Así era el CECATI 26-Juárez en 1984, a 20 años de su creación. En 2021 cumple 57 años

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Por Juan Lizárraga-Mazatlán, 11 de abril de 1984.

El Centro de Capacitación No. 26, antes CECATI, el centro tecnológico primero en Mazatlán y hasta la fecha único en su género, cumple veinte años de trabajar callada, secretamente, guarecido entre las casas junto a las marismas que forman parte del estero del Infiernillo.

En la República Mexicana, los que originalmente fueron Centros de Capacitación Industrial, empezaron a funcionar hace 21 años. Al principio eran diez y al año siguiente se crearon 20 más, entre ellos el de Mazatlán. Ahora suman más de 100.

Los Centros de Capacitación, dependientes de la Secretaría de Educación Pública, fueron obra del doctor Jaime Torres Bodet, quien fungía como secretario de Educación Pública, cuando Adolfo López Mateos era presidente de la República.

El ingeniero Alejandro Guillot coordinó todos los elementos económicos, humanos y materiales que se requirieron para echar a andar los Centros. Reclutó 300 maestros obreros para el efecto.

Una fundación norteamericana aportó su ayuda para la creación de los centros.

Los Centros de Capacitación empezaron a funcionar con la noble tarea de rescatar a la juventud, fundamentalmente a la de escasos recursos que terminada su primaria se refugiaban en los billares, cantinas o en las esquinas de las barriadas, por la falta de oportunidades para seguir estudiando.

También para salvar, dentro de la industria, la etapa del aprendizaje, pues aquí en el Centro se les da la preparación técnica adecuada, los conocimientos elementales, no para que trabajen de aprendiz, sino en trabajos intermedios y como oficiales.

Los centros tuvieron un carácter de cinco años. La permanencia de los mismos durante más de 20 años, habla de los positivos resultados que se lograron.

EL CENTRO No. 26

Antonio Nafarrete Castro, director del Centro de Capacitación, sostiene que la escuela, su obra, no es aún conocida, mucho menos reconocida por la sociedad. Siente como que ha habido cierta discriminación de parte de las autoridades educativas hacia los centros en toda la República.

Lo dice porque desde que empiezan a funcionar les escogen el peor sitio y para ejemplo éste de Mazatlán. Llegó y se instaló en un lugar que entonces estaba despoblado y rodeado por atrás y por todos lados, de aguas pestilentes.

Así, entre pestilencias, mosquitos y aislamiento, empezó a funcionar y funcionó bien. Se puede decir que los más beneficiados fueron los primeros alumnos y los industriales que les dieron trabajo.

El lugar se fue poblando. Desapareció el viejo techo de un estadio. Las casas de la colonia Juárez que llegaban hasta la cárcel, rodean ahora a la escuela; de otro lado, la colonia Rubén Jaramillo, sin ocultar su miseria, también sirve de ornamento y al frente el conjunto habitacional INFONAVIT Jabalines, en honor del arroyo fatídico.

La escuela creció y ahora cuenta con las siguientes especializaciones: Soldadura, Máquina Herramienta. Dibujo Industrial, Corte y Confección y últimamente Mecánica Automotriz.

Como director de la veinteañera escuela han fungido:

El ingeniero Salvador Covarrubias, Gilberto Becerra, Ernesto Rivas Torres y Antonio Nafarrete Castro.

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