LA DESIGUALDAD | Blanca Nieves Palacios Barreda

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Al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no se le da mucho aquello de: “que no sepa la mano derecha, lo que hace la izquierda”, demuestra más inclinación aquello de: “que no sepa la mano izquierda, lo que hace la derecha”; en sus prolongados discursos, tipo Fidel Castro, -por la duración en tiempo- lo denota.

Esto se ha venido viendo de años atrás, desde que estuvo al frente del Partido de la Revolución Democrático (PRD), organismo político que se preciaba de tener como miembros, a las más destacadas personas y un gran número de ciudadanos que, durante décadas venían luchando contra un sistema impuesto por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN), autoritario, represor, que instauro la corrupción, por tanto, la desigualdad y que eran señalados como de, “izquierda”.

No ha habido presidente en México, que haya dicho que esta contra los pobres, antes, al contrario, aseguraban que terminarían con la pobreza; ha sido tal el cinismo del tipo de políticos que hemos tenido que padecer que, llegó a decir el ex presidente José López Portillo (1976-1982), “que nos preparáramos para administrar la riqueza”.

Dicho sea, con todo respeto AMLO, no tendría por qué haber sido la excepción; los programas tendientes a apoyar económicamente a varios sectores de la sociedad, han sido la llave para el grado de popularidad que ha llegado alcanzar; pero ya hablar de terminar con la pobreza, es algo que no se escucha, pues las diferencias de clases que predominan en México son inocultables.

De buenas intenciones este empedrado el camino al cielo, pero eso no asegura que se llegue a él; AMLO, prometió terminar con la corrupción y es algo que, a sus 3 años de mandato, ha comprobado que no resulta nada fácil, pues al parecer tiene mas remedio el cáncer que ese lastre; su decreto como presidente de México fue que, nadie ganaría más que el presidente, $108, 000.00, los primeros en negarse a acatar ese mandato, fueron los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Aun así, designó como secretaria de gobernación a la Lic. en Derecho, Olga María del Carmen Sánchez Cordero, quien estuvo como ministra de la SCJN de, 1995 a 2015, a propuesta del ex presidente Ernesto Zedillo, devengando un sueldo exorbitante; en su calidad de ministra en retiro, su pensión mensual alcanza la cantidad de $258,679.00 mas prestaciones y, un “haber” por retiro vitalicio, que durante los primeros dos años son del 100% equivalente a su salario y posteriormente se le reduce dicho “haber” en un 80%.

Aunado a esto la Lic. Sánchez Cordero al ser nombrada secretaria de gobernación, devengó durante su desempeño 107 mil pesos, mas las prestaciones inherentes al cargo; actualmente ha sido removida por el presidente y enviada a ocupar su curul de Senadora, mismo que le esperaba para cuando fuera necesario, políticamente hablando, sentarse en ese otro mullido sillón, en el que ganará $105,000.00 mensuales, mas las prestaciones similares a la de los diputados.

La Austeridad Republicana de esta 4ta. Transformación a la que con firmeza convocó el presidente, fue desoída totalmente, y no hay secretario o canciller que devengue un salario menor al del presidente; incluso de los 150 embajadores y Cónsules de México en diversos países del mundo, no solo ganan mas que AMLO, sino de todos sus homólogos de otros países.

Sus salarios llegan a rebasar los 300 mil pesos mensuales, mas una larga lista de prestaciones, bonos, super aguinaldos, vacaciones pagadas, seguros de vida, por riesgos de trabajo, vehículos lujosos, lo mismo que sus casas; las suntuosas y frecuentes comidas por, “cuestiones de trabajo” las seguimos pagando los mexicanos, como en aquellos tiempos en los que gobernaba el PRI y el PAN.

Difícil resulta dar crédito a la cantidad que se informa devenga el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, $154,365.00 que, tras los descuentos, percibe la pírrica cantidad neta mensual de, $107, 283.00 contrastando con la devengada por cónsules y embajadores.

Nada informa el presidente sobre la posibilidad de rebajar esos super salarios, de esos personajes que representan a México en el extranjero, y que la mayoría viven en residencia propias de millonarios; menos aun sabemos si ellos también envían remesas a éste su país, como lo hacen los mexicanos que trabajan en E.U.

En tanto aquí en México, en la carrera entre la pobreza de muchos y la riqueza de algunos cuantos, es ésta última la que sigue ganando; los pobres, como: “pueblo bueno, noble y sabio”, en su desigualdad siguen apoyando a la Austeridad Republicana.

bnpb146@hotmail.com

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