EL BARRIO DE MEXCALTITANCITO… y otras historias del viejo Mazatlán que se nos pierde

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Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, lunes 9 de abril de 1984.

Seguro los viejos aún lo recuerdan o los jóvenes han oído alguna vez al abuelo hablar del barrio de Mexcaltitancito, que estaba ubicado en lo que hoy es la entrada al muelle, el edificio de la Cámara de Comercio y la colonia Lázaro Cárdenas, en parte.

¿Por qué Mexcaltitancito? Seguramente conocen a Mexcaltitán, Nayarit, aquella isla con calles de agua, redonda, a la que se conoce como Venecia Mexicana. Pues en honor a Mexcaltitán se le puso este nombre, luego les explicó cómo fue, más se puede adelantar que se debió a que con la subida de la marea, aquello se inundaba y la gente tenía que salir con el agua a la cintura.

Kid Turista (José Gildardo L. Flores, porrista y carnavalero mazatleco) es quien nos platica la historia, pues es nieto del fundador del citado barrio y ahí nació su padre, él y sus hijos.

En 1908 llegó a Tepic una cuadrilla de toreros, entre ellos Margarito Leal, peón de brega. La cuadrilla se fue a Guadalajara, más Margarito se prendió de una nayarita y, al estilo de la época, se apoderó de ella a la brava.

A remo y vela se embarcó en San Blas, asustado porque temía que su osadía se la cobrarían los parientes de la secuestrada.

A remo y vela, Margarito fue a parar a Mexcaltitán. Más seguía siendo Nayarit y la psicosis era grande. Por eso, subió provisiones a la lancha y continuó la huida, que debió ser luna de miel.

Vínose Margarito hacia estos rumbos y llegó a Mazatlán. Entró por el norte y se instaló entre medio de dos huertas de las que aún quedan algunos árboles: la Huerta de Choza (hermoso parque de cocoteros), situada hacia el lado norte de la hoy avenida Miguel Alemán, cerca la Vicente Guerrero, que habitaban unos chinos. Estaba por ahí un astillero de Manuel Díaz “Mangoña”, carpintero de rivera y había dos canales que a la subida de la marea juntaban sus corrientes hasta la calle Rosales y había que salir con el agua a la cintura.

Margarito llegó a Mazatlán con la subida de la marea y dijo a su mujer: “Esto es igual que Mexcaltitán. Lo vamos a llamar Mexcaltitancito”. Y así se llamó.

OTRAS HISTORIAS

Margarito se instaló en el barrio de Mexcaltitancito. Había movimiento comercial en lanchas hacia Barrón y El Confite, a vela y remo. Margarito llegó a ser el jefe de la flota de canoas.

Y parece que se exagera, pero el agua estaba cristalina. Era común la afición a la pesca con anzuelo y el ocio se ocupaba mirando cómo los pescados coqueteaban a la carnada hasta que al final caían violentamente en la trampa humana para la sobrevivencia.

La Huerta de Choza tenía casas en cada esquina y en el centro una de dos pisos donde vivía un alemán que trabajaba para la firma Wöhler, Bartning y Compañía, que controlaba los beneficios de las minas.

Foto: http://amigosdemazatlan.com.mx/LosMuellesdeMazatlan/

Porfirio Astorga —estamos hablando de los años veintes—, cuidaba la huerta y tenía a sus hijos Candelario, Porfirio, Jesús y María Juana. Candelario entró a trabajar en la compañía alemana moliendo tierra. Hubo una faltante de 10 barras de oro y 5 de plata. Candelario fue llevado a la cárcel, más no decía nada, aunque se sabía que era el responsable de la pérdida del metal.

Seguramente lo investigaron con torturas, como lo hace la policía hasta la fecha, más el muchacho no decía dónde estaba el tesoro. Le dijeron que lo iban a matar, entonces pidió hablar con su padre y le dijo que estaba amenazado de muerte y que si se cumplía la amenaza, tomara las barras de oro y plata que tenía enterradas en la huerta. Le dijo el sitio.

El padre atendió lo dicho por el muchacho y, ciertamente, encontró el metal, más acudió a la policía para que le respetaran la vida a su hijo. Nadie quería matar a Candelario. Fue un recurso utilizado para que dijera dónde estaba el metal.

Porfirio, el otro hijo, entró a trabajar en Ferrocarriles en un alto puesto. Candelario entró en la misma empresa y murió en un accidente.

He aquí un pedacillo de historia, producto del recuerdo de Kid Turista, de este Mazatlán que se nos ha perdido materialmente, más nunca debe borrarse de la memoria.

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