Las madres solteras, un fenómeno del mundo de hoy | Mazatlán hace 40 años

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  • Entrevistas al doctor Agustín García Camberos, Rafael Ahumada, juez del Registro Civil; licenciada Elia Isabel Duarte de Franco, directora del Tutelar de Menores, y a la psicóloga Maricela Mora.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 10 de septiembre de 1981.

La sociedad actual ha multiplicado a unos entes que exigen su reconocimiento y los derechos para ellos como todos los demás: las madres solteras y sus hijos naturales.

Quizá nunca nos pongamos de acuerdo sobre las causas que propician este “fenómeno”, más nos aventuramos, con encuestas diversas y opiniones de personas autorizadas, a exponer algunas de ellas a continuación. Todas, en mayor y menor grado, tienen veracidad, más ninguna es contundente.

Lo que sí se puede asegurar es que el número de las madres solteras crece día a día y que la marginación de que eran objeto por parte de la sociedad, decrece, pero aún existe, sobre todo en las clases de bajos recursos económicos.

Antes de entrar a publicar opiniones sobre personas de la localidad, queremos dejar sentada la opinión del doctor Agustín García Camberos, quien ha trabajado sobre el tema y define la problemática, así como sus causas, de la siguiente manera:

“Las madres solteras son las mujeres más desamparadas, las más solas, las que carecen de la experiencia que significa el estado de gravidez y desconocen la enorme responsabilidad que esto implica, las que por primera vez y casi sin darse cuenta, reciben la semilla de un ser humano que desde el primer momento de desembocar en el río de la vida ya está careciendo del apoyo sólido que debería representar la mano fuerte del progenitor. Entre las mujeres hospitalizadas por embarazo, el 35% son madres solteras”.

CAUSAS

“El mayor porcentaje de madres solteras está dado por el abandono que sufren las mujeres que sostienen relaciones instintivas, irregulares, al margen de toda protección. En ellas se encontró un índice de escolaridad que estuvo por debajo de la primaria completa, más bien colindando con el analfabetismo.

“El modo de ganarse la vida de este grupo es trabajar como sirvientas en casas particulares o percibiendo bajos salarios en las tortillerías. El factor económico, aunado a una pobre base ética, dio lugar a que algunas jóvenes recurrieran al fácil camino de las relaciones transitorias remuneradas.

“Carencia de protección y guía de los padres o carencia de la figura paterna o incapacidad de una madre que ya arrastraba su condición de madre soltera, y por ende, no apta para significar un buen ejemplo a seguir.

“Ignorancia de los padres de los principios básicos que deben impartirles a los jóvenes adolescentes. Muchachos que fueron abandonados por sus padres desde etapas tempranas”.

Las conclusiones del doctor García Camberos son muy explicativas y se refieren a la problemática general. No hay culpables. Hay causas sociales, económicas y culturales. Sus opiniones son acertadas.

EL HIJO NATURAL; LA HIJA DE NADIE

“El único que sale perdiendo es el hijo”, dice Rafael Ahumada, juez del Registro Civil.

En esta dependencia, donde se legitima el derecho social a ser padre, madre, hijo, no se reconocen responsables. Simplemente, el hijo de la madre soltera no será un hijo legítimo, sino un hijo natural a quien sí se le entregará el acta de nacimiento con los apellidos de la madre.

Nada se puede hacer. Nadie puede obligar a un hombre a aceptar la potestad legítima de un hijo, menos si la madre también así lo quiere.

Y el hombre tiene aún las posiciones económicas, la posición laboral más favorable que la mujer, pero el hijo negado no podrá disfrutar de sus beneficios, de su protección legal, ni de su cariño.

MÍNIMA DELINCUENCIA EN LOS HIJOS NATURALES

Parecería que desamparados como están del consejo del padre, los hijos de madres solteras delinquirán más, sin embargo, para la licenciada Elia Isabel Duarte de Franco, directora del Tutelar de Menores,, no es así. Lo dice con base en su experiencia en el Tutelar.

La causa de delincuencia juvenil e infantil tiene como causa, sobre todo, la desintegración familiar. Un joven delincuente podrá tener un mal padre o una mala madre, un hogar desarticulado, pero raramente es un hijo de una madre soltera.

SOLIDARIDAD CON LAS MADRES SOLTERAS

En las encuestas realizadas con gentes del vivir común, las opiniones son múltiples, sin embargo, se pueden tipificar, en un plano general, en dos, las vertidas por el sexo masculino y las del sexo femenino.

Comúnmente se buscan responsables del “fenómeno”, pero luego el hombre, con espíritu compasivo, rechaza la existencia de las madres solteras, mejor dicho, no la justifica, contrariamente a la posición de la mujer.

La opinión sintetizada de la mujer la brindó la psicóloga Maricela Mora, quien es madre soltera y tiene a su cargo una dependencia rehabilitadora de los jóvenes que buscan escapar del caos de la vida a través de la drogadicción.

Primero, las causas de que existan madres solteras se deben a la evolución que ha seguido la sociedad: la irrefrenable explosión demográfica ha roto las estrictas reglas sociales y sexuales.

Para la mujer moderna no es una tragedia embarazarse y tener un hijo, si ese es su deseo.

Sin embargo, hay rechazo social, pero éste es más aceptado en la actualidad.

Reconoce que el hijo de la madre soltera sí tendrá problemas para aceptar su situación. Ese ser hijo natural, ese no tener padre, le acarrea problemas psicológicos, experienciales, que se resolverían cuando la sociedad los acepte y esto sucederá en la medida en que aumenten.

UNA PUERTA A LA PROSTITUCIÓN

¿Quién no acepta a las madres solteras?

Las familias con mentalidad conservadora, el sector productivo especializado.

Es obligatorio examinar este problema social, valga la redundancia, desde un punto de vista sociológico: las causas y las consecuencias de las madres solteras dependerán siempre de la clase social a la que pertenezca una mujer: si es hija de obreros, el mundo está cerrado para ella, el prostíbulo será su refugio; si es de la clase media, podrá integrarse a la sociedad con su retoño y con mayor razón si es de clase alta, siempre y cuando su familia le brinde su apoyo.

Lo que sí es cierto es que las madres solteras crecen en número y el acto empieza a ser consciente y que la epístola de Melchor Ocampo ha dejado de tener validez desde hace mucho, sobre todo este párrafo:

“La sociedad bendice, considera y alaba a los buenos padres por el gran bien que le hacen dándole buenos y cumplidos ciudadanos, y la misma, censura y desprecia debidamente a los que por abandono, por mal entendido cariño o por mal ejemplo, corrompen el depósito sagrado que la naturaleza les confió concediéndoles tales hijos”.

“El matrimonio” se llama la epístola escrita por Melchor Ocampo en 1853.

Eso, el matrimonio social se está rompiendo y por sobre esa ruptura asoma su cara el matriarcado.

La mujer se abre camino, pide su lugar, a pesar del hombre.

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