Carlos Monsiváis, descifrador de la cultura mexicana

0
130
Foto tomada de internet.
  • Carlos Monsiváis Aceves (Ciudad de México, 4 de mayo de 1938-Ciudad de México, 19 de junio de 2010.

(Escrito el 18 de junio de 2013, tercer aniversario de su muerte).

Carlos Monsiváis es reconocido en el medio periodístico, intelectual y literario como el único escritor y cronista mexicano capaz de realizar de forma aguda y desenfadada una crítica del México contemporáneo y abordar con ironía y particular sentido de crítica lo mismo los temas de alta cultura como de la cultura popular, el cine, los movimientos sociales, la política, el espectáculo, el futbol y hasta a los grandes personajes históricos o los medios de comunicación.    

A tres años de su fallecimiento, el escritor -que estudió en la Escuela Nacional de Economía (1955-1958) y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (1955-1960)- sigue siendo un personaje inabarcable, una voz crítica que se extraña, un maestro indispensable, el “Aleph de la cultura mexicana”, como diría el escritor y periodista cultural, José Gordon.  

Un hombre universal y con gran sentido del humor 

Para el conductor de la serie de cápsulas televisivas Imaginantes y del programa La Oveja Eléctrica, José Gordon, Carlos Moinsiváis es la memoria prodigiosa y de tiempo completo. 

“Hay quienes atribuyen a la memoria un simple acto de músculos circenses, pero lejos de coincidir con esta posición, yo pienso que la memoria incita un amor al detalle, una apreciación del mundo y en el momento en que se vuelve compartida es mayor”, señaló el analista de temas sociales. 

Consideró que esta cualidad le permitía tanto hablar de los personajes más entrañables para él dentro del cine mexicano, la música o la poesía: “Era un hombre universal y al mismo tiempo se reflejaba en él lo mejor de una tradición mexicana en donde aparece la colonia Portales en donde vivía y desde donde se asomaba al mundo. 

“Eso me parece maravilloso, el cómo un mexicano situado en una de nuestras colonias populares de la Ciudad de México se está asomando, abriendo y soñando con la literatura universal”.  

Para Beatriz Sánchez Monsiváis, representante de la Asociación Cultural El Estanquillo y de la familia del escritor, Carlos Monsiváis fue un hombre con excelente sentido del humor, sumamente tranquilo, dedicado a trabajar, leer, ver películas y hablar por teléfono.  

“Un hombre de buen carácter, muy seco, eso sí, pero siempre se la pasaba bromeando. No era rutinario a pesar de que trabajaba diario y siempre hacia lo mismo: levantarse en la mañana y salir corriendo porque tenía compromiso o trabajaba toda la noche y dormir parte de la mañana”. 

Para la también prima del escritor y su asistente desde 1985, la característica que definió siempre a Carlos Monsiváis fue su deseo de abarcar y hablar de todo porque pensaba y miraba las cosas como partes del todo, no como algo aislado. 

“Lo que más le gustaba abordar era la literatura, la poesía, que le encantaba; escribió novela, cuento y ensayo, pero eso fue porque le pedían un trabajo y lo aceptaba, además de que eran trabajos en los que abordaba cosas que le interesaban, por ejemplo, los espectáculos, cultura, cine, teatro y danza”.

Mientras que para la escritora y periodista mexicana, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis fue un hombre “bastante chismoso”, con un gran sentido del humor y una ironía tremenda que veía la vida con “ojos de gato burlón”.

“Era un hombre que decía muchas cosas malas de todos sus amigos y de sus enemigos, porque agarraba parejo con todos. Tenía una gran lucidez que le permitía conocer todo lo que sucedía en México, por eso es el único escritor que hizo una obra de análisis de la realidad mexicana como nadie lo ha hecho. 

“También fue un hombre implacable cuyos juicios que hacía sobre los demás eran muy serios y definitivos. Y no hay que olvidar que era un gran crítico de poesía que quiso hacer poesía y sabía muchísimo de poesía”. 

Para el periodista, escritor, experto en literatura, asesor, coordinador editorial,  colaborador y fundador del periódico La Jornada, Javier Aranda Luna, Carlos Monsiváis fue una persona que conocía de todo, con una facha de “arisco” al que mucha gente le tenía miedo, pero que siempre fue un hombre muy generoso.

“A los jóvenes que le mostraban sus trabajos, siempre tenía tiempo para leérselos, comentárselos y hablar con ellos de todo, desde la música más reciente hasta de las mejores películas desde su punto de vista. 

“Una vez estaba en su casa y puso música ranchera, le dije Carlos, ¿A poco te gusta eso? Y me dijo: cuando tú te metes a hacer cuestiones de lecturas culturales tienes que leerlo todo, ya después discriminas. Además esto es algo más vivo que muchas cosas que se dicen de alta cultura, de música de concierto que no atrapan a la gente”.

“Como amigo era muy divertido, -recuerda el caricaturista Rafael Barajas El Fisgón-, tenía un sentido del humor muy desorbitado y podía hacer chistes de todo porque era un hombre enterado e informado de lo que acontecía…

“Tenía una memoria extraordinaria, podía hacer parodias, recordar diálogos complicados que después podía recitar. Lo recuerdo con cariño, sigo pensando que me hace una falta terrible, le hace una gran falta al país como voz crítica”.

El monero del periódico La Jornada explicó que en estos momentos sería necesario contar con una antología breve de sus textos básicos que la gente pudiera ver fácilmente: “Sería bueno empezar con un blog que tuviera todo eso, una especie de Enciclomonsi donde tú puedas ir consultando tópicos sobre el feminismo, política, arte, fotografía, en fin, abarcó muchísimos temas”.

Para el crítico cinematográfico Carlos Bonfil, Carlos  Monsiváis era sobre todo, un notable director de conciencia de quien era importante extraer las mejores conclusiones posibles de sus juicios severos sobre las responsabilidades morales, la congruencia ideológica y el desarrollo intelectual de sus amigos.

“El Carlos Monsiváis amigo, crítico implacable de toda pereza intelectual, compartía generosamente sus fobias y sus entusiasmos, y esa aparente promiscuidad de gustos y rechazos —siempre compleja, en ocasiones conflictiva— se volvía el tipo de complicidad afectiva que uno desea siempre cultivar con los mejores amigos”.

El periodista especializado en política y medios de comunicación, Jenaro Villamil, detalló que Carlos Monsiváis fue un gran divulgador de la cultura popular mexicana, un hombre irónico y con un humor que le exige al lector conocimiento previo de lo que lee.

“Por eso tiene tantos seguidores, porque Carlos lograba conectarse con ese sentido del humor del mexicano. Como persona fue muy peculiar, muy buen amigo, quizá uno de los más leales una vez que él te adoptaba como amigo al grado tal de involucrarse en todo lo que te pasara y él pedía lo mismo, que te involucraras en todo lo que le pasaba. 

“También era un amigo exigente, te pedía estar al día, pendiente de la información, de los sucesos, de las novedades literarias, del cine que era su pasión y de la música. Era un amigo severo y tenía respeto a su vida íntima que fue muy reservada y compartida sólo a sus amigos muy cercanos ya que nunca la hizo pública ni le interesaba vivir de eso”.

MÁS INFORMACIÓN: https://www.gob.mx/cultura/prensa/carlos-monsivais-descifrador-de-la-cultura-mexicana?state=published

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí