El crimen del gobernador Loaiza. Entrevista, 40 años después, a Carmina de Rueda, reina de los Juegos Florales

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Carmina de Rueda, años después del acontecimiento, con su hijo Enrique Patrón (Foto: Internet).

Juan Lizárraga Tisnado, NOROESTE-Mazatlán, 22 de febrero de 1984.

“En un principio, yo creía que estaban tirando cohetes, porque sentí una chispa que me quemó el vestido. Había varios empistolados, tres… Uno no sabe. Luego el gobernador cayó sobre la mesa y después al suelo. Le sacaron un ojo. Entonces nos metimos todos debajo de la mesa y la gente empezó a decir: “¡Loaiza, te mataron! ¡Fue “El Gitano!”.

A cuarenta años de distancia, Carmina de Rueda recuerda el asesinato del gobernador Rodolfo T. Loaiza aquella noche de carnaval. Ella fungía como reina de los Juegos Florales.

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“El hombre que disparó se cubrió el rostro con un pañuelo. En un comienzo todo era confusión. Nadie lo conocía pero todos sabían que era El Gitano porque lo vieron en la cantina del Hotel Belmar antes del crimen. Al salir de la cantina, quién sabe si con una bala perdida o por los ayudantes del gobernador o por los mismos asesinos, fue muerto Óscar Brook, creo que era hermano del artista Claudio Brook. Luego, la gente decía que en el Paseo Olas Altas habían matado a otros, pero esto último yo creo que es mentira, porque nunca se volvió a hablar de eso”.

NO IBA DISFRAZADO

Los hechos sucedieron el domingo 21 de febrero. El viernes, Carmina de Rueda había participado en su fiesta y ese domingo acudía al baile de etiqueta, los caballeros de traje, las damas de vestido largo, en el patio Andaluz del hotel Belmar.

Nadie llevaba disfraz. El gobernador Rodolfo T. Loaiza, quien ese año (1944) terminaba su mandato, era un carnavalero entusiasta y había asistido a todas las celebraciones. Otros funcionarios gubernamentales lo acompañaban.

Cuando iban a ser las dos de la mañana del lunes, se acercó a la mesa de honor a compartir con las reinas. Había preguntado a Carmina que si no iban a bailar “El Coyote”, pues ella formaba parte de un grupo de danza y había ordenado a la orquesta que tocara dicha melodía. Presente estaba la poetisa cubana Graziella Garbalosa, junto con Loaiza.

Fue en estos momentos cuando ocurrió el crimen.

Después, el mismo Gitano confesó que él cometió el asesinato, más nunca dijo por qué lo había matado o quién le había pagado por ello.

El lunes se declaró día de luto y el carnaval se suspendió. Una especie de agobio se apoderó de la gente que estimaba a Loaiza, más en esos momentos en que se encontraba compartiendo el carnaval.

Lucila Medrano, reina del Carnaval, tuvo su primer y último desfile el domingo.

MUCHO HA CAMBIADO

Hace cuarenta años, la gente acostumbraba a disfrazarse, pero la tradición fue perdiéndose paulatinamente. Quizá tuvo que ver algo el asesinato de Loaiza, la gente se hizo más desconfiada, aunque el asesino no se valió del disfraz para cometer su felonía.

Carmina de Rueda afirma que la manera de celebrar el Carnaval ha cambiado muchísimo, como han cambiado los tiempos. Hoy hay mucha gente. Antes Olas Altas era más que suficiente para bailar y divertirse sin ningún peligro y ahora no se puede caminar. Pero todo ha cambiado, Mazatlán ha crecido mucho.

En cambio, la exreina de los Juegos Florales sostiene que los desfiles de los carros alegóricos son mil veces más bellos, incomparables a los de aquel tiempo.

Aquel cuadro con su secuela de terror que trajo en la región, se ha ido disolviendo en nuestra memoria y se va quedando en nuestra historia como uno de los tantos actos violentos de los sinaloenses que han impactado a la República por la barbarie que destilan.

Suena la tambora, los confetis en miniatura que asfixian y dejan ciegos a los carnavaleros, principalmente a las mujeres, el alcohol inundando de alegría superflua a las gentes, son las características de nuestro carnaval, donde se suceden hechos salvajes entre pandilleros y delincuentes, aunque no de la magnitud del asesinato de Loaiza que más de algún carnavalero habrá de recordar al pasar por el hotel Belmar.

(Carmina de Rueda murió el 12 de marzo de 2016. Fue esposa de Alfredo Ernesto “El Chato” Patrón Rivas y madre de Enrique Patrón de Rueda).

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