La colonia “Klein”, herencia de ferrocarrileros norteamericanos. Su historia contada hace 40 años

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Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 8 de junio de 1981.

No sólo agilidad en el transporte férreo e hijos desparramados a lo largo de las vías dejaron los norteamericanos que antes de la Revolución Mexicana, por iniciativa y favor” de don Porfirio Díaz, instalaron la red de ferrocarril en este país. Dejaron también hermosas casas y en Mazatlán, una colonia que lleva por nombre un apellido extranjero, la colonia “Klein”.

Después de la convulsión del movimiento armado mexicano y antes de la agitación ferrocarrilera, fue fundada esta colonia, en 1935.

Ignacio Zepeda Rodríguez, trabajador, desde 1929, del Ferrocarril Sudpacífico de México, hoy Ferrocarril del Pacífico, platica la historia de ese asentamiento humano que en un tiempo fue morada exclusiva de los obreros del riel.

Originalmente, la colonia se llamó “Cláusula 76”, porque era ese punto de sus estatutos el cual estableció la asignación de trabajadores de vía a la rama de transportes, con lo cual los operarios pasaban a otras categorías y los jefes del ferrocarril, americanos todavía, les dieron posesión de los terrenos cedidos para tal efecto por las familias González y De Cima.

Los ferrocarrileros empezaron a construir sus casas con lámina y madera, mientras los oficiales de la empresa construyeron grandes y hermosas viviendas para residir y para instalar las oficinas de superintendencia. La estación del ferrocarril estaba en ese lugar.

Aún subsisten algunas de estas casas, hechas todas de madera, al estilo americano antiguo, cercadas también con madera. Soportaron grandes ciclones, sin embargo, el tiempo las ha ido desgastando y sus dueños, nacionales en la actualidad, empiezan a construir con material de concreto. Algunos han copiado el diseño original.

Klein, es el apellido de un austriaco que ordenó los contratos de arrendamiento a un peso 10 centavos y gracias a ello se le puso su apellido a la colonia.

Resulta que el Ejército reclamó la propiedad de dichos terrenos y exigía se les entregaran, más no accedió, mejor dicho, mostró disponibilidad con la condición de que buscaran otros lotes y construyeran casas para los ferrocarrileros, porque la empresa tenía un programa de construcción. Al fin, se quedaron en el lugar y se aceleró la construcción.

Al nacionalizarse el Ferrocarril, se aplicó el Artículo 33 a los extranjeros; éstos abandonaron el país y las casas fueron ocupadas por mexicanos.

Como medida de seguridad para evitar los accidentes, la Estación se trasladó hacia el norte, donde se encuentra hoy, además de que la ubicada frente a la colonia “Klein” ya era pequeña para el intenso tráfico ferroviario de la época.

Poco a poco, las viviendas empezaron a ser adquiridas por personas que no tenían relación con el ferrocarril y sobre todo después de 1959, cuando se registró el movimiento sindical. Muchos de los que estuvieron metidos en este conflicto tuvieron que emigrar hacia otros sitios y vendían sus casas a cualquiera.

Ahora hay pocos ferrocarrileros viviendo en la colonia, sin embargo, queda su influencia y el nombre extranjero: Klein.

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