Hace 40 años Mazatlán se desarrollaba entre la contaminación. ¿Y ahora?

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Foto color: Wikipedia.
  • La zona industrial es la más afectada”, decía entonces el oceanólogo López Tracy.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 12 de mayo de 1981.

Mazatlán es una ciudad bonita que semeja a una madre con las venas abiertas, dando a luz al desarrollo económico y que sufre los dolores del parto, acción de la que habrá de surgir un producto bueno pero que por ahora le ha reventado sus ya de por sí frágiles intestinos.

Un cirujano, más que un partero, necesita esta ciudad para curarle esas heridas, la llaga purulenta que despide fétidos olores que amenazan destruirla: su sistema de drenaje. Y por fortuna, el gobierno del Estado ha demostrado que pretende hacer la saludable labor. Esperemos el final de la operación.

Miguel López Tracy, residente de Protección de la Ecología y Prevención de Contaminación, oceanólogo, conocedor de la problemática de la contaminación, habla sobre este parto.

“Es indiscutible que Mazatlán se ha convertido en un polo de desarrollo en el sur de Sinaloa, ejerciendo atracción sobre los habitantes de las zonas rurales aledañas, lo que se ha reflejado en un incremento demográfico”.

Continúa:

“Si a este fenómeno migratorio sumamos el crecimiento paralelo de las actividades urbanas, comerciales, marítimas y turísticas, no es difícil inferir el grado de dificultad que representa el dotarle de los servicios que requiere toda la comunidad para ese desarrollo”.

Un poco más:

“En este panorama es donde se contemplan las afectaciones sobre la calidad del agua, lo cual provoca alteraciones en sus características físico-químicas, sanitarias, biológicas y estéticas, propiciando con ello peligros potenciales para la población y para el equilibrio ecológico del sistema acuático. Pero es importante señalar que no es motivo de alarma; está ‘naciendo’ el desarrollo y se sufren los dolores del parto”.

El oceanólogo, ginecólogo de la contaminación, nos hace la siguiente radiografía de las entrañas rotas de Mazatlán:

“Presenta (Mazatlán) una zona turística y una zona industrial bien diferenciadas. Dentro de la primera zona, desde playa “Los Cerritos” hasta el “Monumento al Pescador”, no hay problemas significativos de contaminación. Del monumento al Pescador al Hospital Civil existen cinco descargas de aguas negras y una más frente a la escollera de La Azada, las cuales quedarán dentro de la red de drenaje y conectadas a la futura planta de tratamiento”.

El oceanólogo hizo un diagnóstico, y la futura planta de tratamiento de aguas negras anunciada por el gobierno del Estado puede ser la curación definitiva. Ahora se cierran los intestinos. El tratamiento tendrá un costo de 150 millones de pesos.

(La zona turística, pues, en un amplio sector —hacia donde, por cierto acuden ahora los bañistas—, no ofrece peligro y sí en el más popular, el cercano a la zona urbana. Lo más grave está en el sector industrial).

“La zona industrial, que abarca el Estero de la Sirena, el Estero de Urías, el Estero de El Infiernillo” y el Canal de Navegación, es la que presenta problemas por contaminación térmica, desechos orgánicos, industriales y derramas de petróleo y sus derivados”.

Aquí sí hay problema. La termoeléctrica, Petróleos Mexicanos, las plantas congeladoras, los barcos, compiten en la destructiva tarea de contaminar las aguas y aquí sí, parece que no hay remedio, más que regular las descargas de las industrias.

Que nazca, pues, el desarrollo en Mazatlán y que sufra la ciudad los dolores del parto, pero que alguien haga algo para curarla, no de sus venas, sino de sus intestinos abiertos.

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