SALVADOR DÍAZ MIRÓN, el poeta de la altivez, el orgullo y la soberbia

0
282
  • Salvador Antonio Edmundo Espiridión y Francisco de Paula Díaz Ibáñez nació en el puerto de Veracruz el 14 de diciembre de 1853; murió en el mismo lugar el 12 de junio de 1928.

Fue un poeta mexicano precursor del modernismo. Trabajó como periodista y profesor. Como político fue diputado de oposición en la época de Porfirio Díaz, a quien posteriormente apoyó, incluso en la celebración del centenario de la Independencia, donde lo alaba en un poema dedicado a Miguel Hidalgo: “su inicial grandeza (de la nación) acredita de sabia tu proeza”.

Primeros años de Salvador Díaz Mirón. Hijo del periodista y político que fuera gobernador de su estado, Manuel Díaz Mirón, siguió los pasos de su progenitor, pero con fuerte inclinación hacia las letras, su madre fue Eufemia Ibáñez. A su padre se le atribuye la famosa estrofa de cementerios: “Aquí la eternidad empieza, y es polvo la mundanal grandeza”.

Realizó sus estudios de forma irregular en Xalapa. En 1865 entró al seminario donde estuvo más de un año. Volvió a Veracruz y a los 14 años se inició en el oficio de periodista. En 1872 su padre lo envió a Estados Unidos de América para alejarlo de sus malas amistades. Cuando volvió ya hablaba inglés, francés y tenía nociones de latín y de griego.

Interés en la poesía. En 1874 empezó a interesarse en la poesía. Años después, en 1876, cuando escribía el periódico “El Pueblo”, se autoexilió a Estados Unidos por razones políticas. A su regreso, colaboró para diversas publicaciones y dirigió El Veracruzano, que era propiedad de su padre, El Diario y El Orden. Durante el dilatado imperio de Porfirio Díaz, la poesía mexicana vivió una época de mínimo pero evidente esplendor, como lo señala Carlos Monsiváis en el prólogo de La poesía mexicana del siglo XX, junto a Salvador Díaz Mirón, Manuel José Othón, Manuel Gutiérrez Nájera, Luis G. Urbina, Amado Nervo y Juan de Dios Peza fueron los más idóneos representantes espirituales del porfiriato y de una cultura nacional que culminó en las Fiestas del Centenario y en el discurso retórico de Justo Sierra al inaugurar la Universidad. Estos poetas fueron herederos del pensamiento de libertad, intentaban el dominio de la forma y se adherían al modernismo, también redimieron a la literatura latinoamericana del yugo de Espronceda y Lamartine. Fue de los primeros poetas que con un repertorio lírico y sustento mexicano de veladas literario-musicales, detuvo por cincuenta años la comprensión y acercamiento de los lectores hacia la poesía nueva.

Vida política. José Antonio Rojas, su gran amigo, lo impulsó a que también se hiciera de carrera política. En 1878 fue diputado en la legislatura del estado, con sede en Orizaba. Temperamental y sumamente violento, con carácter irascible, aficionado a las armas y la cacería, admirador de los duelos para lavar el honor, a los veinticinco años, en una balacera, sufrió una herida en la clavícula que le inutilizó el brazo izquierdo.​ Esa lesión le crearía complejos y resentimientos. Se dice que a quien lo lesionó, Martín López Luchichí, lo retaba a duelo incluso años después del incidente. El poeta manco se identificaba con Lord Byron (cojo) y con Miguel de Cervantes Saavedra (otro manco), a quienes dedicó sendos poemas.

Fue elegido diputado suplente por el décimo distrito electoral de Veracruz para el Congreso de la Unión en 1884. Poco después del establecimiento de la XII Legislatura pasó a ocupar el lugar del titular del distrito. Díaz Mirón se dio a conocer por su participación en los debates sobre la deuda inglesa en 1884, como parte de un grupo de diputados que se opusieron a la renegociación de la deuda por el presidente Manuel González. Es probable que esa actitud independiente le haya impedido ser electo nuevamente en 1886, cuando Porfirio Díaz había regresado a la presidencia y tenía un control mayor de la selección de candidatos para el congreso.

Con el apoyo del gobernador de Veracruz, Teodoro Dehesa, Díaz Mirón logró su reivindicación y fue nuevamente electo a la Cámara de Diputados. Luego de un enfrentamiento con el diputado Juan Chapital en el que Díaz Mirón descargó su pistola en el pasillo de la cámara, sin poder herir a su adversario. La Cámara votó su desafuero y Díaz Mirón fue encarcelado. Salió tras la caída de Porfirio Díaz, en 1911, gracias a un indulto del presidente interino Francisco León de la Barra.

Durante la Revolución Díaz Mirón apoyó al gobierno golpista de Victoriano Huerta. Fue director del periódico oficialista porfiriano El Imparcial y cuando los revolucionarios derrotaron a Huerta tuvo que huir al exilio. Después de pasar un tiempo en España ejerció el magisterio en Cuba, donde fue su alumno Alejo Carpentier. Regresó a México con la autorización del presidente Venustiano Carranza y no se involucró más en la política.

Duelos y prisión. Fue célebre su duelo contra Migoni, en el cual éste salvó la vida porque la bala dirigida a su corazón fue desviada por una cartera.

El poeta retó a duelo al general Luis Mier y Terán, gobernador del estado, a quien acusaba de la famosa matanza en el puerto de Veracruz de partidarios de Sebastián Lerdo de Tejada, cuando por telégrafo recibió la indicación ordenada por el Gral. Porfirio Díaz de “Mátalos en caliente y después averiguas”. El ejecutor de los partidarios alegó que no podía responder al reto porque se hallaba ejerciendo un cargo público.

En mayo de 1883 fue a prisión por matar a un tendero, Leandro Llada, quien lo golpeó con una regla por haber reñido a otro español, cuya pipa tenía un relieve obsceno, pero alegó legítima defensa y fue absuelto.

El constante reto al peligro por parte de Salvador Díaz Mirón provocaba el resquemor por parte de su esposa, a la cual respondió, altivo, con su famoso poema “A Gloria”: “No intentes convencerme de torpeza con los delirios de tu mente loca; mi razón es al par luz y firmeza, firmeza y luz como el cristal de roca”.

Uno de sus enemigos (a quien sin embargo admiraba el poeta por considerarlo justo y honesto, pero con ideas diferentes de las suyas) era el jefe de estibadores, Lino Tenorio.

También sostuvo enfrentamientos poéticos amistosos con el Vale Bejarano, poeta iletrado pero con gran arraigo entre el pueblo.

En 1895, estuvo en presidio por haber matado de dos balazos a Federico Wólter, quien lo había insultado y golpeado con un bastón. (Aquí es cuando proclamó una de sus frases más conocidas: “A quien me grita le pego, y a quien me pega lo mato”). En esa ocasión pasó cinco años preso, lo cual imprimió un cambio en su personalidad. Años después, fue encarcelado por segunda vez, por atentar contra la vida de un diputado, Chapital, que presumía de haberlo mandado callar.​

Fallecimiento. El poeta murió el 12 de junio de 1928, en el puerto de Veracruz, tras un último incidente donde dejó desmayado a culatazos a un alumno que lo retó a pelear, Ulibarri (quien ejerció después como odontólogo y presumía de ese pasaje en su vida). Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres de la ciudad de México. En 1941 se publicaron sus Poesías completas.

FUENTE: WIKIPEDIA. https://es.wikipedia.org/wiki/Salvador_D%C3%ADaz_Mir%C3%B3n

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí