Nació en Puerta de Canoas, vivió en El Potrero. Juan Carrasco, revolucionario, por siempre

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Por JuanLizárraga Tisnado. Noroeste-Mazatlán, 24 de junio de 1982.

Hoy es 24 de junio, el mero día de San Juan el día de los que llevan el nombre del apóstol que anunció la llegada de Cristo —aquél cuyas ideas radicales que profetizaban una nueva aurora y que bautizó el Mesías anunciado en el Antiguo Testamento—, Juan, que en hebreo significa “Dios es benéfico”, es el nombre del santo que hoy se venera.

De entre todos los Juanes, aquí en Sinaloa, en el sur del Estado, uno d ellos debe honrarse a grito abierto, porque lleva el nombre y porque nació en este día, en este mes, en el año de 1878 (otros 1876), Juan Carrasco Aguirre.

Hijo de Feliciano Carrasco y de Santos Aguirre, nació el revolucionario en Puerta de Canoas, pero de muy chico lo llevó su familia a El Potrero, que hoy le pertenece, porque lleva su apellido. Llegamos ayer a ese pueblito, situado al norte de Mazatlán. Desde el camino de terracería, Juan Carrasco parece esperar, en la estatua, el momento de emprender la lucha de nuevo, porque las cosas han cambiado para mal en los campos de batalla donde dejó la vida.

Un kilómetro hacia la izquierda, está El Potrero de Carrasco. Llegamos a lo que fue el cuartel, donde ahora vive con su familia Alejo Lizárraga Lizárraga, un hombre de ojos azules, nacido con el siglo, quien nos platicó sus recuerdos sobre Juan Carrasco.

A los 8 años de edad va a Mazatlán para estudiar la primaria, pero la muerte de su padre lo obliga a renunciar a ese propósito y nunca aprendería ni a leer ni a escribir.

Alejo Lizárraga y su familia se saben al dedillo la historia de quien se le conoció como El Centauro de la Revolución Constitucional, a la que ingresó a la edad de 32 años, después de vivir trabajando en el campo y vendiendo cal, por lo que se le bautizó como “El Calero”.

Era en un principio, junto con sus hermanos Pablo y Luciano, un saboteador fundamentalmente de vías y asestaba golpes guerrilleros a las partidas militares.

En 1915 será general de brigada, tendría consigo importantes batallas de las cuales salía siempre triunfante. Destacó en el sitio a Mazatlán, que realizó junto con Ángel Flores, quien dejó los muelles mazatlecos para unírsele en la lucha y que sería luego su acérrimo enemigo. Ahora, los restos de ambos descansan juntos en Culiacán.

Murió el 8 de noviembre de 1922 en un pueblo cercano a Acaponeta, Nayarit, conocido como El Guamuchilito. Se le dio sepultura en el panteón de El Potrero y sobre su tumba se levantó una gigantesca bóveda. Cada año se le rendía homenaje, hasta que sus restos fueron exhumados enviados a la capital del estado.

ASÍ ERA EL POTRERO Y JUAN CARRASCO

Al triunfo de la revolución, El Potrero de Carrasco y pueblos circunvecinos tuvieron un momento de prosperidad que terminó con la muerte del revolucionario.

El pueblo, donde rige la pequeña propiedad, producía lo suficiente y había trabajo para todos.

¿Y cómo era Juan Carrasco? Contesta el octogenario: “Vestía bien, pero antes no vestían tan elegante como ahora”.

Carrasco era, en la mira descriptiva de Amado González Dávila, “buen manejador del caballo que montaba, no sabía leer, pero cargaba un sellito para la firma de los documentos. Era alto, bien musculado, bigote negro, tipo mestizo, usaba huarache mexicano de limpia correa y sombrero de soyate de copa alta. Temblaba de ira atacando a los huertistas”.

En El Potrero se casó con Manuela Lizárraga, con quien procreó a Concha (matrimoniada con Fernando Coppel, de Mazatlán) y Rafael (su esposa vive todavía en el poblado), ambos fallecidos.

Juan Carrasco nació en Puerta de Canoas (Foto: https://www.facebook.com/LaPuertadeCanoas/photos/a.387368837942820/3648139338532404)

LA VIDA SIGUE IGUAL

En El Potrero de Carrasco no ha incursionado la revolución institucionalizada. Sí, en Mazatlán una calle lleva el nombre del revolucionario y en un trayecto de ella hay una estatua. Otra estatua está en el camino de acceso al poblado y otra más está en la plazuela.En El Potrero todo es Carrasco, pero no hay servicio de agua potable; como burla, hay multitud de llaves colectivas, ya deterioradas, pero nunca ha circulado el líquido por la tubería. Siempre ha sido sobre las cabezas de las mujeres que lo traen de un pozo.Se inauguró la tubería, más no hay bomba para extraer el agua.

La escuela se llama Juan Carrasco, pero los padres prefieren enviar a sus hijos a las de otros pueblos porque la directora Elisea Tejeda encabeza la irresponsabilidad y la falta de esmero en la educación de los niños.

Así están las cosas en El Potrero de Carrasco, donde nació este Juan Calero que el 24 de junio celebra el día de su santo y el de su nacimiento.

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