JOSÉ ALFREDO SIGUE SIENDO EL REY, desde que cantaba de ‘chifladito’ hasta los 95 años de su natalicio

0
141
  • José Alfredo Jiménez Sandoval nació en Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 19 de enero de 1926; murió de cirrosis en la Ciudad de México el 23 de noviembre de 1973.

Cuentan sus familiares, que el “feyo” tenía como ocho años cuando empezó a descomponer las canciones de Cri Cri para componer las suyas. Traía la música por dentro. Allá iba José Alfredo Jiménez, con su traje de charro, a presentarse en los festivales escolares. Allá andaba todo el día, chiflándole canciones al campo y a los animales.

La radio lo conoció en 1948. Cantó por primera vez en la XEX-AM, radiodifusora que lo mandó derechito a la XEW en donde meses después se presentó, acompañado de Los Rebeldes, grupo que formó con sus cuates de La Sirena, restaurante de antojitos yucatecos, en donde era mesero. Un lugar muy frecuentado por el arpista y cantautor Andrés Huesca, quien de inmediato se dio cuenta de su potencial y decidió grabarlo.

“Mi papá no escribía música. No tocaba ningún instrumento… Se las chiflaba a  Rubén Fuentes y él le pasaba la partitura…”, recuerda el hijo del cantautor. “Una de las cosas que se acuerdan mucho es cuando lo lleva Andrés Huesca con Mariano Rivera Conde y le dice ‘A ver sus canciones. Ahí está una guitarra para que me las cante… -pero, don Mariano, no sé tocar guitarra…- Bueno aquí hay un piano… -No sé tocar piano…- Entonces, ¿Cómo demonios compone?’… y mi papá le decía: ‘así nomás de chiflidito…’”.

El primer triunfo le llegó con “Yo” en 1951. Ese mismo año, la RCA Víctor le grabó cuatro canciones más: “Ella”, “Cuatro caminos”, “La que se fue” y “Qué suerte la mía”, de ahí pal’ real, no dejó de componer melodías para él mismo y para el Mariachi Vargas de Tecatitlán, Miguel Aceves Mejía, Javier Solís, Pedro Infante, Jorge Negrete, Lola Beltrán y muchos más que interpretaron sus canciones. Un gran triunfo que le valió el nombramiento de Compositor del año.

En el libro homenaje Qué bonito amor escribe Joaquín Sabina: “Porque le puso letra a nuestras canciones, porque musicó nuestro fracaso, porque supo vengarnos de los malos amores, por Chavela Vargas, por Lola Beltrán, por Vicente Fernández; porque encarnó el alma de México (lindo y querido) como nadie en este siglo, porque quiso ver, y de qué manera, ‘puritito pueblo’, porque nos sigue enseñando a querer como tú nos has querido; por ‘Vámonos’, por ‘El último trago’, por ‘Que te vaya bonito’, por el caballo blanco de san Emiliano, porque está más vivo que tantos vivos, porque consuela, porque acompaña, porque redime, por sus clases de llanto, porque no hubo, porque no hay, porque no habrá quién lo calle, porque lo cantó mi padre, porque lo canto yo, porque (ojalá) lo canten mis hijos, y los tuyos y los hijos de mis hijos, por ganarle un paso al olvido, por hermosear nuestro idioma, por el tequila con sangrita, por el mariachi, por el Tenampa, por el desgarro, por la elegancia, por su tristeza, por su alegría, porque canta como nunca, porque gana batallas, como el Cid, después de muerto, por su altísimo ejemplo. Porque sigue siendo el Rey”.

En reconocimiento a su labor como compositor y cantante, obtuvo más de 100 premios entre ellos, 16 discos de oro.

José Alfredo Jiménez murió en la Ciudad de México, el 23 de noviembre de 1973, a la edad de 46 años, a consecuencia de la cirrosis hepática que padecía desde hacía años; según palabras de su última esposa, la agonía de José Alfredo fue terrible. Sus restos descansan en el cementerio de su pueblo natal, tal y como anticipó en su canción “Camino de Guanajuato” y “Gracias”. Chavela Vargas fue íntima amiga de José Alfredo Jiménez. Ella cuenta que cuando los médicos dijeron al compositor que le quedaban dos meses de vida, la llamó para “correrse la última juerga” juntos en unión del también compositor Tomás Méndez, autor de Cucurrucucú. Estuvieron tres días con sus noches cantando, bebiendo y desmesurándose en el Tenampa, el mítico bar de la plaza de Garibaldi, en la capital mexicana. Cuentan que cuando Jiménez falleció, Chavela acudió a su velatorio, y se desplomó cantando y llorando, borracha. Cuando varias personas intentaron apartarla, la viuda de José Alfredo las detuvo: «Déjenla, que está sufriendo tanto como yo».

FUENTE: WIKIMÉXICO.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí