La “Juárez”, una ciudad satélite de Mazatlán, nacida en 1954 | Secuela del desalojo de una invasión de la “Ferrocarrilera”

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Foto: Eloy Montalvo, página de Facebook.
  • Oficialmente, la colonia Juárez fue fundada el 13 de abril de 1954, cuando era gobernador del estado Rigoberto Aguilar Pico y Ángel Armienta Acosta, presidente municipal de Mazatlán.

Por Juan Lizárraga T.NOROESTE-Mazatlán, 30 de mayo de 1981

Un día cualquiera de 1953, los entonces lotes baldíos donde se asienta ahora la colonia “Ferrocarrilera”, amanecieron invadidos por 85 familias mazatlecas, cada una de ellas con su respectivo amparo legal y dirigidas, todas, por el Frente Único de Colonias de Mazatlán.

Eran los tiempos en que gobernaba a Sinaloa el poeta rosarense Enrique Pérez Arce, quien fue destituido por la XL Legislatura, en un movimiento político encabezado por Leopoldo Sánchez Celis y Antonio Toledo Corro, que lo sustituyó por el doctor Rigoberto Aguilar Pico.

Éste fue el antecedente de la colonia “Juárez”, enorme asentamiento humano que hoy puede ser considerado como una ciudad satélite de Mazatlán, sitio que tiene algunos espacios de los cuales carece la segunda: cárcel, panteón, plaza de toros.

Los invasores de predios no tuvieron un lindo amanecer, a pesar de sentir en sus pechos la dicha de posesionarse de un terreno en el que edificarían sus viviendas, porque amanecieron rodeados de soldados y de agentes de la Judicial del Estado, fuertemente armados.

No podían tolerarse más invasiones y el gobernador, doctor Rigoberto Aguilar Picos, presionó hasta donde pudo para desalojar los terrenos que eran sembrados por unos Tellería y de los cuales aparecía como propietario un Braniff, extranjero al que más de un año antes de la invasión popular se le dio un plazo de seis meses para que los vendiera, pero nunca lo hizo y se los expropió el gobierno.

El dueño en turno era, entonces, al tiempo en que se invadieron, el gobierno, pero alguien dijo que lo era la empresa del Ferrocarril y aparecían como propietarios ferrocarrileros, sí, pero sólo los gerentes y funcionarios que no conocían un riel. Son los que habitan la colonia actualmente, de ahí que se llame “Ferrocarrilera”.

Pasaron los meses y seguían invadidos los terrenos, cuando de súbito, la policía puso en práctica la táctica de no dejar entrar a los predios a quienes no tuvieran amparo. Así, había señores que tenían amparos, más no sus esposas ni sus hijos y éstos se quedaron fuera. El clima, la carencia de servicios, ayudaban a presionar a los invasores.

Por el otro lado, el gobierno desmontaba los terrenos aledaños a la Loma Atravesada para urbanizarlos. Se hacía necesario, pues el puerto, la ciudad con sus colonias “Esperanza”, “Lázaro Cárdenas” y “Montuosa”, crecía día a día. De ahí las invasiones.

El amparo de los invasores vencía y esto, junto con las presiones policiales y del clima, los obligaron a aceptar el reacomodo en esos terrenos que se urbanizaban, más que se los vendían a precios bajos (2 pesos el metro y los lotes eran de 10 por 20) y el mismo gobierno del Estado prometió, y lo cumplió, pagarles sueldos por 15 días, en tanto desbarataban sus casuchas en lo que es hoy la “Ferrocarrilera” y las levantaban en lo que ahora es la colonia “Juárez”, además de facilitarles camiones y provisiones.

LA “JUÁREZ”, CIUDAD SATÉLITE

Así se inició la colonia “Juárez”. Nadie imaginó que crecería como hasta ahora, al grado de ser un sector (es la misma gente) de varias colonias donde viven aproximadamente 60 mil personas (en 1981).

Cuando llegaron los frustrados y a la vez triunfadores precaristas a habitar las faldas de Loma Atravesada, sólo existía en el lugar la Plaza de Toros Lienzo del Charro. El asentamiento se formó y se fue poblando aceleradamente. Era el año de 1954.

En las inmediaciones del Lienzo Charro se levantaron las primeras viviendas de la Juárez.

Separado por el Arroyo del Infiernillo, la “Juárez” semeja ahora una ciudad satélite de Mazatlán, pero una ciudad diferente de las tradicionales, tercermundista, se diría, porque las ciudades desarrolladas suelen estar separadas por hermosos ríos o mares cuando no hay muros y aquí lo está por un contaminado estero.

Los habitantes de la colonia “Juárez” han crecido sin autoridad y si en 1961 obtuvieron el servicio de agua potable y después todos los servicios, aunque el drenaje no sirva por ahora, han crecido en un ambiente agreste. No es gratuito que en ella se incuben rápidamente y se desarrollen de manera más acelerada las diferentes formas que adopta el pandillerismo: es peligrosísimo para un “extranjero” cruzar por ciertos sectores de la colonia cuando el sol se ha ocultado.

La ciudad ha arrojado de su vientre a los desposeídos y en la colonia “Juárez” o en las de su periferia han encontrado acomodo, aunque existan ya en la misma colonia algunas personas que han hecho fortuna de la miseria de los mismos “de la Juárez”; hay comercios al por mayor, consultorios de profesionistas de todo cuño, hasta cárcel y panteón, los cuales no tiene Mazatlán.

Que “los de la Juárez” son diferentes de los de Mazatlán (se hace esta diferencia, cuando en realidad los de la “Juárez” son profundamente mazatlecos, más que los que viven en el macizo de la ciudad) lo demuestran las batallas pandilleriles que se tienen entre ambas: son agresivos los de la “Juárez”, tienen un nivel cultural bajo y una gran capacidad de reproducción.

Aun así, son un fuerte bastión político que ha servido de carne de cañón a más de alguna organización. Así es en este país: se juega con las necesidades de los pobres en lugar de buscar su reintegración.

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