LA CORREGIDORA | Blanca Nieves Palacios Barreda

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María Josefa Crecencia Ortiz Téllez-Girón (1768-1829), conocida como Doña Josefa Ortiz de Domínguez, y por la firmeza de su carácter, llamada “la Corregidora”, fue una destacada mujer que participó en la insurgencia de 1810, por la Independencia de México -aún muy cuestionada dicha independencia en pleno 2022-.

Viene al caso el nombre de éste respetado personaje, debido al insulto que se le infringe al llamar a un estadio de futbol “la Corregidora”, en el Estado de Querétaro, lugar dónde justamente ocurrió una tragedia durante un partido de fútbol, cuya magnitud los ciudadanos, incluidos los queretanos, desconocen al ignorar el verdadero número de agredidos, muertos o desaparecidos.

Algunos de los que fueron testigos presenciales afirman que hubo muertos; quienes vimos a través de las noticias televisivas, los asiduos recurrentes al YouTube y otras plataformas cibernéticas no dudamos de el dicho de testigos, pues eran escenas brutales, las que transmitieron; el fanatismo de los espectadores, “se desbordó”, decían en algunos programas de noticias amarillistas.

Sí, dudamos de la información tanto de las autoridades, como la de los millonarios propietarios de los equipos de fútbol, que han minimizado esa tragedia al máximo, al grado de informar que, los juegos programados se llevaran a cabo; vemos pues, que se le da más valor, a su redituable negocio “deportivo” de venta de cerveza y boletaje y los enormes ingresos de publicad de diferentes marcas, que a la vida de las personas que son quienes llenan sus bolsillos y la gente les sigue llenando los estadios, poniendo en peligro su propia vida.

Otro suceso precedido por la tragedia fue la ocurrida entre 1926 y 1929, la llamada Guerra Cristera, motivada por cuestiones religiosas, al no aceptar el clero las leyes que promulgara el presidente, Plutarco Elías Calles (1924-1928), en las que se limitaba la participación de la iglesia en la vida pública; históricamente se documentan 250 mil muertos entre civiles, militares y a quienes llamaron, cristeros, fanáticos de una religión cuyos jerarcas gozan de grandes fortunas.

Es precisamente lo que padecemos en México en el que, al proliferar la ignorancia, ese fanatismo tiene la mejor de las cabidas y son utilizados mediante actividades: religiosas, políticas, deportiva y comerciales, para despertar el apetito consumista y casi sin excepción, con una intencionalidad de aprovechamiento propio, ya sea individual o mediante grupos “civiles”, organismos empresariales, Partidos políticos, o instituciones religiosas.

Fan: “admirador (sinónimo de simpatizante) seguidor entusiasta de una moda, una persona o una corriente artística”; fanático: “que defiende con apasionamiento creencias u opiniones” (creyente fanático – entusiasmado ciegamente por algo; exaltado e intolerante); fanatismo, “apasionamiento exaltado o apoyo desmedido de una causa, creencia u opinión”. (Diccionario Usual Enciclopédico).

Todo tipo de fanatismo es reprobable, pero el relacionado con la política, reviste una mayor importancia, porque como dice el refrán: “cada quien es dueño de sus gustos, si no se perjudica a terceros”, pero en lo que a la política se refiere, somos los ciudadanos los que sostenemos económicamente a toda una clase política y un aparato burocrático, que se desempeñas en diferentes instituciones y, sus malas acciones y corrupción a todos nos daña.

Paradójicamente, somos los ciudadanos los menos respetados, los mas engañados, los mas agredidos de diversas maneras; con una inseguridad en la que se han perdido centenas de miles de vidas y son otras cosas a las que se le da más importancia, publicidad, atención y en las que mas se gasta y, hay obras que, por muy importantes que puedan parecer son construidas con nuestros impuestos para beneficio y disfrute de los que mas tienen, olvidando que en México son mas de 60 millones de pobres que todavía viven en la pobreza y extrema pobreza.

Cambiar el pensamiento de los mexicanos seguirá siendo una tarea que se ira postergando, porque a ningún gobierno le interesa ni le conviene un pueblo educado, que sepa defender sus derechos y no pueda ser objeto de manipulación por parte de nadie; la educación, el deporte y la cultura, son los últimos rubros que se atienden, bástenos ver, el estado de las Escuelas y Universidades públicas, en tanto quienes las dirigen, Directores y Rectores, se distinguen por sus abultadas fortunas y su enorme poder político.

Si en las “Reformas” que se anuncian, en lo que queda de éste sexenio lopezobradorista, tomaran en cuenta la voz de los ciudadanos, empezarían por desaparecer las perniciosas y famosas “prerrogativas” a los Partidos políticos; la reducción del número de Diputados y Senadores y sería su participación honorifica ( porque no solo es un “honor estar con Obrador”, sino un honor es ser Representante del Pueblo); se les reduciría a Magistrados y Ministros, los insultantes salarios y pensiones que devengan pues, han sido un robo sostenido al pueblo por muchos años.

Muchos hechos más de tragedias, registra nuestra historia y todos, teniendo un origen común: el fanatismo, en el que las personas caen, creyendo abrazar la más justa causa promovidas generalmente por una persona que, “produciendo furor por algún movimiento cargado de ideología” induce en el sentido deseado y a ese líder se le conoce como: fanatizador (Diccionario Inverso Ilustrado).

bnpb146@hotmail.com

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