EL ICO, HACE 40 AÑOS. Era un pueblo de 2 mil 400 jóvenes. SU HISTORIA

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  • El padre Hugo Cattenati lo fundó en julio de 1951; suma a la fecha casi 70 años de crecimiento.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 21 de junio de 1981.

Hugo Cattenati

En julio de 1951 (se cumplieron 30 años, en 1981; 70 en el año 2021) llegó a Mazatlán el religioso italiano de la Orden Xaveriana, Hugo Cattenati, para poner en marcha la idea de fundar en esta ciudad un colegio religioso. En el ciclo escolar que se inició ese año, cristalizó la idea y el colegio empezó a funcionar con poco más de 200 alumnos de kínder, primaria y secundaria.

Hoy, esa cantidad se ha convertido en un pueblo de aproximadamente 2 mil 400 niños y jóvenes que estudian primaria, secundaria y preparatoria. Es el Instituto Cultural de Occidente (ICO).

Innocenzo Ambricano Schiavone, decano del Instituto, con claro acento italiano, nos platicó la historia, prolífica en anécdotas, de ese plantel educativo.

La idea surgió en 1948 de las mentes de Víctor Manuel Patrón Rivas, Francisco Gil Arias (QEPD) y de Domitila García. Esta última persona la externó a su ahijado, el padre Marcial Maciel, fundador de la congregación “Legionarios de Cristo”, quien fundó en España e Italia varias casas para difundir su doctrina entre los obreros.

En 1949 viajó a España para entrevistarse con varios religiosos y encontró apoyo del misionero Hugo Cattenati, quien obtuvo permiso de la dirección general de la Orden Xaveriana para venirse a Mazatlán.

En 2 de septiembre de 1951 empezó la labor escolar del Instituto Cultural de Occidente Margarita Becerra Gómez, gran maestra, fundadora y directora en ese entonces de un liceo de niños, al conocer a Hugo Cattenati, decidió pasar al profesorado y al alumnado al nuevo colegio, que empezó a funcionar en la casa marcada con el número 53 norte de la calle Belisario Domínguez: 25 niños de kínder, 150 en primaria y 45 alumnos en el primer año de secundaria, empezaron a trabajar.

Para estar acordes con la ley, se formó una Asociación Civil cuyo primer consejo de administración quedó integrado de la siguiente manera:

Como presidente, Víctor Manuel Patrón Rivas; vicepresidente, Roberto Patrón Rivas; vocales Sergio Coppel Careaga, Eduardo H. Torres, doctor Roberto Martín Álvarez, José H. Lavalle y Heriberto Millán.

El alumnado aumentó en el próximo ciclo y en 1952 rentaron una finca ubicada en la calle “21 de marzo” 33 oriente, donde funcionó la secundaria, la preparatoria y un internado. En el otro edificio quedó la primaria y el kínder.

Innocenzo Ambrico

En octubre de 1952 se incorporaron al colegio Innocenzo Ambrico, el narrador, como director administrativo del kínder y la primaria, y el padre Victorino Vanzin Tesolin, como catedrático de matemáticas y física.

En 1956 se rentó otro local en Simón Bolívar 11 oriente (un hotel a medio construir), para utilizarlo como internado, exclusivamente. Para entonces salió la primera generación de bachilleres, 12 en total, quienes se hicieron profesionistas a excepción de uno.

En una ocasión visitó Mazatlán el entonces gobernador del Estado, doctor Rigoberto Aguilar Picos y al ver lo disperso del colegio, les propuso a sus administradores que buscaran un terreno. Sólo encontraron cuatro hectáreas a un lado de “La Chiclera”, lo que hoy es el gallinero, al norte de la ciudad, donde les vendían a 3 pesos el metro cuadrado.

El terreno estaba lejísimos de la ciudad y totalmente deshabitado en sus alrededores.

El gobernador les informó que estaba por construirse un entronque que saldría de la playa para terminar justo frente al terreno (la avenida Rafael Buelna) y fue así como a pesar de las suposiciones que hacía la gente de que no funcionaría el instituto por la lejanía, en 1957 se instaló la primera piedra, con mucha alegría y con poco dinero.

El proyecto de construcción estuvo a cargo del arquitecto Sergio Pruneda, quien no cobró ni un centavo por ello.

El 5 de octubre de 1959 se llevó a cabo el cambio. No había transporte. Esporádicamente, los transportistas enviaban dos y otros dos viejos camiones fueron comprados.

Era un desastre. De 320 alumnos que tenía la escuela desertaron 100 y con el resto se trabajó en primaria y secundaria, entre piedra y arena y con muchas carencias.

Entonces, el consejo de administración era presidido por Gaspar Pruneda, quien solicitó un préstamo para construir al Banco Hipotecario de la ciudad de México.

Se compró otro camión. El servicio urbano mejoró y tanto a la entrada como a la salida de clases llegaban los camiones.

Fue por esas fechas cuando llegaron los xaverianos Ángel Paolucci, hermano Zulian Ferrara, Domingo Marchetti y Eugenio Cumerlato.

En 1964, la dirección general de los xaverianos de Roma pidió a Cattenati que fuera a Italia para que descansara, pues su salud se vio afectada por tanto trabajo. Fue sustituido por José Zanardi Zarzi, doctor en Matemáticas y en Ciencias, quien reorganizó y completó los laboratorios de biología, física y química, actualmente muy bien equipados.

A su llegada, el doctor Zanardi hizo mixtas a la secundaria y preparatoria, es decir, con alumnos del sexo masculino y del femenino y creó de nuevo la primaria sólo con varones.

En 1968 se incorporó como administrador del ICO José Pettenuzzo Berto.Las cosas marchaban.

En 1975 se construyeron dos edificios de cuatro pisos y la primaria empezó a ser mixta; en 1976 se construyó el edificio completo de la preparatoria con todos los servicios y en 1979 el del kínder. En el año pasado se bardeó todo el terreno.

Así se consolidó el Instituto Cultural de Occidente, cuyos alumnos originarios, en su mayoría de la clase media alta y alta, son ejemplo de pulcritud y disciplina, además de caracterizarles un alto nivel académico que los han hecho destacar en concursos sobre las diferentes artes y en los desfiles cívicos.

Sin inconformidades estudiantiles (nunca ha habido una huelga), dirigido ahora por el padre José Pettenuzo, el Instituto Cultural de Occidente es un pueblo de 2 mil 400 jóvenes.

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