AQUELLO QUE FUE | Blanca Nieves Palacios Barreda

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Dice el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO): “el poder hace a la gente inteligente, tonta y, a los tontos los hace locos”; muchos casos reafirman su dicho, especialmente el que, en la actualidad, estamos viendo en la lejanía, en Nicaragua, país hermano, querido, al que, en nuestras juventudes apoyamos en su lucha por la liberación de la dictadura ejercida por aproximadamente 34 años, por la familia Somoza Debayle, con el total apoyo de Estados Unidos.

Muchas fueron las voces cantadas, poesías, manifestaciones de apoyo, en diferentes países de Latinoamérica, impulsando ese movimiento de liberación nacional en Nicaragua, comandado por el comandante Cero.

Edén Atanacio Pastora Gómez, más conocido como “Comandante Cero”, sería quien dio inicio a la lucha contra la dictadura somocista en 1966, junto a los doctores Fernando Agüero Rocha y Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, entre otros nicaragüenses que conformaron la organización: Unión Nacional Opositora (UNO).

Los enfrentamientos entre la Guardia Nacional, brazo armado y defensor de la dictadura somocista, se dieron abiertamente el 22 de 1967, al organizar la UNO, la manifestación en rechazo a la candidatura impuesta por el presidente, Lorenzo Guerrero Gutiérrez, en la persona de Anastasio Somoza; los enfrentamientos, asesinatos y detenciones perpetrados por la Guardia Nacional, se suscitaron, hasta el triunfo de la revolución sandinista, el 19 de julio de 1979; nuevamente van contra el pueblo, hoy bajo las órdenes de Daniel Ortega.

Desaparece el nombre de la UNO, para dar lugar, tras el derrocamiento de Somoza, al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN); tras tomar el poder, Edén Pastora, ocuparía el cargo de viceministro en el Ministerio del Interior y jefe de las milicias Populares Sandinistas.

Las divergencias entre Edén, con los hermanos, Humberto y Daniel Ortega (actual presidente de Nicaragua), quienes formaban parte de la cúpula del FSLN, afloraron, lo que provocó la renuncia del “comandante cero”, en 1981, a los cargos que ostentara en el gobierno, denunciando que: “la dirección del ESLN, estaban renunciando a los principios originales de esa revolución e inclinándose a los principios comunistas de la Unión Soviética y Cuba”, tomando la decisión de exiliarse en Costa Rica.

José Daniel Ortega Saavedra, líder del FSLN, dio inicio a la toma del poder nicaragüense en 1981, al asumir la Coordinación de la Junta de Gobierno de Reconstrucción nacional de Nicaragua, para iniciar posteriormente, su primer mandato presidencial entre 1985 y 1990, convirtiéndose en el presidente que más tiempo ha permanecido en el cargo, 15 años, y va en la actualidad por un cuarto periodo, que culminará en 2022.

Fue el jefe de Estado desde 1985 hasta 1990, año en que el FSLN perdió las elecciones ante la Unión Nacional Opositora (UNO), que llevó a la presidencia a Violeta Barrios de Chamorro; fue derrotado en las elecciones presidenciales de 1996 y 2001, pero triunfó en las elecciones del 2006 realizadas el cinco de noviembre y desde entonces ha sido reelegido en dos oportunidades más: en las elecciones de 2011 y en las elecciones de 2016.

Durante 15 años de permanecer en el poder, con su inseparable esposa, Rosario Murillo Zambrano, quien se desempeña como vicepresidenta; el poder le ha obnubilado la razón, al grado de olvidar los motivos que dieron origen a la lucha sandinista: la dictadura; hoy, desde su posición de poder, comete un sin número de arbitrariedades, que han ido en contra del pueblo nicaragüense; las protestas por sus reelecciones y el propósito de que, sea su esposa quien lo suceda en el poder; la inconformidad surge mediante manifestaciones, contra su nueva reelección y exigiendo elecciones justas, la respuesta ha sido la represión, y las arbitrarias detenciones de periodistas y toda persona que pretenda postularse como candidato.

La libertad de expresión ha llegado a ser considerada “un delito”, pues medio de comunicación que se atreve a dar información sobre la violenta situación que impera en Nicaragua es encarcelado bajo la llamada, “ley antiterrorismo”.

Ningún delito le es imputable al presidente Ortega, como ningún respeto le tiene a las leyes pues, aun cuando la Constitución Política de Nicaragua señala en su Artículo 147 la prohibición de la relección presidencial, la ha ignorado; ni la denuncia hecha en su contra, por parte de su hijastra, Socióloga, Zoilamérica Narváez Murillo, por violación sexual, agresiones físicas y psicológicas, desde que tenía 12 años de edad, en 1998; Ortega siendo diputado, se amparó bajo el fuero del que gozaba, teniendo como argumento que: “los hechos denunciados habían sido cometidos solo entre 1978 y 1982 , por lo que los delitos habían prescrito”.

Estados Unidos ve como un verdadero caldo de cultivo los violentos actos de Nicaragua y han sido varios organismos, como la OEA y la CIDH, quienes han venido condenado en reiteradas ocasiones al gobierno de Ortega, a quien responsabilizan por la muerte de aproximadamente 450 ciudadanos; 1,300 desaparecidos; encarcelado a cuatro candidatos, aspirantes a la presidencia de Nicaragua; las instalaciones de medios periodísticos allanadas, así como periodistas detenidos, acusados de promover “golpe de Estado”.

Daniel Ortega, admirado y respetado por las fuerzas de izquierda, de diferentes países, es hoy visto y comparado con Somoza, por su persistencia de permanecer con el poder entre sus manos, mediante el autoritarismo, la represión, el asesinato y desapariciones, lo que es señalado también por quienes fueran sus propios compañeros de lucha, en particular del partido Movimiento Renovador Sandinista, que incluye algunas figuras destacadas de la Revolución Sandinista.

Acatar el dicho de que: “en este vida todo tiene su espacio, su tiempo y su lugar”, evitaría la locura de perpetuarse en el poder, del que deriva: la ambición, el autoritarismo y la represión.

bnpb146@hotmail.com

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