EL CARTERO: BUENAS Y MALAS NUEVAS | Su jornada de trabajo en el Mazatlán de hace 40 años

0
465
  • El 12 de noviembre celebran su día en México.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 12 de noviembre de 1980

Hoy celebran su día los empleados postales y deberán celebrarlo a satisfacción, porque desde este mes empezarán con la distribución de tarjetas navideñas, labor que incrementa en un 900 por ciento su trabajo en relación con la jornada de los tiempos normales.

En los días que corren casi no hay asaltos, al menos a diligencias y trenes, pero los carteros tienen que sortear aún las lluvias, los miles de automóviles, furias de perros, en ocasiones regaños de los ciudadanos por tardanzas o porque les llevan cobros o malas noticias; la deficiente nomenclatura y otros obstáculos para hacer llegar las cartas a su destino.

Diario, de lunes a viernes, cada mensajero llega temprano en la mañana a las oficinas de Correos. Su primera actividad es revisar la correspondencia para cancelar las cartas sin dirección o las dirigidas a aquellas zonas que no cuentan con el servicio (son varias las cartas que no se reparten por estos motivos. Catorce colonias del puerto carecen del servicio).

Después, hace una separación de las cartas por rutas (en Mazatlán son 30, sobre las cuales trabajan 38 carteros) y como a las once de la mañana salen con su maleta cargada de alegría, tristeza, enojo o de dudas.

Quienes tienen las rutas del centro de la ciudad terminarán su labor en unas cuantas horas, pero a quienes les tocan las colonias Gaviotas, Villa Galaxia, Olímpica o la 20 de Noviembre, por decir algunas, se verán por la noche repartiendo sobres.

La inconclusa nomenclatura y el turismo, son a criterio del administrador de Correos, Humberto González Ortiz, y del jefe de carteros, Jesús Humberto Mota, los más fuertes obstáculos a que se enfrentan en este puerto los repartidores.

Por un lado, no se terminó de instalar la nomenclatura nueva en toda la ciudad, y por el otro, los mazatlecos no utilizan su nueva dirección, sino la antigua. Mientras no se termine de instalar la nueva nomenclatura y mientras no sea utilizada ésta por la ciudadanía, no se mejorará el reparto, aceptan ambos. También, Mazatlán es un puerto inminentemente turístico y esta población flotante acrecienta el reparto por el intercambio de correspondencia con los familiares.

Más, el “coco” de los carteros y de todos los empleados postales es la época navideña, durante la cual se incrementa el trabajo en un 900 por ciento. Pero no hay rezago, dijeron. En este tiempo se implementan jornadas extraordinarias de trabajo durante las cuales los repartidores trabajan horas extras mediante una remuneración especial.

Los carteros coincidieron en que la Navidad es la época más difícil para ellos, pero reconocieron que este trabajo está disminuyendo por la siguiente razón: las tarjetas son muy caras y la población trata de felicitarse mutuamente de manera postal.

Esto no quiere decir que durante el resto del año no tengan trabajo. No, todo lo contrario. Mazatlán crece día con día: empieza a dejar su aspecto provinciano y el personal no aumenta, ni se abren nuevas rutas; además, los carteros son de los empleados federales que perciben los salarios más bajos.

ASÍ NACIÓ LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL CARTERO EN MÉXICO

El “Día del Empleado Postal” —antes “Día del Cartero”— fue decretado durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas (1934-1940), pero fue una anécdota, mejor dicho, un incidente ocurrido en el gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-1928), el que realmente le dio origen. Esta es la historia: cuentan los mismos carteros locales que un día cualquiera, durante el mandato de Elías Calles, en una zona residencial de la ciudad de México, se escuchó el clásico silbato de los mensajeros.

Las calles estaban solitarias porque llovía a cántaros. Salió el dueño de la casa, un alto funcionario, y observó cómo, efectivamente, el cartero, resguardando con su cuerpo la maleta, le avisaba que tenía correspondencia.

Compadecido, el alto funcionario gestionó ante el presidente de la República para que se decretara ese día, 12 de noviembre, como el del cartero, y se logró, aunque no a corto plazo, porque Elías Calles terminó su mandato. Álvaro Obregón no pudo hacerlo al reelegirse porque lo asesinaron; tampoco lo hizo Emilio Portes Gil en su interinato (1928-1930); ni Pascual Ortiz Rubio porque dimitió ante las presiones de Elías Calles; ni Abelardo Rodríguez durante su interinato que terminó en 1934. Esto se logró en el gobierno del general Lázaro Cárdenas.

Pero no fue el sólo hecho de que el alto funcionario haya visto al cartero cubriendo la correspondencia de la lluvia, el que movió a las autoridades a decretar el “Día del Cartero”, sino el espíritu de sacrificio de que han hecho gala estos trabajadores para, por encima de todo, hacer llegar intactos y lo más oportunamente posible los mensajes. Este espíritu quedó muchas veces en evidencia durante los frecuentes asaltos a las diligencias y trenes que hacían los revolucionarios, cuando los carteros hacían lo imposible para salvar las remesas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí