SIN EXPLICACIONES | Blanca Nieves Palacios Barreda

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Tras tres años de éste nuevo sexenio, encabezado por, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), muchos mexicanos se debaten entre la fidelidad hacia su persona y la desilusión por sus acciones.

Pocos ciudadanos pudieron reconocer durante su campaña que, los comportamientos del tan esperado personaje que, daría un gran giro de timón en este país, eran propios de una persona obcecada, soberbia, que no sabe escuchar y menos aún reconocer sus errores.

Las aspiraciones de AMLO por ocupar la presidencia de México eran tal que, no dudó en ningún momento en hacer compromisos a espalda de los millones de ciudadanos que le construyeron el camino seguro para lograr su objetivo.

Pero como dijera el escritor, Elie Wiesel: “el fanatismo es ciego, vuelve a la gente sorda y ciega. El fanatismo no se plantea preguntas, no conoce la duda: cree que sabe”; en la conjunción de la esperanza por un verdadero cambio en nuestra sociedad mexicana y ese fanatismo, se llegó a la ignominia irreflexiva de llevar a la presidencia a un empresario sin escrúpulos y con una ambición desmedida llamado, Vicente Fox, aquél 2000, bajo las siglas del Partido de Acción Nacional (PAN).

Los acuerdos de cambio eran urgentes; tras 8 décadas de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el incremento al desempleo, la pobreza extrema, la profunda desigualdad y una corrupción que a todos manchaba, hacía percibir la soterrada inconformidad de los mexicanos.

Dos sexenios más transcurrirían en el que padeceríamos a dos personajes del PAN; el fraude perpetrado por un Instituto Electoral en la persona de, Felipe Calderón en 2006, quien, dejando a un país bañado en sangre, pasaría la estafeta presidencial al priista, Enrique Peña Nieto que, con sus “reformas estructurales”, afianzó más aun la entrega de nuestro país a manos de extranjeros y prestanombres mexicanos, que hoy forman parte de ese selecto grupo de millonarios a nivel internacional.

Escuchar en un país, en el que la pobreza alcanzaba mas del 55 % y la delincuencia organizada mas del 100% con una inseguridad irrefrenable, sobre todo contra ese sector de pobres, los mas desprotegidos y necesitados: “por el bien de todos, primeros los pobres” y “terminare con la mafia del poder”, fue el aliciente que infundió la confianza, para pensar: “este sí es el bueno”.

Muchos mexicanos votaron por AMLO a conciencia, otros a su decir, por no votar mas por el PRI o el PAN.

La tan declarada 4ta. Transformación finalmente la disfrutaríamos y estaría dirigida por los militantes del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA); grande fue la sorpresa cuando se empezó a conocer los nombres elegidos por el presidente para conformar su gabinete, sin explicación alguna, miembros del PRI y PAN, eran invitados para ocupar esos espacios de dirección del país, de manera con otros miembros de “la mafia del poder”, los empresarios.

Estupefactos unos, fanatizados otros, AMLO cerró oídos a las criticas ante esos hechos dejando que la polarización entre la ciudadanía se acrecentara y la fuerza de MORENA fuera disminuyendo y quedando en manos de priistas oportunistas y corruptos.

Los cambios esperados, sin explicaciones no se dan: seguimos pagando el FOBAPROA cuya deuda asciende a billones de pesos; nuestras riquezas mineras, en manos de extranjeros que anualmente se llevan miles de millones de dólares a sus países, dejando otros miles de millones en manos de prestanombres mexicanos; nada de las empresas propiedad de la Nación, privatizadas por gobiernos priistas y panistas, han sido rescatadas, ni ferrocarriles; ni Teléfonos de México; ni los Bancos, ni nuestras minas; ni los Institutos de Readaptación Social;
los ex presidentes y funcionarios miembros del cartel de los de cuello blanco, libres disfrutando de lo robado, llegando AMLO al deshonor de, alabar a Peña Nieto por, “no intervenir en su contra “en la elección del 2018.

Nada es nuestro, amparados en contratos leoninos de mas de 100 años, los despojos siguen enriqueciendo a unos cuantos, en tanto la pobreza, el desempleo, la inseguridad se acentúan día con día, avanzan sí, las magnas obras preferenciales del presidente, mismas que ha puesto en manos del Ejército Nacional, sin consultar al, “pueblo bueno y sabio”, que describe en sus conferencias mañaneras.

Si al principio eran alabadas por la innovación en la que un presidente informaba, las ha convertido en una especie de cooptación de periodistas, que no investigan y solo escuchan y sus cuestionamientos son ignorados; igualmente utiliza diariamente sin ningún pudor ni respeto, para denostar, desmentir, desprestigiar, insultar a quien da información que no le resulta favorable y deja al descubierto que, en este sexenio, la corrupción sigue.

Uno de los problemas perennes que sin duda seguiremos padeciendo, es la falta de aplicación de la justicia, porque la corrupción en el poder judicial sigue inamovible, empezando por la fiscalía general de la República; no ha demostrado capacidad el presidente de poder erradicar con la fuerza y poder que el pueblo le hemos dado, de trasformar esa importante institución que debe ser garante de la impartición pronta y expedita de justicia.

Con eso de: “abrazos no balazos”, como dijera el Che Guevara: “si no nos unimos, nos van a ir matando por separado”.
bnpb146@hotmail.com

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