Ayudando con las bolsas del mandado, Martín sobrevive en el Pino Suárez, pese a su discapacidad auditiva

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Escrito de Arcadio Madera
Sarmiento

Mazatlán, puerto encantador, puerto de inspiración para todas las artes, la música, la pintura. Es un lugar encantador, por sus lugares de embrujo y mujeres muy hermosas.

En Mazatlán existen lugares muy significativos, emblemáticos como el paseo Olas Altas, los “Monos Bichis”, el centro histórico, sus bares, entre otros más.

Pero hay un lugar muy especial al cual sus habitantes acuden a hacer sus compras o venta de mercancías de diferente índole, para cubrir sus necesidades. A ese lugar se llama el “coloso de hierro”, es el mercado municipal “Pino Suárez”, en el centro de la ciudad, encuadrado entre las calles Melchor Ocampo, Aquiles Serdán, Leandro Valle y Benito Juárez.

A este sitio se acude a surtirse de provisiones para la elaboración de alimentos. En el populoso mercado han existido personas que se dedican a prestar sus servicios  a los clientes ayudando al traslado de mercancías hacia donde esté estacionado sus respectivo vehículo o pulmonía, según el caso. Ellos se ganan la propina para sus necesidades.

Algunos se han distinguido por su amabilidad, por la permanencia en este lugar, haciéndose clásicos entre la clientela del coloso. Un ejemplo de ello es Martín, quien pese a su discapacidad de habla y oído se entiende muy bien con la clientela que asiste al mercado, lo buscan para el acarreo de bolsas con sus respectivas mercancías, de esta forma él se gana la subsistencia propia y la de su esposa, quien también tiene la misma discapacidad.

Martín, “El Mudo”, de Acaponeta, Nayarit.

Nos cuenta Martín que él ya tiene más de 40 años dando ese servicio, oficio que le heredó su papá, quien igualmente trabajó muchos años prestando este servicio.

Martín (El Mudo) es originario de Acaponeta, Nayarit.

Me parece interesante dar a conocer a personajes de este tipo, para que no se queden en el olvido, pues cumplen una función muy importante en este trajinar por la vida.

Muchas otras personas, como Martín, pasan desapercibidas o en el mundo del silencio.

“Estoy en aquel lugar”, son las señas… Ve por los pollos, se le hace un aleteo con las dos manos…

Saludos a todos los locatarios.

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