La muerte de Jorge Claussen hace 108 años

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Foto tomada del muro de Facebook de Teresa Jp https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10155648305397231&set=p.10155648305397231&type=3 También se publicó en el muro de Fernando Higuera.
  • Jorhan Georg Claussen nació el 4 de julio de 1862 en Brake, Weser, Alemania; murió el día 26 de junio de 1913 en San Francisco, USA.

Por Antonio Lerma Garay

(Con agradecimiento a Aracele Govea, del Cypress Lawn Cemetery).

En su edición del día 12 de agosto del año 2010 el diario Noroeste Mazatlán publicó una entrevista al señor André Mütter Claussen, bisnieto de quien fuera cónsul de Alemania en nuestra ciudad, Johan Georg Claussen, mejor conocido por los mazatlecos como Jorge Claussen. El descendiente del diplomático había venido desde Fráncfort, Alemania, para conocer más sobre sus orígenes, y se paseó y caminó por la avenida que lleva su apellido, el Paseo Claussen.

La entrevista es valiosa, entretenida y elimina dudas sobre el paradero actual de esta familia. Sin embargo, este descendiente del cónsul de Alemania proporciona un dato erróneo sobre la muerte y vida de su bisabuelo. Asegura él que al morir, éste contaba con treinta y ocho años de edad y que la muerte se debió a un tumor cerebral. La verdad es que al morir el cónsul Claussen estaba a punto de cumplir los cincuenta y un años.

Johan Georg Clausssen nació el 4 de julio de 1862 en Brake, Weser, Alemania. Su esposa fue la señora Carlota Sowerbûtts, y de ese matrimonio nacieron María Carlota, Willy, Gerhard, Katie, Flora, Herman y Serene.

Siendo cónsul de Alemania en nuestra ciudad, Claussen recibió un predio muy particular: el día 6 de septiembre de 1902 se efectuó en el Panteón de los Protestantes la última inhumación. Pero debido a que la mancha urbana ya había rodeado a este cementerio, el 15 de abril de 1910 este panteón fue oficialmente clausurado. En esta misma fecha los 1982 metros cuadrados del terreno fueron adjudicados al cónsul alemán por el ayuntamiento local.

Durante la Revolución Mexicana, tras la caída de Francisco I. Madero, las embajadas y consulados de los diferentes países vieron multiplicado su trabajo, ya que muchos de sus ciudadanos así como naturales de otros países acudían a estas legaciones en busca de orientación, protección o auxilio. Mazatlán no fue la excepción, al contrario. Muchos de los extranjeros que vivían en las ciudades del interior llegaban a nuestro puerto sabiendo que de aquí les sería más fácil salir del país al abordar cualquier barco. Por ello los diversos consulados que había en la ciudad trabajaban a marchas forzadas ayudando a sus compatriotas y a ciudadanos de otras naciones.

El temor que sentían muchos extranjeros de perder la vida era fundado, en agosto de 1912 dos ciudadanos alemanes, de apellidos Schubent y Hurtling, habían sido asesinados en Nogales, Sonora.

El señor Claussen siempre había gozado de buena salud, pero en los últimos días del mes de mayo de 1913 sufrió un ataque de apoplejía y terminó con parálisis y apenas medio consciente. Se dice que ese exceso de trabajo fue lo que le produjo dicha enfermedad.

Las condiciones en que se encontraba el país en lo general y Mazatlán en lo particular no eran las mejores para él. Por ello Carlota de Claussen tomó la determinación de llevar a su marido hasta donde pudiera recibir la mejor atención médica, lo llevaría a San Francisco para que fuera tratado.

El día 13 de junio la señora Carlota de Claussen abordó en Mazatlán el buque Colusa en compañía de sus hijos y la institutriz de éstos, señorita Hedwig Hassel.

Por supuesto que con ellos iba el cónsul. Éste recibió durante la travesía, seis días en total, toda la atención y cuidado por parte de ella y sus hijos, pero no pudo incorporarse.

Los Claussen llegaron a San Francisco el jueves 19, pero nadie daba ya esperanzas de que el cónsul se aliviara. Y así sucedió, Georg Claussen murió el día 26 de junio de 1913 a consecuencia de la apoplejía.

El sábado 28 de ese mes y año se celebraron las exequias en la Nueva Capilla de Theo and Dierks, en la esquina de las calles McAllister y Divisadero, en San Francisco. Su cuerpo fue cremado en el panteón Cypress Lawn, en Colma, y sus cenizas fueron depositadas en la funeraria Halsted Brothers.

(Tomado del libro Mazatlán Decimonónico IV, de Antonio Lerma Garay).

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