Hoy, 1521, la caída de la gran Tenochtitlán

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El 13 de agosto de 1521, tras 75 días de heroica defensa de los aztecas, al frente de quienes se hallaba Cuauhtémoc, la ciudad de Tenochtitlán cayó en manos de los españoles comandados por Hernán Cortés.

Conquistada la capital, el dominio español se impuso rápidamente en todo el país.

Pablo Neruda diría que:

…Así empezó la sangre, la sangre de tres siglos, la sangre océano y la sangre que cubrió mi tierra y el tiempo inmenso como ninguna guerra. ¡ESPAÑA ENTRÓ HASTA EL SUR DEL MUNDO!

Hay canciones populares que narran sintéticamente la llegada, la conquista y la influencia de los españoles, esencial, en lo que es hoy México. “La maldición de Malinche” es una de estas canciones; en la historia de México que se nos enseña en las aulas escolares es también imprescindible el aprendizaje de este episodio. Recuérdese entonces con este trozo:

“Tenochtitlán fue fundada en 1325 por los aztecas, llegados del noroeste del país, los cuales se distinguieron por su crueldad, cosa que les valió odio de los pueblos conquistados, algunos de los cuales, como los tlaxcaltecas, prefirieron unirse a los conquistadores españoles, quienes hicieron sus primeros contactos con México en 1517. Al año siguiente, Hernán Cortés inició su expedición a bordo de 11 barcos, 600 hombres, 16 caballos y 15 piezas de artillería.

“Ni la rara vestimenta (armadura), ni los fusiles, ni los caballos con sus relinchos, ni los perros con sus ladridos, ni los cañones con sus truenos, conocían los indígenas de los españoles, a quienes creyeron emisario del dios Quetzalcóatl.

“Moctezuma recibió amablemente a Cortés, no obstante lo cual este último lo apresó en calidad de rehén. Había celos entre los conquistadores y Cortés dejó en Tenochtitlán un destacamento al mando de Pedro de Alvarado para hacer frente a las tropas de sus propios compatriotas a los cuales derrotó. Volvió a la capital azteca, donde la crueldad y falta de tacto de Alvarado habían provocado una sublevación.

“A instancias del propio Cortés, Moctezuma dirigió la palabra al pueblo para calmarlo, pero fue lapidado por la multitud. Ante esta trágica y adversa situación, los españoles decidieron evacuar la ciudad y durante la ‘Noche triste’ del 30 de junio de 1520. A costa de grandes esfuerzos y numerosas pérdidas, los soldados de Cortés llegaron a la llanura de Otumba, donde un ejército azteca de cien mil hombres les cerraba el paso y estaba dispuesto a acabar con los extranjeros blancos.

“A pesar de la enorme inferioridad numérica, Cortés tuvo la habilidad de apresar al jefe indígena y esto provocó la desbandada general. Esta resonante victoria le llevó de nuevo a Tenochtitlán, a la que puso sitio”.

La lucha continuó y el 13 de agosto de 1521, cayó definitivamente Tenochtitlán en poder de los españoles.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 13 de agosto de 1981.

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