Del Mazatlán de antaño al de hogaño | EL PROFESOR DE MÚSICA MANUEL GALLARDO VILLASEÑOR

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Foto tomada del facebook de Gloria Oropeza, quien acompaña al profr. Gallardo.

Por Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 20 de marzo de 1984.

“¡Burro!”, gritaba el profesor al joven estudiante porque había fallado en un “do” o porque equivocaba la colocación de la nota en el pentagrama. La exclamación iba acompañada de un sonido brusco del violín que producía la vara en la cabeza del estudiante y le seguía la risa generalizada del resto de los alumnos.

Era el profesor Manuel Gallardo Villaseñor, maestro de música. Lo recordamos frente al pizarrón de la Escuela de Enseñanzas Especiales. No hace mucho tiempo que dejó de caminar por las calles mazatlecas con el violín bajo el brazo.

Gallardo nació en Jalisco. Durante una gira por estas tierras, se prendió y hubo de regresar en 1923 para quedarse.

De inmediato, Gallardo se rodeó de los mejores músicos locales para formar su primera orquesta que tocaba en el Teatro Royal (hoy Cine Diana). Fue la Orquesta Royal, que estuvo integrada por Cecilio Castañeda, José Arellano, Juan Mérida, Tirso Rivera, Ramón Patrón, José Rubio, Manuel Covantes y Fermín Peraza.

Las orquestas abundaban en Mazatlán, más destacaba entre todas la de Gallardo. Posteriormente, al pasar la época de las orquestas, Gallardo se dedicó a dar clases de música y solfeo.

FRANCISCO MARTÍNEZ CABRERA LLAMÓ A LA ACADEMIA

El profesor Manuel Gallardo y otros hombres unidos por el lenguaje universal del sonido convertido en música, como Refugio Ortega, Braulio Pineda y Roberto y Salvador López Sánchez, se dieron a la tarea de crear una academia de música a la que bautizaron como “Francisco Martínez Cabrera”.

Fue en una fecha aproximada a los años cuarenta. La academia nació, creció fuerte, tuvo lo que se pudo llamar su “época de oro”, ha estado a punto de desaparecer y ahora, cuando prácticamente funciona en el anonimato, pretende su actual y nuevo director, José Guadalupe López Sánchez, hacer que emerja y tome renombre en el estado, pues es la única en su género. Más tarde, él mismo y algunos de sus alumnos, como Guadalupe López Sánchez, Cristóbal Vallejo y otros, fundaron las Juventudes Musicales y la Estudiantina de Mazatlán, de grata memoria.

Todos, en un momento de nuestra vida, hemos deseado un día tener la habilidad de ejecutar un instrumento, cualquiera, o cantar, dominar un arte: la danza, la pintura. La pobreza y la desidia nos han frenado en la mayoría de los casos. En la Academia “Francisco Martínez Cabrera” a nadie se cobra un centavo por estudiar los instrumentos que quizá no tengo que comprar porque, viejos, ahí los tienen.

Francisco Martínez Cabrera y Manuel Gallardo tuvieron una vida paralela. También el primero vino en una gira y volvió para quedarse. Formó un cuarteto y capacitó a muchísimos músicos. La única diferencia es que Martínez Cabrera realizó sus actividades en Culiacán.

Sin duda, Gallardo puso el nombre de Martínez Cabrera a la academia no sólo porque era originario del mismo estado que él,  sino porque admiró su obra, ya que dirigió varios grupos de canto y fue maestro de varias generaciones en la capital del estado.

La música y la docencia fueron sus eternas compañeras. En el año de 1976, 130 maestros de México recibieron la medalla “Maestro Ignacio Manuel Altamirano”, por sus servicios a la educación. De ellos, cuatro sinaloenses fueron galardonados, dos de Culiacán: Catalina López Meza y María Gertrudis Salcedo Valenzuela, y dos de Mazatlán: María de Jesús Cruz Escobedo y Manuel Gallardo Villaseñor.

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