La batalla de El Espinal, brillante triunfo de los liberales en Sinaloa durante la Guerra de Reforma

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Plácido ]Vega, Antonio Rosales, Domingo Rubí y Manuel Márquez de León.

Eran tiempos de la Guerra de Reforma. El 27 de octubre de 1860, en El Espinal, se escenificó un combate entre 80 hombres comandados por Domingo Rubí y 200 soldados al servicio de los conservadores que acaudillaba Domingo Cajén, quienes se adelantaron en busca de alojamiento para el grueso de la tropa. Fue tal la derrota sufrida este día que al siguiente los guardias nacionales de Sinaloa derrotaron al resto de la tropa, obteniendo su artillería, armamento, parque y prisioneros.

Domingo Cajén.

Don Plácido Vega era gobernador del estado. De acuerdo con don Eustaquio Buelna, “Antonio Rosales…  fué uno de los jefes de mayor importancia en la batalla del Espinal, el 27 de Octubre del repetido año de 1860, en que fué derrotado el español Domingo Cajén, gobernador de Durango, que invadió á Sinaloa con la pretensión de someterlo al régimen reaccionario” (Breves apuntes para la historia de la Guerra de Intervención en Sinaloa, pág. 162).

Con esta derrota de los liberales a los conservadores jefaturados por Cajén, acabó de afirmarse la paz en el Occidente de la República durante Guerra de Reforma, también conocida como La Guerra de Tres Años.

La Batalla ocurrió en El Espinal, Sinaloa, camino a La Noria y ahora comisaría de la sindicatura de El Habal. Fue un enfrentamiento entre tropas liberales comandadas por el teniente coronel Domingo Rubí, con 80 hombres, contra fuerzas conservadoras al mando del español Domingo Cajén.

Cajén, quien había sido enviado por Miguel Miramón en apoyo del Plan de Tacubaya, que pretendía neutralizar la Constitución de 1857, y que cruzó la Sierra Madre Occidental desde Durango para combatir a los liberales sinaloenses.

El siguiente extracto del corrido sobre “Domingo Cajén”, de autor anónimo, canta la historia:

Cajén partió de Durango
en su caballo alazán,
diciendo que entraba al puerto
bebiendo leche con pan.
La conserva de Durango,
para Mazatlán marchó
mas como era de membrillo
en El Espinal se agrió.

Héctor R. Olea, en El Marqués de San Basilio, cuenta: Rubí… “Por esos días, el teniente coronel del Batallón Pánuco… Domingo Rubí “El Cojo”, es comisionado para hostilizar la 79 vanguardia de las tropas del jefe reaccionario durangueño Domingo Cajén. Se anotó una campaña gloriosa como la de El Espinal, en que derrotó al general Cajén. Fue Factor de mucha valía en la Guerra de Tres Años” (pág. 78).

(Pág 80). “Con un ataque intrépido logra Rubí dispersar al enemigo. Después se retira al puerto del Habal y se reincorpora a la Brigada de Sinaloa. El gobernador Vega sale el mismo día a encontrar al enemigo”.

“En los momentos en que el ataque era más impetuoso —he copiado de un parte militar— el segundo en jefe de la Brigada, coronel Manuel Márquez de León, dudando, quizá, del éxito de la batalla, retrocede con su Estado Mayor para tomar la reserva. Al observar este movimiento el general don Plácido Vega ordenó a su ayudante Jorge Carmona que fuera a preguntar a Márquez lo que había pasado, y éste respondió que le faltaba parque a Rosales y que si no se lo llevaba inmediatamente, sería arrollado por los conservadores.

“Don Plácido Vega dispuso que Carmona cargara una mula con parque del calibre de la fusilería del 2° de Sinaloa, y que personalmente lo llevara al jefe de dicho batallón. El ayudante del Gral. Vega cumplió con la comisión,

“Y cargó de una manera tan impetuosa sobre el enemigo, que momentos después la victoria se decidía por las armas de la Reforma”.

“La batalla de El Espinal es considerada como una derrota completa de las tropas de Cajén por las Guardias Nacionales. Toda aquella región del país, en consecuencia, queda controlada por el gobierno juarista”.

Los tres personajes se reunirán luchando contra los conservadores en la batalla de El Espinal. El general Vega se encuentra al mando de las tropas, Rosales se encuentra a la vanguardia en el campo de batalla. En los momentos en que el ataque es más impetuoso el segundo en jefe de la brigada, coronel Manuel Márquez de León, dudando del éxito de la batalla retrocede con su Estado Mayor para tomar la reserva.

Al observar este movimiento el Gral. Plácido Vega ordena a su ayudante Carmona que pregunte a Márquez qué es lo que está pasando, éste le informa que le falta parque a Rosales y que si no lo lleva inmediatamente será derrotado por los conservadores.

Jesús Manuel Rodelo describe la batalla en “El oráculo de Isabel”:

“El ímpetu de Rosales hace que en poco tiempo las armas de la Reforma festejen la victoria. Este triunfo fue uno de los más brillantes obtenido por los liberales en Sinaloa, consolidó el poderío constitucionalista, aumentó el prestigio militar de Vega, Rosales y Márquez de León, y dejó en manos de los republicanos 340 prisioneros, cuarenta de ellos oficiales, 10 piezas de artillería; 400 fusiles; 350 cargas de parque, más de 300 mulas aparejadas, y alrededor de 150 bigajes” (Pág. 127).

“Los  soldados liberales eran esperados en Mazatlán con sinceras demostraciones de cariño y admiración, pero anunciada su llegada a las cinco de la mañana, arribaron hasta las doce del día, por lo que el coronel Vega ofreció al pueblo que tan luego como sus hombres tomaran un descanso, harían un desfile por las calles del puerto para que recibieran el homenaje que querían rendirles. El día señalado, la calle Principal se adornó con arcos triunfales y las que estaban designadas para el paso de las tropas se engalanó con lienzos tricolores, colchas y banderolas”.

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