Desfile del martes 1° de mayo de 1984… ¡Cuánto ha cambiado! | El alto a la carestía, demanda central

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Foto ilustrativa tomada de la página de face del Archivo Histórico Pablo L. Martínez. Desfile del día del Trabajo en la avenida Nicolás Bravo de #LaPaz. Fecha: 1 de mayo de 1984. No. Inv.: 999.

Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 3 de mayo de 1984.

El desfile del primero de mayo en Mazatlán tuvo ligeras diferencias comparado con los habidos en años anteriores: por primera vez, las pancartas se manifestaban por el “equilibrio en los salarios” y en los participantes se “veía” más claramente la crisis. Lo primero no significa que los trabajadores intenten sacudirse el control oficial a través de sus líderes.

La nota auténtica, el cuadro más digno de la celebración de la fecha, la ofreció el sindicato de albañiles.

El desfile fue abierto por patrullas de tránsito federal y del estado con el ulular de sirenas que producían alucinaciones sonoras entre los niños que a grito abierto las imitaban.

Enseguida de las patrullas, a través de un aparato de sonido, una voz muy conocida por la ciudadanía mazatleca, pues es la que invita a “disfrutar de momentos agradables” en ésta o en aquella cantina patrocinada por alguna cervecería…, esa voz, invitaba a los trabajadores a ejercer su derecho a sindicalizarse.

Y siguió la gran columna. Menudearon las consignas de “Control de precios para lograr el equilibrio económico”.

Entre las calles Guillermo Nelson y Leandro Valle se despedía un fuerte olor a chicharrón. Muchos manifestantes, pero con más insistencia los de Aseo y Limpia, gritaban: “¡ahí está la botana!”, aludiendo a la compañera de su gusto por la embriaguez. Unas mujeres se atravesaron a la marcha. Fueron linchadas a piropos y silbidos.

Aquí los telefonistas. Hablando se entiende la gente, pero ellos se quejaron de que la directora de Telmex se muestra sorda e indiferente ante las demandas de los trabajadores de 02, 04 y 05. Y los servicios de larga distancia nacional, información y el servicio internacional, frecuentemente se vuelven sordos e indiferentes ante los usuarios porque realizan paros locos, sin que se dé por enterado el sindicato.

Pasan los trabajadores del ISSSTE. “Bajen los precios”, les gritó un observador.

“Aumento salarial o huelga nacional”, decían los de Pesca y otros que quieren escapar al control oficial. Los albañiles se acordaron de los mártires de Chicago, denunciaron los abusos policiacos, pedían escuelas, no cantinas.

Pasan cincuenta “pulmonías”, miles de trabajadores más pasaron. El sindicato de la Universidad Autónoma de Sinaloa, miembros del mismo, incineraron una bandera con el retrato del presidente Miguel de la Madrid frente a la comitiva oficial encabezada por el presidente municipal Quirino Ordaz Luna, en tanto gritaban: “El PRI y el IVA nos tienen sin comida”.

Enfrente, en la plazuela, la oratoria tradicional. Una manta decía: “Los trabajadores organizados de Sinaloa ratificamos la Alianza con el estado revolucionario que encabeza Miguel de la Madrid y Antonio Toledo Corro en Sinaloa” y un conjunto interpretaba melodías como “Bájense lo Chones” y otras canciones de moda.

Los desfilantes parecía beisbolistas ante un batazo elevado, pues llegaban a la plaza y hacían pisa y corre. Una barredora terminó el desfile para borrar todo vestigio del mismo ante la ira de los albañiles que a un costado hicieron un mitin.

Los albañiles dijeron que los gobernantes “tienen un criterio de capitalistas. ¡Son de la iniciativa privada!” y hablaron de la necesidad de que sus hijos se eduquen para luchar también con los libros, pues necesitan “gente que estudie, no que muchos se reciben y se olvidan que estuvieron en la UAS” (Sic). Toda la ira la descargaron los albañiles contra el cuerpo de policía, particularmente contra Federico Salazar, de quien pedían su destitución. Manuel Rodríguez, regidor obrero, líder de los albañiles, los escuchaba preocupado, junto al presidente municipal, desde el balcón. Después estaría con ellos.

Los trabajadores universitarios, tan abundantes como una parada de camión, realizaron un acto político frente al mercado; los del Partido Popular Socialista, ahora menos que en otros años, también hicieron su tradicional mitin de repudio al imperialismo y a la burguesía, “a los reaccionarios de corbata, que están en el PAN y los de huarache que están en el PDM”.

Terminada la fiesta, la ciudad entró a su ritmo normal, como si fuera domingo.

Por ahí alguien comentó: “El siguiente día de descanso lo tenemos hasta septiembre, pero va a caer en domingo”.

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