El Hospitalito de la Juárez, una institución con ángel. Una mirada de hace 40 años

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  • En recuerdo de los doctores Guillermo González Saucedo (+) y Alfonso Sandoval Sánchez (+).

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 26 de marzo de 1981.

La atención a los pacientes en los hospitales, así como la higiene dentro de los mismos, son los requisitos primordiales que obligan a la gente a solicitar sus servicios. Después están las tarifas que se aplican y la ubicación.

Por la atención y por su higiene (también por sus tarifas y por su ubicación) el hospitalito de la colonia Juárez, “Margarita Maza de Juárez”, es el predilecto, no sólo de los enfermos del municipio de Mazatlán, sino del sur de Sinaloa e incluso de Estados vecinos.

Un promedio de 120 madres acuden a dar a luz cada mes en “El hospitalito de la Juárez”. Ahí se aplican entre mil 700 y 2 mil consultas generales; entre curaciones e infecciones, 2 mil; se hospitalizan entre 100 y 150 personas y se realizan entre 200 y mil 300 análisis clínicos.

De cómo esta institución, fundada en abril de 1962 (era hospital pediátrico), logró prestar todos estos servicios, así como de las necesidades que tiene en la actualidad, habló ayer el director de la misma, doctor Guillermo González Saucedo, quien tiene más de doce años en el hospital, como médico los más.

Inauguróse el Hospitalito de la Juárez, según consta en una placa, cuando era presidente de la República Adolfo López Mateos y gobernador del Estado Gabriel Leyva Velázquez, pues el nombre de sus esposas, Eva Sámano y Rosario O., inscritos en la placa, así lo informa.

Poco a poco, con las cuotas que se cobran a los pacientes, pero más que nada con el apoyo de cada uno de los gobiernos municipales en turno, es como ha ido progresando hasta tener las siguientes instalaciones:

Una sala de preparación de material (central de equipos), el cual cuenta con 2 fotoclaves para esterilizar; la sala de partos, la que tiene más demanda; cuatro cuartos de recuperación con aire acondicionado; un departamento externo de curaciones e inyecciones; dos consultorios, suficientes para atender la demanda infantil; un laboratorio de química sanguínea. El laboratorio de análisis clínicos se instaló durante el gobierno de Rafael Tirado Canizález y en noviembre de 1980 se instaló un gabinete dental completo y el antiguo se donó a la cárcel.

Cada ayuntamiento ha aportado siempre su imprescindible y oportuna ayuda. “Ha bastado con que diga ‘necesito esto’, para que se nos conceda la ayuda del gobierno”, enfatizó el doctor González Saucedo para hacer resaltar las muestras de atenciones que se han tenido de todos los presidentes municipales hacia el Hospitalito.

Pero también las cuotas han ayudado y es así como se puede dar vida al hospital, ya que sin los trabajadores no sería nada. Ahí laboran 8 médicos de base; 3 pasantes de medicina de la Universidad de Guadalajara; una química; nueve personas en intendencia, incluyendo la lavandería, y 4 empleados de oficina, incluyendo una administradora.

Y falta mencionar la colaboración de los clubes sociales, particularmente del Club 45 y de la Casa Hogar, los cuales preparan enfermeras y las envían a prestar su servicio social en los hospitales de la localidad, sin falta el “Maza de Juárez”.

(De las instalaciones faltó mencionar: la sala de operaciones y la de hospitalización general, así como de la cocina, la oficina administrativa, la lavandería, un aljibe con capacidad de 30 a 40 mil litros y una planta de energía eléctrica).

La limpieza, la higiene del hospital es evidentemente visible. “Un hospital o un lugar pobre no significa que deba ser sucio”, afirmó el doctor González Saucedo.

Los servicios ya citados y la higiene han permitido que se tenga preferencia hacia el Hospitalito, al cual, además, acuden todos los empleados del ayuntamiento a atenderse de cualquier tipo de enfermedad, por más grave que sea. Para el director del nosocomio no tiene que ver nada el hecho de que esté ubicado en un sector populoso, pues la mayoría de los pacientes vienen de lugares alejados. Es, simplemente, la atención que reciben lo que hace que los pacientes acudan a este hospital.

Entonces, el Hospitalito (y hospitalito se debía escribir ya entre comillas) ha funcionado y los pacientes suyos se han incrementado de manera un poco desigual comparado con los servicios con que se cuenta, pero un poco.

Es la sala de partos actual la que es ya insuficiente. Las madres tienen confianza de la manera en que se atiende el parto y el local es pequeño. Ahí se atiende la maduración y arrojamiento del feto y la recuperación de la madre. Urge ampliar esta sala.

Es también urgente modernizar a la lavandería, pues actualmente este servicio, podría decirse rudimentario, doméstico, se hace con tres máquinas lavadoras, pero urge la automatización para un lavado y secado rápido.

Un día no muy lejano, se presentarán estas necesidades al ayuntamiento en turno.

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