Aguacaliente de Gárate y el oro milagroso | Fue fundada a fines del S. XVIII por 3 españoles

0
174

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 20 de mayo de 1981.

Aguacaliente significa para los mazatlecos y para los sinaloenses el pueblo de las ciruelas sabrosas o a lo sumo uno de tantos sitios de la República donde hay aguas termales, de las cuales (y lo decimos haciendo alarde de ser personas cultas) deviene su nombre. “Se llama Aguacaliente porque hay arroyos y lagunitas de agua caliente”, presumimos con aire de guía turístico y con mucho boato, la ignorante redundancia.

Y es así. Como sus mujeres, las ciruelas de Aguacaliente son conocidas internacional-mente. De todo México han llegado personas a deleitarse con su agradable sabor, incluso de Estados Unidos, han venido, lo mismo por las ciruelas que por sus mujeres.

El pensamiento queda limpio de signos de interrogación al pasar por la carretera Internacional, a unos 15 mi-nutos al sur de Villa Unión, porque los disipan los ciruelares, más uno se pregunta ¿por qué se llama Aguacaliente de Gárate?, ¿por qué “De Gárate”? y al investigar se descubre una fantasiosa historia, pero muy real.

Perdónese el estilo, pero la historia es ésta:

Éranse que se eran tres hombres llegados de España, de Vizcaya dicen los unos, que no lo saben los otros. Llamábase uno Juan Valdez, Abundio Vizcarra el otro y Juan José Gárate el tercero. Ellos tres llegaron por mar y se instalaron en un sitio estratégico antes de llegar a Villa Unión para hacer un paradero en el cual daban ayuda y surtían a los viajeros en sus travesías.

Era a fines del siglo XXIII (17..?) cuando un indio muy grave llegó al paradero a solicitarles auxilio y como se lo suministraron de manera muy comedida además de gratuita, el indígena este les regaló los planos del lugar donde se encontraba un tesoro: muchas barritas de oro producto, tal vez, de los asaltos que se hacían a las minas. Y hete ahí que al investigar sobre los planos se descubrió que en verdad había tales barras de oro, y ahí, donde estaba el “entierro”, a ritmo acelerado, se empezaron a edificar hermosas casas de tipo colonial.

Ningún pueblo tiene las características de Aguacaliente. ¡Qué casas! Para evitar todo tipo de inundación se elevaron sobre altas banquetas, las paredes son de un exagerado grosor, algunas eran de dos pisos y casi todas tenían…, cómo decirles…, “cocheras” donde se guardaba la carroza; la arquitectura, viva hasta la fecha, es una manifestación del arte árabe y romano, con su proyección especial en España, pero trasplantada directamente al pueblo.

Tal parece que los tres españoles, a diferencia de la mayoría de los conquistadores, eran personas cultas y altruistas y al tener dinero en sus manos cristalizaron sus cualidades en hacer de Aguacaliente un pueblo hermoso estéticamente y de convivencia entre sus moradores.

En 1810 se terminó de construir su parque, hermoso parque, y en 1855, el 30 de enero, la iglesia, en cuya fachada figura el nombre de Juan José Gárate como su autor. Éste fue, quizá, quien más hizo por Aguacaliente, pues no sólo se le reconoce como constructor de la iglesia, sino que también el poblado lleva agregado su apellido.

Juan Valdez debe haberse dedicado a la construcción de las casas y todos su detalles, pues gentes que fueron familiares suyos afirman que él hizo las sillas, los ornamentos de las ventanas, las camas, todo, algo de lo cual aún se guarda, no como reliquia, sino como algo “activo”, pues se usan.

Vamos a decir, especulando, que Abundio Vizcarra se encargó del aspecto organizativo y formó del naciente y floreciente pueblo una comunidad. La historia le hizo una mala jugada. Qué dolor habría sentido saber que en su comunidad habrían de refugiarse y planear sus acciones un grupo de personas que defendían a los terratenientes: Rodolfo Valdez y los demás conocidos como “Los del monte”. El famoso “Gitano”.

Financiado por los terratenientes mazatlecos, “El Gitano” tuvo como su guarida al poblado en el que nació y vivió. Ahí tenía una cantina particular en cuyo interior fue herido gravemente por los federales que lo detuvieron para encerrarlo en la “Batería” de Mazatlán, de donde se fugó. Su mayor celebridad la alcanzó cuando mató al gobernador del Estado Rodolfo T. Loaiza, en medio del bullicio carnavalero del puerto.

El pueblo nació y creció sano. Sus hombres se codeaban con los más importantes de la política y las finanzas en Sinaloa. Sus mujeres tenían (algunas lo tienen todavía) un aire especial que las hacía diferentes a las demás y se matrimoniaron con los que se codeaban los hombres del lugar.

Otros pueblos competían en el progreso y poco a poco el pueblo se estancó, o mejor dicho, el dinero se iba hacia el progreso (varias industrias de Mazatlán despegaron con las barras de oro de Aguacaliente).

Pueblo colonial, sabrosas ciruelas y mujeres hermosas, es todavía Aguacaliente de Gárate, donde también hay manantiales agua caliente.

Fotos tomadas de internet con fines ilustrativos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí