Hace 40 años daban por terminada la presa “Los Horcones”, del Tecomate de Siqueros

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Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 31 de diciembre de 1980.

Para antes del primero de enero de 1981 (precisa y exactamente ahora), estará totalmente concluida la presa Los Horcones, cuya construcción se inició en marzo de 1975, aproximadamente 3 kilómetros al poniente de El Tecomate, sindicatura de Siqueros, municipio de Mazatlán.

En los primeros días del próximo año, que se inicia mañana, será oficialmente inaugurada.

Durante el próximo ciclo agrícola de primavera, los campesinos de El Tecomate y de Escamillas, los dos ejidos beneficiados con la obra, van a ser testigos y partícipes del principio homeopático “lo semejante se cura con lo semejante”, cuando el estancamiento del agro se termine con el estancamiento de las aguas de los arroyos que descuidadamente se desaprovechaban.

Hagamos un poco de historia sobre las presas:

De tiempos inmemoriales, los hombres se han visto en la necesidad de almacenar las aguas de los ríos, arroyos o de las lluvias para satisfacer sus necesidades domésticas, regar sus tierras y últimamente para producir fuerza hidroeléctrica.

Esto se lograba con la construcción de muros de piedras (escolleras), mampostería (obra de albañilería hecha de piedras pequeñas unidas con mezcla de cal, arena y agua) o de estacas recubiertas con emparrillado de madera.

La prehistoria da cuenta de que sobre el río Tigris existió una presa de cortina; en el Nilo una de mampostería, y los romanos construyeron varias del mismo material en Italia y en el norte de África.

Déjese el juego de palabras, déjese la historia.

DESCRIPCIÓN DE LA PRESA LOS HORCONES

Unos veinte kilómetros al sur de Mazatlán, por la carretera internacional, existe un camino de desviación conocido como la carretera a Cofradía, por unos; al Vainillo, por otros; a La Tuna, a San Francisquito, a la Loma de Monterrey, a Escamillas, al Tecomate, según el origen del campesino al que se le pregunte.

Esta indefinición sobre el nombre del camino terminará con la obra, pues en lo adelante será el camino a la presa de Los Horcones. Ya, sobre la Internacional, hay un letrero que así lo indica: “Presa Los Horcones, 16 kilómetros”.

El camino… a la presa, está totalmente pavimentado hasta El Tecomate, es decir, en aproximadamente doce kilómetros y luego, para llegar, hay un camino de terracería de tres a cuatro kilómetros, hacia el poniente del pueblo.

No hay dificultad para el acceso de ningún tipo de vehículo, si acaso se será víctima de una polveada que se compensará con el deleite que produce contemplar la obra: Imponente surge entre las faldas de los cerros y junto a ella el resplandeciente lago azul del agua que ya tiene acumulada. Muchos patos y aves acuáticas han detenido su vuelo para hacer del sitio su refugio, si están tan necesitados de ellos, ahora que el progreso social les ha contaminado muchas de sus áreas.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, proporcionados por el ingeniero Rodolfo Avilés Navarrete, jefe de Distrito de Temporal número cuatro de Sinaloa, la construcción de la presa se inició en marzo de 1975 y en total tuvo un costo de 29 millones 930 mil pesos.

Tiene una capacidad de almacenamiento de agua de 14 millones de metros cúbicos (ya tiene 10 millones 150 mil metros cúbicos almacenados), con la cual se cubrirán mil 59 hectáreas para beneficio de 237 familias de los ejidos de El Tecomate y de Escamillas.

NO OFRECE NINGÚN PELIGRO DE INUNDACIÓN

La cortina de la presa es de escollera. Millones de piedras fueron acomodadas la una sobre la otra para construir la alta pared. Encima de ella, en su núcleo, hay un camino por el cual puede circular un vehículo. En el centro de la cortina, hacia el embalse, está una especie de plataforma donde se encuentra el control de la salida del agua hacia los canales que la enviarán a las parcelas.

Al final de la cortina está el vertedero de mampostería, que dará paso a las aguas de las crecientes para evitar que se acumule en el embalse un volumen superior al máximo del fijado, para su seguridad. Los excedentes no podrán derrumbar la cortina, porque se devolverán por el vertedero a los cauces de los arroyos.

Por sus características, la Presa Los Horcones no es nada fuera de serie. La presa Grand Coulee, sobre el río Columbia en Estados Unidos, hecha de una cortina de tierra, tiene una capacidad de 11,730 millones de metros cúbicos; del mismo material, la Hoover, del río Colorado, en el mismo país, tiene una capacidad de 38,413 millones de metros cúbicos y la Fort Peck, sobre el río Missouri, capta 23,950 millones de metros cúbicos.

Pero para los campesinos de Escamillas y de El Tecomate, es la primera maravilla del mundo. No quieren saber cómo van a pagar el costo de la obra, ni la introducción de la energía eléctrica y los servicios asistenciales al poblado.

Quienes han visitado la presa, saben que en ella tendrán pronto un lugar ideal para disfrutar del día de descanso, nadar y cazar si lo permiten las autoridades forestales y de la fauna.

Una última cosa. Hace entre 5 y 10 años, justamente en el tramo de la carretera de Escamillas a El Tecomate, fueron no menos de tres las avionetas norteamericanas que quedaron en el camino al no poderse levantar por la sobrecarga de mariguana. Tan cercano el lugar, servía como pista de aterrizaje a las avionetas contrabandistas. A ese grado, el estancamiento agrícola había conducido a los campesinos.

Sin lugar a dudas, el agua de la presa, que correrá por los canales de las parcelas ejidales, disipará también los polvos que puedan quedar de aquellos lodos.

Fotos en color: Facebook de Jorge Ibarra Escobar, tomadas en abril y septiembre de 2021.

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