MAREA ALTA | POR RODRIGO DE TRIANA

0
187

LA FÁBULA DE LA RANA Y EL ALACRÁN

Ya salió el peine: “Quesque” el tema desencadenante de todo este despiporre político que está padeciendo el municipio es el rompimiento del primer acuerdo con que el Químico Benítez firmó la alianza con el PAS para ir juntos a la elección electoral del 6 de junio pasado.¿Y cuál era ese acuerdo?

El acuerdo firmado como pacto de caballeros entre Héctor Melesio Cuén, entonces líder estatal del PAS por un lado y un defenestrado y desvalido Químico Benítez por otro lado, que de esta manera se agarró del cuello de Cuén para no morir ahogado en sus aspiraciones políticas, toda vez que en Morena le habían suspendido sus derechos políticos, fue este:

Qué una vez ganada la elección, a la Secretaría del Ayuntamiento arribaría, nada más ni nada menos que Guillermo Romero Rodríguez, ex dirigente de Canaco.

¿Cómo la ven?

¿Y qué pasó?

Pues hete aquí este episodio sólo sirvió para revivir la fábula de la rana y el alacrán.

¿Se acuerdan cómo va?

En los trascendidos se expande la especie que el Químico se le “rajó” a Cuén, “ quesque” había estado recibiendo mucha presión de los dos hermanos de afamado apellido a los que el alcalde les ha entregado en charola de plata vida y destino de los habitantes de Mazatlán y por lo tanto se había visto obligado a torcer el pacto.

¿Neta?

Eso es lo que corre.

Y seguramente para echarle gasolina al fuego es entonces cuando el Químico le da forma a la propuesta de insertar al ex alcalde Rosario, por el PRD, Édgar González Zataráin, cuya sola mención en los oídos del ex dirigente estatal del PAS equivale a una patada de mula en los test… mejor dicho en el hígado, que se oye más decente.

¿Qué ha hecho la bancada del PAS y sus aliados en el cabildo?

Pues lo elemental: batear todas las propuestas que ha estado mandando el Químico donde aparece el nombre de Édgar González Zataráin.

¿Por qué defiende tanto el Químico a este hombre?

“Quesque” su reacción sirve para validar un compromiso político pactado con una diputada de Morena que ni es de Mazatlán, de nombre Victoria Sánchez (madre de la diputada federal reelecta, Merary Villegas Sánchez), cuyo distrito es de Culiacán, con quien González Zataráin, ex diputado del PRD, mantiene una relación muy cercana. ¿De qué tipo?

Ahí no nos metemos.

Pues bien, con esto se estaría configurando poco a poco lo que puede ser el gran fondo de este conflicto que por más de 20 días ha paralizado la dinámica del cabildo mazatleco porque tiene como trancas dilatorias a dos personajes que ni son de aquí y a un individuo que se conduce en forma bipolar en sus acuerdos, tratos, pactos, alianzas, etc., etc., y con el cual las fuerzas políticas y sectores productivos de la ciudad van a lidiar en los próximos tres años. A menos que…

CUANDO EL PRI SE TRANSFORMÓ EN MORENA

Por cierto, ayer el alcalde Benítez Torres, desde su comportamiento tropical, convocó a una manifestación popular que ni al PRI le hubiera salido tan bien en sus mejores tiempos, teniendo como punto de atracción la antidemocrática práctica del acarreo, muy propia de los sistemas políticos autoritarios y que consiste en llevar personas bajo presión o módica compensación económica para que voten o externen apoyo absoluto por un candidato o político determinado, según sea el caso.

Para la trama de toda esta movilización, todo parecer indicar que los operadores de El Químico aplicaron un manual inspirado en la película “Canoa”, de Felipe Cazals, una cinta que relata una vergonzosa tragedia, ocurrida en 1968.

¿Se acuerdan?

Dato para recordar:

Cinco jóvenes empleados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla se dirigen a escalar el volcán La Malinche, pero debido al mal tiempo no tienen éxito y deben refugiarse en un pueblo cercano llamado San Miguel Canoa (de allí el nombre de la película). Debido a la paranoia religiosa vivida en el pueblo en gran medida incitada por el párroco local, el pueblo los confunde con comunistas y deciden lincharlos.

Pues bien, el fondo de la manifestación convocada disque en apoyo al alcalde Químico Benítez fue por ese lado, el de, siguiendo el guion de la película, incitar al graderío al linchamiento popular desde la narrativa de que “un grupete de regidores manipulados por un líder que ni es de aquí, actúan con el claro propósito de apoderarse de 1,500 millones de pesos que López Obrador está por enviar para el desarrollo de Mazatlán”.

¿Le creyeron esta versión al Químico?

Seguramente que no, ni idea tenían del mensaje que les lanzaban, ya que, probado está, que las personas objeto de acarreo suelen ser limitadas, marginadas y despolitizadas, por lo que pueden ser transportadas a las casillas o sitios acordados por sometimiento o gratitud a sus líderes.

Estos amontonamientos de masas solo sirven para la foto.

Así se han comportado toda la vida los partidos políticos en el poder, se valen de sus clientelas para mantenerse vigentes en el poder.

No saben otra.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí