Cuando hace 40 años la remodelación del teatro Ángela Peralta quedó en proyecto. Hoy es…

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El legendario árbol de la polémica.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 20 de enero de 1981.

La ignorancia puede estar tranquila en Sinaloa.

Los intentos de crear una Casa de la Cultura y de remodelar el teatro “Ángela Peralta” por parte del gobierno federal han cesado porque fueron más fuertes los intereses políticos del gobierno del Estado.

El Instituto Nacional de Bellas Artes, apoyado por la federación, tenía el proyecto y Socorro Sánchez Vázquez, directora del Centro en Mazatlán nos contó ayer de la derrota sufrida. Fue realmente un caso de surrealismo, pues los gobiernos de los estados exigen al federal centros culturales y aquí se le rogó al gobierno encabezado por Calderón pero no se pudo lograr y ya nada se puede hacer.

Hace como nueve años, el arquitecto Flavio Salamanca, director entonces del Departamento de Arquitectura de Bellas Artes, tuvo la idea de reconstruir el teatro “Ángela Peralta”. Se entrevistó en Mazatlán con el arquitecto Juan José León Loya, quien hizo el proyecto de la remodelación.

Se habló entonces, en Madrid, con el dueño del inmueble, Edgar Caprotti de la Torre. El español accedió a vender, nada más que para ello tenían que comprarle no sólo el terreno donde está el derruido teatro, sino también el contiguo, es decir, donde tiene su negocio de “pulmonías” “El Chícharo” Miguel Ramírez Urquijo.

Dinero había, todo del gobierno federal, tanto para comprar el terreno completo como para reconstruir el teatro y hacer la Casa de la Cultura del INBA. El proyecto contemplaba una biblioteca, sala de proyección, pinacoteca, sala de conciertos, aulas para enseñar las artes, jardín de niños, áreas verdes, cafetería, etcétera.

¿Qué pasó? Ramírez Urquijo no quiso vender. Pero, ¿cuál era el problema? No había más que solicitar al gobierno del Estado y al municipio su intervención para desalojarlo.

Más la respuesta fue el celo. Calderón veía que con la construcción de la Casa de la Cultura del INBA se opacaría la labor de DIFOCUR y no apoyó ni mínimamente.

Las autoridades federales rogaron, se cansaron y desistieron ya.

“Es triste ver cómo se construyeron y reconstruyeron teatros a lo largo y ancho de la República y no en Mazatlán, pero lo más estúpido es el hecho de que se te haya quitado una obra que beneficiaría al sur de Sinaloa, por los intereses de una persona”, comentó Sánchez Vázquez y luego se lamentó de que “los eventos artísticos internacionales que presenta el INBA en México y en toda la República, se seguirán saltando Mazatlán porque no hay lugar para presentarlos” y decir Mazatlán significa Sinaloa, porque ni en el centro ni en el norte del Estado existe un Centro de Bellas Artes adecuado.

Qué optimismo había justamente el año anterior de que se remodelaría el teatro y se construiría la Casa de la Cultura. Juan José Arreola grabó en el “Ángela Peralta” un programa especial en el cual dio a conocer a todo México la realidad de este propósito. En un congreso del INBA realizado en Campeche y en Puebla, con cuánto entusiasmo se comentaba la obra a punto de crearse, pues incluso en los mismos congresos figuraba la maqueta del proyecto. En el congreso de Colima, ya mejor ni se mencionó.

Hasta ahí quedó todo.

En contrapartida a lo declarado por la profesora Socorro Sánchez Vázquez, está el hecho de que el señor Miguel Ramírez Urquijo está rentando el local, que según asienta la directora del INBA, no quiere vender. Es más, los familiares de Ramírez Urquijo aseguraron que la señora Sánchez Vázquez quedó disgustada por el hecho de que en una ocasión se le negó el acceso al local: “Como siempre carecieron de una llave para abrir las puertas de lo que fuera el teatro ‘Ángela Peralta’, recurrían a nosotros para que les permitiéramos pasar por el local que tenemos rentado. Esto lo hacían a todas horas y en cualquier día, incluso los domingos, hasta que le colmaron la paciencia a mi padre, quien los conminó a que consiguieran una llave para que entraran por la puerta principal”, señaló uno de los hijos de Ramírez Urquijo.

Y agregó: “Mi padre no se opone, ni tiene por qué hacerlo. En el momento en que el propietario venda la finca a Bellas Artes, mi padre tendrá que desalojar el local, porque únicamente lo tiene rentado. La señora Sánchez está molesta desde ese día, y a ello se debe que quiere fastidiar a mi padre señalándolo como alguien opuesto a la reconstrucción del teatro “Ángela Peralta”.

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