MAZATLÁN HACE 40 AÑOS | El impresionante mundo de la computación

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  • La inteligencia de las máquinas trabaja eficientemente en la ciudad.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 28 de octubre de 1981.

“Ordenador”, “cerebro electrónico” son palabras cuyo significado se desconoce entre el ciudadano común de Mazatlán, ciudad que emerge en su desarrollo económico y que por ello tiene que confiar en estos instrumentos electrónicos la ejecución de intrincadas operaciones de tipo racional.

Y los conceptos citados empiezan a ser conocidos, así como los alcances de la inventiva humana y la ola impresionante de innovaciones que en poco más de tres décadas ha levantado la evolución del ordenador.

Sí. La inteligencia artificial, la inteligencia de las máquinas trabaja silenciosa, admirable y eficientemente en Mazatlán y son por ahora los grupos económicos más importantes de la localidad los que la utilizan: el grupo “Madero”, para tener en regla las operaciones de sus negocios y el grupo “Rice”, con el mismo fin y para contabilizar, inventariar, archivar, los movimientos de diferentes empresas que soliciten sus servicios, así como para vender “cerebros electrónicos”.

Eunice Zatarain, como gerente, está a cargo del centro de computación “BPM”, del segundo grupo económico y el licenciado en computación (estudió en Culiacán) Javier Ramírez, nos explicaron ayer el funcionamiento de este sistema.

A primera vista se aprecian tres divisiones en los aparatos: una unidad de entrada en la que se introducen los datos, la unidad central de procesamiento (CPU, siglas en inglés) y la unidad de impresión.

El sistema tiene una presentación sencillísima, pero sus alcances son inmensos. Véase la siguiente comparación:

Un caminante se desplaza a razón de 6.5 kilómetros por hora. La velocidad de un avión de reacción es de 970 kilómetros, 150 veces más rauda que la del caminante. El avión supersónico alcanza 3,200 kilómetros por hora. Este programa fantástico en el desplazamiento se queda corto con el logrado en el procesamiento de la información mediante los ordenadores: los cerebros electrónicos de la última generación “piensan” 10 millones de veces más rápida y eficientemente que los seres humanos.

En Estados Unidos y en países técnicamente más avanzados, el cerebro electrónico, dotado de un programa que le permite conversar con seres humanos, realiza las funciones de psiquiatra o de psicólogo.

No es tal el avance del sistema del grupo “Rice”, pero a éste le caracterizan precisión, eficiencia y economía de recursos y su ordenador cuenta con cuatro atributos: gran velocidad de procesamiento, importante capacidad de almacenamiento, accesibilidad de la información memorizada y potencial de transferencia de los dispositivos periféricos de la unidad central.

De las tres unidades, el cerebro es el más importante y cuenta con unidad aritmético-lógica que realiza rápidamente cualquier operación; una unidad de almacenamiento primario y una unidad de control. Los datos procesados se guardan en disco (pueden ser cintas magnéticas, tarjetas perforadas, casetes), cada una de las cuales puede almacenar 5 millones de caracteres (letras o signos) y el cerebro puede trabajar hasta con ocho discos.

Las probabilidades de error de la máquina son mínimas.

En un cuarto contiguo al sistema, está el archivo, un closet pequeñísimo donde se guardan los discos. Ahí están documentación y las operaciones de diferentes empresas de la ciudad, que sin la ayuda del cerebro electrónico requerirían de una gran bodega para almacenarlos.

El ordenador está apenas en la tercera etapa de su evolución. Los científicos aseguran que cuando alcance la sexta (se calcula que para 1990), la inteligencia artificial estará en posibilidad de sustituir completamente a la inteligencia humana.

¿Qué significa lo anterior?, ¿una amenaza que la inteligencia humana lanza sobre sí misma o una promesa sobre la manera futura en que se prolongará en su tarea por la vida en un órgano de su propia creación?

Todo dependerá de la mentalidad de quienes sean los dueños de estos cerebros electrónicos. Más mientras lo anterior se decide, no está por demás conocer a estos aparatos que, no se puede decir que lo hayan desplazado, obligan al ser humano a perfeccionarse en su tránsito por la vida y a hacer con más precisión todas sus actividades.

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