LUISA MARIENHOFF, de Ucrania a Argentina. La poesía y el amor, tejidos a la distancia con el Gral. Iturbe, la trajeron a México

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Por Juan Lizárraga Tisnado, especial para Reporte Naranja

Luisa Marienhoff Don Abarbanel tenía 53 años cuando en 1956 se unió en matrimonio al general mexicano (mazatleco) Ramón F. Iturbe, de 67 años, recién enviudado de Mercedes Acosta Ferreiro, nativa de Cosalá, Sinaloa.

Había nacido el 11 de noviembre de 1902 (otros en 1903), en Yekaterinoslav (hoy Dnepropetrovsk), situada en la parte central de Ucrania. Sus padres fueron Luis Marienhoff (Klemtner) y Flora (Frida) Don Abarbanel (Zamansky).

Su padre Luis, atendiendo un llamado de su hermano Julio, emigró con su familia a tierras argentinas en 1905, cuando ella apenas tenía 2 o 3 años de edad. Vivió su niñez, juventud y parte de su madurez en Mendoza, Argentina, donde canalizó sus inquietudes intelectuales hacia la docencia, el periodismo, la poesía y la literatura.

Luego, abandonó la docencia, su vida literaria, a su familia y se embarcó con sus sueños hacia México, encantada vía cartas amorosas con la historia de vida y las promesas de un maduro general sobreviviente de la revolución mexicana, viudo reciente, con quien intercambió escritos de amor, de poesía y sentimientos e ideas de lucha por la fraternidad universal.

¿Qué sueños, qué motivaciones tenía esta mujer para venir a México, incluso vivió en Culiacán, Sinaloa?

He aquí la historia.

LAS PROEZAS DEL TÍO JULIO MARIENHOFF EN MENDOZA, ARGENTINA

El ingeniero Julio Marienhoff y su esposa Sofía Pavlovsky, también rusa, a quien conoció en Mendoza, Argentina. (Pfaab).

Llegada de los Marienhoff a colonizar Mendoza. Los escritores argentinos Andrés Nicolás Novero (s/f) al igual que Elba Muler de Fidel (s/f) y Erique Pfaab (2017) ofrecen valiosos datos sobre este acontecimiento, por lo cual a continuación se intercalan textos de su autoría enlistados en el apartado final.

El tío de Luisa, Julio Nicolaevich Marienhoff, nació en Prusia Oriental el día 12 de abril de 1861. Se graduó de ingeniero en la Universidad de San Petersburgo y en 1893 y había trabajado en Bélgica cuando fue contratado por el gobierno del presidente Luis Sáenz Peña (1892-1895) para realizar trabajos en Argentina, como instalar una destilería de maíz en La Plata y realizar un estudio para cultivar en la región de Cuyo.

Julio Marienhoff inventó el Sistema de Alambiques de Destilación de Alcoholes, que lleva su nombre. Construyó el Canal de San Martín, Marienhoff y el parque Maríenhoff, que existe hasta hoy. Donó tierras para la estación ferroviaria de la localidad. Construyó casas y escuela para alojar a la gente que trajo a Mendoza, en virtud del convenio (Muler, s/f).

Conforme a Novero (Pág. 4) …Las tierras que se encontraban al Este del Río Mendoza, fueron transformándose en tierras altamente productivas gracias al incipiente trabajo realizado por el Ingeniero Julio Nicolaevich Marienhoff junto a su esposa Sofía Pavlosvky de Marianhoff y un grupo de primeros pobladores quienes levantaron su residencia para transformarla en la administración central de una extensa explotación agrícola.

“El ingeniero tenía planeado concluir su trabajo y regresar a Europa. Le había gustado el país, pero no pensaba que su destino estuviera escrito ahí. Pero los hombres no deciden su destino con la razón sino con los sentimientos, y fue así como cierto día, en el andén y mientras esperaba el tren que lo llevara de la Capital Federal a La Plata, conoció a una muchacha rusa, joven y bonita. Era Sofía Pavlovsky, una muchacha que vivía en Mendoza, en un lugar casi desolado del Este provincial. Y los planes de Marienhoff cambiaron”.
El amor entre ambos fue de inmediato, así Julio Nicolaevich Marienhoff contrae matrimonio con Sofia Pavlovsky en el año 1898 y lograron tener siete hermosos hijos: Lydia, Sergio,Miguel, Nelly, Vladimiro, Alexis e Irma.

El ingeniero no quería transformarse en terrateniente y en cambio soñaban con que ese lugar tan alejado de su Prusia natal fuera una colonia, para hacer realidad su sueño donó tierras para la construcción de la estación ferroviaria y construyó una gran cantidad de casas y una escuela cercana.

Existen versiones, además, que Marienhoff rescató de la organización mafiosa Zwi Migdal a varias mujeres y les dio tierras en su propiedad, construyéndoles casas a cada una, y también les encontró marido (Pfaab, 2017).

Para hacer crecer la “Colonia”, en 1905 trajo desde Europa a su hermano Luis y su esposa Frida Don Abarbanel junto a sus hijos Wladimir, María, Luisa (Liubov) y Tamara Rebeca, y los suegros de su hermano, Alejandro Don Abarbanel y Sara Catalina Zamansky (Pfaab, 2017).

Se registró una migración de judíos rusos a Mendoza, quienes el 18 de febrero de 1906 arribaron al puerto de Buenos Aires en el buque Aragón, antes, en 1904, habían llegado otros de Kiev, en un buque procedente de Londres, quienes fueron recibidos en el puerto de Buenos Aires por el Ingeniero Julio Marienhoff. (Muler)

Terremoto y muerte. El progreso de la colonia se vio amenazado, primero, cuando en 1905 hubo problemas con el agua, que hicieron imposible la vida en el lugar, por lo cual los colonos comenzaron a dejar las tierras.

Julio Nicolaevich Marienhoff permaneció en el sitio y construyó una enorme casa para él y su mujer y sus siete hijos.

La tarde del viernes 17 de diciembre de 1920, a eso de las 15 horas, iba a ocurrir una tragedia. Un violento terremoto derrumbó por completo la gran casona, el establo y otras instalaciones. Tres de los siete hijos del matrimonio murieron. Vladimiro (14) y Alexis (12) murieron junto con otros niños con los que jugaban en el establo. El mayor, Sergio (19), murió dentro de la casa cuando ayudaba a escapar a otro hermano, Miguel (17), quien salvó su vida.

Marienhoff quedó profundamente afectado por la muerte de sus hijos y cuentan que nunca recuperó su ánimo. La familia se radicó un tiempo en Buenos Aires, tratando de olvidar lo que había pasado, pero no sirvió de nada. Julio Nicolaevich Marienhoff murió en la ciudad de Mendoza, el 9 de abril de 1932, a la edad de 70 años. (Pfaab, 2017).

Maestra, periodista y poeta. Luisa Marienhoff acudió a las aulas en Mendoza, se convirtió en maestra y colaboraba en periódicos y revistas culturales, sobre todo de la región.

El 31 de mayo de 1928, en el número 65 de El Monitor de la Educación Común, órgano del Consejo Nacional de Educación, página 230, se da fe de que en la Provincia de Mendoza, Escuela No. 37, se da el cargo de Maestra ayudante, a la Preceptora N. N. Sra. Natividad Eugenia Arriola de Demichelis, en reemplazo de la Srta. Luisa Marienhoff, cuya designación se dejó sin efecto.

LUISA Y EL GENERAL ITURBE EN MÉXICO

La boda. En abril de 1955 murió en México Mercedes Acosta Ferreiro, la cosalteca esposa del general Ramón F. Iturbe, a quien guardó fidelidad desde su noviazgo en 1913.

Luisa e Iturbe se conocieron por correo. Llevaban años de intercambiar prendas y correspondencia. Luisa era de la fe Ba’há’í y en ella instruyó a Iturbe.

En 1956, Luisa Marienhoff se casó en la propia ciudad de México, por la vía civil, con el general sinaloense Ramón F. Iturbe.

Testigo de honor, el general Gabriel Leyva, casi gobernador de Sinaloa (1957-1962) y gran amigo de Iturbe.

Luisa Marienhoff acompañó al general Ramón F. Iturbe en los últimos años de su vida.

Vivieron en Culiacán por invitación del gobernador Gabriel Leyva. Su amigo, el general Gabriel Leyva Velázquez, gobernador constitucional de 1957 a 1962, le pidió a Iturbe que se fuera a Sinaloa a trabajar con él, en compañía de Luisa, por lo cual vendieron la casa de la calle Durango donde residían en México, y vivieron unos años en Culiacán, por la calle Rosales.

Por ese tiempo el general recibió el nombramiento de comandante de la Legión de Honor, que le otorgó el presidente Adolfo López el primero de agosto de 1958, con el que se mantuvo hasta el 16 de febrero de1966.

Regresaron al Distrito Federal a una casita que el ejército les alquiló por una renta bajísima atrás del Hospital Militar, en el número 19 de la calle Batalla de Orendáin.

Un día Iturbe tropezó con la silla de ruedas de Luisa (ella quedó sin poder caminar al regresar de Sinaloa), se cayó y se rompió la cabeza del fémur que tenía incrustado en el iliaco desde la Revolución. Estando él en el hospital le avisaron a Luisa que tenía que desocupar la casa en la que vivía porque el general ya no era Comandante. Y no tenía derecho a la misma. Además, no tenía pensión del Ejército porque a los 65 años la permutó por una determinada cantidad de dinero.

La situación económica era desesperante: Iturbe no tenía ningún ingreso económico por trabajo, ni casa y sí una deuda por la hospitalización. Por fin decidió vender un rancho de Michoacán que había puesto a nombre de Luisa y de Mireya, hija del general. Un señor de Michoacán le pagó el 10 por ciento por una opción de compra, y decidió que podría morir tranquilo porque dejaba a Luisa protegida.

El dinero de la permuta por la pensión y el de la venta de la casa lo invirtió todo en una mina en Sinaloa que jamás le produjo un centavo.

La casa se la siguieron alquilando en una renta bajísima hasta que murió y entonces sí, Luisa tuvo que desocuparla, pero para esa fecha, con el dinero de la venta del rancho de Michoacán ella pudo comprar una casita en México.

El general Ramón F. Iturbe cerró los ojos al mundo en la ciudad de México, el 27 de octubre de 1970. Murió con honores. La última guardia ante sus restos mortales, la hicieron el presidente de México Gustavo Díaz Ordaz y el candidato a la presidencia, Luis Echeverría Álvarez, en la Funeraria del Ejército. Presidieron el cortejo fúnebre: Luisa Marienhoff, los hijos del general Víctor Manuel, Elohim, Mireya y Aurora, así como sus hermanos Arturo Sicairos y Beatriz de Navarrete.

Luisa, capitana del amor y de la fraternidad universal. Aunque poetisa de vocación, Luisa escribió varios cuentos, novelas y ensayos. Las siguientes son algunas de sus obras: Constelación de inquietudes (1939), La Extraña (1953), Oxiacán, poeta. Conferencia pronunciada por su autora en la Universidad de Culiacán, Sinaloa (1957). La Revolucionaria (1959), Novela Magia (1967). Y en 1971 recopiló y publicó un libro de poemas y otros escritos de Ramón F. Iturbe.

En noviembre de 1960 redactó un manifiesto en forma de volante titulado: “Culiacán pide una Escuela de la “TRABAJADORA SOCIAL”, patrocinada por la Sociedad Femenina “POR LA MUJER”, en el que, entre otras cosas, decía: “Necesitamos construir, no remendar; cimientos sólidos, no mendrugos; ciencia, no caridad pasajera; revolución, no imitación; regeneración social, no paliativos inocuos; conciencia política, no caudillismo; clarividencia humana, no profesionismo egoísta; justicia, no papeleo interminable; educación, no castigo. Y para conquistar toda esa cumbre de pueblo civilizado, necesitamos soldados armados, no de ballonetas y pistolas, sino de CIENCIA y AMOR, los TRABAJADORES SOCIALES”.

En 1961 fundaron, ella e Iturbe, una Asociación que se llegó a extender por todo Centro y Sudamérica, inclusive a Estados Unidos, España, Italia y otros países. Se llamaba “La Familia Amor”, y cada miembro se comprometía a dar amor y ayuda a sus semejantes. Se reunían cada mes en la casa del general a leer sus poemas o relatos, cantar, tocar y contar a quién y de qué manera habían ayudado en ese mes. Luego, cada uno de ellos organizaba otro grupo que se reuniera en su casa con el mismo fin. Así se fue extendiendo. Tenían su revista trimestral editada en Uruguay y un escudo con una rosa sobre un fondo azul, con la palabra “Amor”, que daban a cada miembro como distintivo.

El testamento de Luisa. Luisa e Iturbe hicieron sus respectivos testamentos el 17 de mayo de 1966, en la sala sur de Ortopedia del Hospital Central Militar, ante el notario 114, licenciado Rafael del Paso Reinert. Luisa instituyó como su heredero universal y como albacea testamentario al general Ramón F. Iturbe y en caso de que su esposo no la sobreviviera, dispuso que Anaité Monteforte Iturbe recibiera los bienes inmuebles, administrados por su madre Mireya Iturbe Acosta, por ser menor de edad la heredera.

El dinero efectivo o títulos y valores representativos de dinero en depósito o inversión, serían heredados a Aurora Iturbe Soto, hija del general, “debiendo esta heredera continuar la obra social educativa a favor de niños sin recursos para estudiar. También para esta heredera todos los libros y derechos sobre libros de que ha sido autora la testadora, pudiendo la heredera ayudar a la obra social indicada con el producto de tales libros o derechos. Ambas deberán conjuntamente repartir determinados artículos de uso personal de la testadora, tales como ropa, joyería y adornos, entre mujeres pobres y como recuerdo para familiares y amigas, cuyo cariño hacia ellas conozcan las encargadas. El material literario y Archivo de Correspondencia puede entregarse a quien se pueda interesar en algún trabajo especial”.

En reciprocidad, Iturbe nombró a Luisa su heredera universal, y albacea, de todos sus bienes, derechos, acciones y en general de todo su patrimonio. Si ella no le sobreviviera, en sustitución, la herencia se repartirá en partes iguales entre los cuatro hijos: Víctor Manuel, Elohim, Mireya y Aurora.

Su obra literaria. La novela “La Revolucionaria”, escrita por Luisa, es una autobiografía, de la pareja, en la cual expone su fe religiosa y plasma la personalidad propia y la de Iturbe.

El libro “Poemas”, es una comunicación poética entre los enamorados y el “más allá”. Luisa dice de Iturbe:

Él supo amar sin egoísmo, entregarse sin regateos y convertir cada hora de mi vida en un perenne idilio de novios. Su mano estuvo siempre abierta para darme cuanto anhelé o no anhelé en extrema caballerosidad, corrección, delicadeza y gratitud por la dicha recibida… espíritu heterogéneo, tan rico en sus panoramas íntimos como sincero y llano en su expresión”.

Llevaban una relación melosa:

“Amor y encanto mío: …Medita y se interroga: ¿Por qué no desplegamos nuestros pensamientos y hacemos un teléfono sin hilos? Yo te diría muchas cosas más… ¿sabes? Te diría que te quiero, que tú eres mi vida, mi amor, mi cielo y que nuestra próxima luna de miel la vamos a pasar en Venus. Ahí no hay satélites fisgones que nos vean… Vamos a ser mariposas, porque hay muchas flores, con alas muy grandes, para que, por donde pasen, vayan dando su sombra protectora a todos los insectos que tiriten de frío y ellos creerán que somos ángeles del cielo para llevarlos a Dios… Tu niño”. (Iturbe, 1971, 11).

“En Poesías de amor” entablan una “Justa Poética”, que culmina con un poema de L. para R. (de Luisa para Ramón) en su 14 cumpleaños de boda, el último… el cual es contestado por Iturbe:

(De R. a L. contestando):

Amor: Han transcurrido catorce años. ¡Parece que fue ayer! Contemos los instantes en que mutuamente nos hemos ayudado a realizar la travesía, admirando la floresta en que van despertado las almas —¡Qué tan cerca estará el fin de la jornada? —Cuando nos toque dejaremos este mundo sin grandes conmociones y experimentaremos la emoción de la gota de rocío que se incorpora al océano de donde ha salido, llevándose el perfume que le dejara la rosa donde ha brillado por un instante —¿A dónde volarán nuestras almas? —El infinito es nuestra patria y Dios nuestro amoroso padre. (Iturbe, 1971, 195).

Luisa Marienhoff Don Abarbanel murió en México en 1972 a los 69 años.

Se ignora el lugar exacto de su sepulcro. Vive en el recuerdo de la familia de Iturbe y de su familia en Mendoza, Argentina, y quizá en Ucrania alguien en estos momentos la guarda en su memoria.

Aquí su obra publicada:

  • Constelación de inquietudes. Editorial: Mendoza, Impresor G. d’Accurzio [1939].
  • El amor en mi senda. y José Antonio Garfían. Editorial: Mendoza Editorial Cuyo [1945].
  • Lo vital en educación. Editorial: Mendoza, Argentina [Talleres Gráficos d’Accurzio], [1947].
  • La extraña. Editorial: Mendoza [publisher not identified] [1953].
  • Hacia el gran sendero (novela). Editorial: Mendoza [1954].
  • Oxiacán, poeta. y Dimas Antuña. Editorial: México : Editorial Stylo [1957].
  • La revolucionaria (novela). La estrella de la abuela (pieza teatral en tres actos). Editorial: México, D.F. : Editorial Stylo [1959].
  • Magia (novela). Editorial: México, B. Costa-Amic [1967].

FUENTES:

  1. ITURBE, Ramón F. (1966). Testamentos de Luisa Marienhoff y Ramón F. Iturbe ante el notario Rafael del Paso Reinert, en la Sala Sur de Ortopedia, Tercer Piso, del Hospital Central Militar, en México, Distrito Federal, 17 de mayo.
  2. ITURBE, Ramón F. (1971). Poemas. Recolección de pensamientos en verso. México. Impreso por Luisa Marienhoff.
  3. LIZÁRRAGA, Juan. (2010). Ramón Fuentes Iturbe. Luces y sombras de un rebelde. Comisión Estatal para la Conmemoracion del Bicentenario de la Independencia Nacional y el Centenario de la Revolución Mexicana. Culiacán, Sinaloa, México.
  4. MARIENHOFF, Luisa. (1941). Serenidad, en Revista Israel. No. 973 Pág. 19. Mendoza, Argentina.
  5. MULER DE FIDEL, Elba. (s/f). Los inmigrantes judíos en Mendoza. Origen y desarrollo de la comunidad. Mendoza, Argentina: https://studylib.es/doc/505953/los-inmigrantes-jud%C3%ADos-en-mendoza.-origen-y-desarrollo-de…
  6. NOVERO, Andrés Nicolás. (s/f). Distrito El Central del Departamento General San Martín. Breve cronología de su poblamiento. Argentina. https://es.scribd.com/document/405654577/el-central.
  7. PFAAB, Enrique. (2017) Un prusiano contra la trata de mujeres en San Martín,
  8. Diario Uno de Mendoza, lunes 11 de Septiembre de 2017.

FOTOS DE LUISA FACILITADAS POR ADRILÉ ESPECHE, SU SOBRINA NIETA, DE MENDOZA, ARGENTINA.

1 COMENTARIO

  1. Juan Lizárraga Tisnado, muchas gracias por ampliar está investigación hacia los hijos de Don Julio Marianhoff, realmente la historia de esta familia es sumamente interesante y presenta situaciones casi de novela. Me atrapó hace varios años conocer más sobre ellos luego de leerlo a Enrique Pfaab y veo que la influencia por conocerlos sigue latente. Vaya mis respetos y mi abrazo fraterno desde el otro extremo de esta gran América Latina.

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