Benjamín Hill, destacado militar, “el brazo perdido” de Álvaro Obregón

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  • El Gral. Benjamín Guillermo Hill Pozos nació el 31 de marzo de 1874 en Choix, Sinaloa; murió en la Ciudad de México, Distrito Federal, el 14 (¿15?) de 1920.

El 1º de diciembre de 1920, el general Benjamín Hill, considerado por los políticos de la época como “el brazo derecho perdido de Obregón” asumió el mando de la Secretaría de Guerra y Marina.

Uno de sus primeros actos al frente de la dependencia fue arrestar a Rodolfo Herrero y cómplices para juzgarlos por el asesinato del presidente Venustiano Carranza, sin embargo, esto no se llevo a cabo debido a la muerte repentina del general Hill, ocurrida el 14 de diciembre.

Al día siguiente, El Demócrata publicó la noticia: El señor general Benjamín Hill, murió anoche. Durante todo el día de ayer, nuestros reporteros han estado en distintas ocasiones en el alojamiento del señor general Benjamín G. Hill, secretario de Guerra y Marina, con el objeto de enterarse del estado que guarda el paciente, el cual, aunque a ratos parece encontrarse un poco mejorado de su grave enfermedad, en otros se agrava y hace perder toda esperanza a las personas que lo rodean en su lecho. Los doctores León Martínez, Higinio Pérez, Gabriel Malda y Enrique Osornio han estado casi constantemente a la cabecera del enfermo, llegando en sus juntas durante la mañana de ayer, a un resultado desconsolador, debido al estado gravísimo en que se encuentra el paciente. Sin embargo, se decidió llevar a cabo la delicada operación de hacerle la transfusión de sangre similar, y una vez así acordado, se buscó persona que reunieran las condiciones prescritas por la ciencia, y una vez examinada concienzudamente la sangre que debía inyectársele, se acordó llevar a cabo esa operación durante la tarde, siendo el generoso individuo que se prestó a dar su sangre para tan externado recurso de la ciencia, un soldado yaqui, fuerte, robusto y abnegado.En vista de que el señor general Hill se encontraba delicadísimo y el tráfico por la calzada de la Reforma, frente a su casa, causaba grandes molestias al moribundo el C. Presidente de la República ordenó que se suspendiera el tráfico de la estatua de Carlos IV a la glorieta de Colón, de toda clase de vehículos. A las once y cuatro minutos de la noche de ayer, falleció en su residencia del Paseo de la Reforma número cinco, el general de división y secretario de Guerra y Marina, don Benjamín Hill. Aun cuando la gravedad del distinguido jefe militar se había acentuado desde hacía dos días, todavía anoche, después de que los doctores le hicieron como último recurso la transfusión de la sangre, se creyó que al menos el enfermo podría prolongar su vida por un día más. Sin embargo, la muerte llegó despiadada y cruel, iniciándose la agonía del paciente a los cinco minutos para las once, en que comenzó el estertor lúgubre e imponente de la muerte que se aproximaba. Dos horas después de la transfusión de la sangre, el general Hill mostró una mejoría aparente y pudo cambiar algunas palabras con los que estaban cerca de él. Pero la mejoría fue únicamente la precursora del fatal desenlace, pues desde las diez y media de la noche el paciente entró en estado de coma, hasta el momento en que expiró rodeado de sus íntimos amigos y compañeros de armas los generales Manuel Celis, Jefe de su Estado Mayor de Guerra, Rafael Lara, teniente coronel Porge Bórquez, teniente coronel Daniel Peralta, doctor José Siurob y mayor Manuel Figueroa.

Una vez que los doctores dieron fue de que el enfermo había dejado de existir se procedió a levantar el acta de rigor, y el general Peralta se dirigió al Castillo de Chapultepec, a fin de comunicar la infausta noticia al Primer Magistrado de la Nación. El señor Presidente, aún no se acostaba y cuando supo lo ocurrido mostró un profundo dolor por la muerte de su fiel colaborador y compañero de armas. El jefe de la Nación se mostró sumamente emocionado, ordenando desde luego que se procediera conforme lo indica la Ordenanza General del Ejército para los honores y funerales del Secretario de Guerra y Marina.

Al día siguiente se llevaron a cabo los funerales del general Hill, mientras que el general Enrique Estrada asumió el mando de la Secretaría. Para un sector de la opinión pública, el general Hill había sido envenenado días antes en un banquete en su honor, en donde varios invitados cayeron enfermos, como el diputado José Inés Novelo. Esta versión nunca fue comprobada.

Cadáver de Benjamín Hill en la capilla ardiente instalada en la Secretaría de Guerra. 15 de diciembre de 1920. © (41534), México, Secretaría de Cultura – INAH – Sinafo – FN.

Cadáver de Benjamín Hill en la capilla ardiente instalada en la Secretaría de Guerra. 15 de diciembre de 1920. © (41534), México, Secretaría de Cultura – INAH – Sinafo – FN.

FUENTE: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México.

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