiernos que hemos padecido, que lo hacían a través de los teléfonos; generalmente esos espionajes estaban centrados en periodistas, grupos de ambientalistas, luchadores sociales, activistas contra los gobiernos represivos y autoritarios; entre ellos mismos como políticos de diferentes Partidos.

Hoy con la avanzada tecnología a sido fácil, no solo para los cuerpos de inteligencia del ejército, de la marina, o de cualquier interesado en adquirir esos sofisticados aparatos para los propósitos de espionaje que a sus intereses convengan.

A ultimas fechas ha sido toda una nota periodística lo revelado mediante hackeo, sobre todo porque ha entrado a las entrañas del Ejercito mexicano, no sabemos quiénes son y se autonombra cómo: “Guacamaya”, dando a conocer información tanto conocida como desconocida por los mexicanos.

El Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que todo lo sabe, ha descalificado en sus mañaneras este hackeo, asegura además que, en éste “su” gobierno no se espía a nadie, aún cuando se le ha dicho y con pruebas demostrado lo contrario; los autores de este hackeo, agrega el Presidente, son del grupo de “sus” adversarios, olvidando que, todos esos han sido nuestros adversarios durante muchas décadas.

Denota AMLO su malestar cuando se le pregunta en su conferencia de prensa mañanera sobre, las atrocidades cometidas por el ejército, su intocable Fiscal, Alejandro Gertz Manero y su respuesta cuando la da, invariablemente es que: “eso no tiene importancia” o, descalificar al periodista que hace la pregunta que le incomoda, rebasando los límites de respeto que debe de tener para estos profesionistas de la información, los que ahí acuden y los que no también.

Aquí en México, se puede seguir espiando, hackeando, filtrando y no pasa nada; por parte de la policía cibernética no se investiga; a nadie se castiga; no se verifica la información dada a conocer sobre acciones del ejército y la marina; somos víctimas de un aparato de espionaje oficial o no, o de un grupo de espías delincuentes que, no solo ponen en riesgo nuestras vidas, sino la estabilidad misma del gobierno que elegimos tener.

La secrecía de los gobiernos da para eso y más, pero el Secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval, nada ha dicho al respecto ni falta le hace, pues tiene en el presidente AMLO a su vocero y defensor oficial.

En la actualidad, vemos que existen diferentes tipos de guerra: las declaradas; las soterradas; las cibernéticas; la de misiles; las informativas; la de las calumnias y todas estas, cubiertas por esa estrategia llamada, espionaje; de ahí que, bien señala Snowden: “La lucha por el derecho a la intimidad es la nueva lucha por nuestra libertad”.

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