LOS CRÍMENES DE “LOS DEL MONTE”, a propósito del Día del Ejido en Escamillas

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Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 28 de noviembre de 1986.

Escamillas está de fiesta hoy. La banda de música de tambora aventará en sus notas de viento salidas del metal, la Canción del Agrarista, el himno a los campesinos que dieron su sangre en la lucha por consolidar el ejido.

El 28 de noviembre de 1924 se entregaron las tierras a 17 solicitantes y surgió así el primer ejido en el Estado. Juan Medrano, quien desde 1917 organizaba a los campesinos, había de morir días después de obtenidas las tierras, a manos de asesinos a sueldo, cuando se encontraba sentado en la plaza, frente a la catedral de Mazatlán.

El ejemplo cundía, más es hasta que el general Lázaro Cárdenas fue electo presidente de México, cuando el reparto de la tierra se convierte en realidad en el país, lo que molestó a los terratenientes y a los pequeños propietarios.

Eran los tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial, cuando decidieron enfrentar la política, la semilla de Lázaro Cárdenas, a quien acusaban de comunista y contrataron pistoleros para asesinar a los campesinos y a sus líderes. Entre estos pistoleros destacó Rodolfo Valdez “El Gitano”, acuartelado en Aguacaliente y en Potrerillos, el primero del municipio de Concordia y el segundo de El Rosario, aunque luego harían de La Palma su cuartel principal.

Mil doscientos campesinos y líderes murieron a manos de estos matones, así como el gobernador de Sinaloa, Rodolfo T. Loaiza, el 21 de febrero de 1944.

El escenario fue el sur de Sinaloa: San Ignacio, Mazatlán, Concordia, Rosario y Escuinapa.

Fueron siendo asesinados Jacobo Gutiérrez y Leonardo Avilés, de El Roble; Toribio Mendoza, de La Embocada; Isidro Lizárraga, de El Quemado y once campesinos más (en el Roble hay una fosa común de once victimados por “los del monte”); Gregorio Vázquez Moreno fue encontrado por El cerro Sacanta, cerca de El Roble; El Chabelo Ramírez, de El Verde y un compañero más fueron masacrados en el Hospital Civil de Mazatlán, donde estaban malheridos; Ramón Lizárraga, “El Borrego” de San Francisquito, fue asesinado cuando dormía; José Esparza, obrero de la fábrica textil de Villa Unión, fue ultimado en un autovía que corría de Mazatlán a Rosario; Juan Quintero y otros… Fueron más de mil 200.

Los agraristas también ultimaron asesinos, pero para qué recordarlos. Ellos no tuvieron piedad para nadie. El Gitano asesinó a su compadre Manuel Echeagaray porque traía dinero y era un estorbo ya que fue herido durante el asesinato del gobernador; mató también a sus lugartenientes “El Indio” y “El Calvillo”.

Tres enfoques diversos, en tres libros, sobre el problema agrario ocurrido en el sur de Sinaloa durante la presidencia de Lázaro Cárdenas: a favor de los agraristas, de Lázaro Rubio Félix; reflexivo, académico, de Francisco Padilla, y a favor de El Gitano, de autor anónimo.

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