¿Por qué gusta el Circo Continental de Brasil? | MAZATLÁN HACE 40 AÑOS

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Por Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 30 de marzo de 1982.

El circo nos gusta porque vemos en él lo que no hemos podido ser: el hombre del trapecio con su agilidad, el mago amable y audaz, el payaso de risa alegre, los malabaristas con su habilísima escrupulosidad manual y cada uno de los actores raros.

Pero el número que trae el Circo Continental de Brasil, el del gigantesco gorila King Kong, ¿por qué nos gusta?, y particularmente, ¿por qué gusta a los niños?

Jack London, el escritor norteamericano diría que por el atavismo humano y estamos con él. Dentro de cada ser, en las inconmensurabilidades del inconsciente, están almacenadas las escenas de nuestros ancestros, y los niños, cuyo estado psíquico oscila entre el consciente y el subconsciente, se impresiona más por estas escenas familiarizadas con la inconsciencia ancestral.

Todos los números artísticos del circo son buenos, pero el más impresionante para la niñez es la presentación de este robot al final del show.

Sacado de las pantallas cinematográficas, donde la encuadró Radio Pictures, King Kong emergió en los circos. Su vida imaginaria data de 1936 en el cine. Sus movimientos eran meros trucos fotográficos, hasta que se hizo atracción en los circos.

Muchas copias burdas se han hecho de este gorila imaginario, en los circos, de lo que se escapa la hecha por los hermanos Pérez Alvarado, del Circo Peralvars. Se pasó de lo primitivo a lo rudimentario.

Ahí trabajó Carlos Meraz Peralvar, quien construyó al King Kong del Circo Continental de Brasil. Él lo trabajó desde el interior del mono de doce metros. Él acciona las palancas y botones para que gesticule y flexione los brazos para levantar a la pequeña Jenny.

Acompañada la actuación de una cinta grabada, hasta los mayores sienten en su interior el llamado primitivo al escuchar los rugidos del gorila. En los niños se pierde el miedo y se gritan amiguitos de King Kong. Claro que hay aquellos que, azorados, estallan en llanto.Este King Kong, de doce metros de estatura, tiene apenas unos dos meses de nacido, y es el más aproximado al de los hermanos Pérez Alvarado. Los otros son meras caricaturas ofensivas.

EL CIRCO, UNA TRADICIÓN FAMILIAR

El Circo Continental de Brasil ha recibido la aceptación del público mazatleco, primero porque atrae a los niños y éstos asisten con sus padres y luego estos últimos tienen de qué maravillarse. Hay espectáculo para todos.Y platicando con los actores, o trabajadores del arte circense, se da uno cuenta de que proliferan las familias enteras dedicadas al circo.

Llaman la atención el arte de Marlyn y Gabriela Camacho con sus malabarismos. Habíase visto a un malabarista hacer juego con cinco aros, pero al hacerlo hasta con ocho y de manera combinada, sólo en ellas. Tienen ocho años trabajando y ensayando dos horas diarias, a excepción de los domingos, cuando en lugar de ensayo se presentan en la función de matiné.

Y no menos admira la destreza de su pareja Alexis, a quien acompaña su esposa Margarita. Alexis es el pulsador, el hombre todo músculo y equilibrio, quien además hace malabarismos parado de cabeza sobre una vara de metal que está a su vez sobre una torre, réplica de la Eiffel de París, de la cual es autor intelectual. Sube a ella a través de una barra con un riel, que él también diseño.

Alexis, antiguamente mecánico, practicaba el levantamiento de pesas y la gimnasia, hasta hace veinte años que ingresó al circo. Se le considera el mejor pulsador, equilibrista, de Latinoamérica, la cual recorrió en el Circo Thiany, y también trabaja sobre el trapecio.

Y así ha andado de parte en parte, como los Caballeros, los niños que se presentaron en el trapecio. Uno de ellos, el que realiza el triple salto mortal, nació aquí en Mazatlán. Rubén, de 11 años, realiza el triple salto mortal y su hermano Luis, de 8, el doble salto mortal; Isabel, su hermana menor, es Jenny, la niña amiga de King Kong, y sus padres, Rubén Caballero y Judith Morales, tienen toda su vida en los circos, además de su hermana Adelaida, contorsionadora.

Cada número es selecto.

Son magníficos los actores y el público les aplaude.

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