Asesinato de Madero y Pino Suárez. Mártires y héroes de la democracia. Culminación de la Decena Trágica

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La Decena Trágica fue un periodo de diez días, en el que un grupo de inconformes con intenciones golpistas, se levantaron en armas contra el gobierno del Presidente Francisco I. Madero. Este episodio culminó con los asesinatos del Presidente Madero y del Vicepresidente José María Pino Suárez y con el golpe de estado que llevó a la usurpación de la Presidencia, del General Victoriano Huerta.

Los líderes impulsores de la Decena Trágica fueron Bernardo Reyes, Félix Díaz, Manuel Mondragón y Victoriano Huerta, siendo este último quien traicionó a Madero y concluyo su traición con la firma del documento el Pacto de la Ciudadela, mejor conocido como el Pacto de la Embajada, con la intervención directa del embajador estadounidense Henry Lane Wilson. Es importante recordar que con este apoyo de Estados Unidos lo que se buscaba era el derrocamiento de un presidente electo de forma democrática para otorgársela a Huerta quien era un tirano, asimismo se establecía que Huerta asumiría la Presidencia Provisional, antes de 72 horas, con un gabinete integrado por reyistas y felicistas; que Félix Díaz no tendría cargo alguno, para poder contender en las elecciones; y que notificarían a los gobiernos extranjeros, el cese del ejecutivo anterior y el fin de las hostilidades[1]. Ese mismo día, el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez fueron aprehendidos en Palacio Nacional y trasladados a la penitenciaria de Lecumberri, hoy sede del Archivo General de la Nación.

Habiendo presentado su renuncia el día anterior Madero y Pino Suarez con la promesa de respetarles la vida, Aureliano Blanquet dio órdenes para que la noche del 22 al 23 de febrero de 1913, Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta trasladaran a Madero y a Pino Suárez a la Penitenciaría de Lecumberri, quienes durante el trayecto fueron obligados a bajar de los vehículos en que eran conducidos, ya que Cecilio Ocón, un partidario de Félix Díaz, con un grupo de gendarmes, aparentó un ataque a los automóviles donde viajaban los prisioneros, siendo asesinados arteramente por el mayor de las fuerzas rurales, Francisco Cárdenas detrás de la Penitenciaría, por orden de Victoriano Huerta.

El 23 de febrero de 1913, el general Victoriano Huerta hizo un llamado urgente a todo su gabinete, para dar cuenta de que los señores Francisco I. Madero y José María Pino Suárez habían muerto en un tiroteo, cuando llegaban a la Penitenciaría de México, hoy sede del Archivo General de la Nación.

Sin embargo, el reporte que Victoriano Huerta había entregado, a las dos de la mañana, a varios medios de la prensa sobre los hechos ocurridos horas antes, mencionaba: “Fueron atacados por un grupo armado que intentó asaltar los automóviles y habiendo bajado la escolta para defenderse, al mismo tiempo que pretendían huir los prisioneros tuvo lugar un tiroteo, del que resultaron heridos dos de los agresores y muerto uno, destrozados los autos y muertos los prisioneros”. Una comisión de diputados fue a felicitar a Victoriano Huerta por su nuevo cargo

Alguna de las causas que impulsaron la Decena Trágica fueron:

  • La revolución iniciada por Francisco I. Madero en 1910, apoyando al movimiento armado de los grupos inconformes con la presidencia de Porfirio Díaz.
  • Las relaciones de Madero con entes políticos que apoyaban al ex presidente Díaz, con el fin de restaurar la vida política, económica y social establecida en el periodo del porfiriato.

El gobierno huertista fue dictatorial a partir del 10 de octubre de 1913, cuando disolvió el Congreso de la Unión. Durante esta dictadura, la vida en la ciudad se militarizó y muchos ciudadanos, maderistas o no, fueron asesinados. Pero pronto surgió un nuevo líder revolucionario, en pie de lucha contra el huertismo: el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza . [2]

Apenas se enteraron el dia 22 del asesinato de Madero y Pino Suarez, Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila y Don José María Maytorena, gobernador de Sonora, se lanzaron a la rebelión, en sus respectivas entidades, en contra del usurpador Victoriano Huerta. Finalmente, el 26 de marzo de 1913, un mes después del magnicidio, se proclamó el Plan de Guadalupe en Coahuila, el cual desconocía al general Victoriano Huerta como Presidente de la República y a su gobierno, considerado producto de la traición y la violencia .[3]

Las principales consecuencias de la Decena Trágica fueron:

  • Victoriano Huerta asumió como presidente de México, aplicando las políticas del régimen porfirista.
  • Fracasaron los intentos de seguir con las políticas democráticas a la República.
  • Francisco I. Madero y Pino Suárez fueron derrocados y asesinados[4].

El gobierno de Madero puso en marcha acciones para mejorar la atención sanitaria, laboral y educativa de la población.

Es importante resaltar que, aunque el gobierno duró sólo 15 meses, Francisco I. Madero, también conocido como el “Apóstol de la Democracia”, se esforzó por respetar la libertad de prensa e impulsar la renovación de la política mexicana. También aprobó el derecho a la huelga y legalizó la libertad sindical.


[1] http://www.sedena.gob.mx/pdf/momentos/fasciculo_5.pdf
[2] Ídem.
[3] https://www.gob.mx/agn/articulos/agnrecuerda-el-aniversario-de-la-muerte-de-francisco-i-madero-y-jose-maria-pino-suarez
[4] https://enciclopediadehistoria.com/la-decena-tragica/

FUENTE: https://www.cndh.org.mx/noticia/asesinato-de-francisco-i-madero-y-jose-maria-pino-suarez-martires-y-heroes-de-la-democracia

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