Los lobos marinos vienen a pasar aquí el invierno… Protegidos por la ley pero molestados por algunos visitantes

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Foto: Youtube, canal Mazatleco, 29 dic. 2017.
  • Su nombre científico: Zalophus californianus.
  • La “Piedra Tortuga”, su centro de refugio.
  • Gente sin escrúpulos los golpean y hieren.

Por Juan Lizárraga T. NOROESTE-Mazatlán, 10 de diciembre de 1981.

¡Ya están aquí! Su garbo esbelto, su lenta gallardía, luce ya en “Roca Tortuga”. Los lobos marinos, audaces y pacíficos, peregrinos del mar, ¡ya están aquí!

Retirados, alejados, solos, fuera de la mano aunque no de la vista del hombre destructor, vuelven los lobos marinos, un atractivo turístico más.

Sobre estos animales, cuyo origen lo encontramos en los osos ancestrales, de tiempos remotos, el doctor en Ciencias Marinas, Alberto Ramírez Flores, nos proporciona una serie de datos que nos permiten conocerlos a fondo y no quedarnos solamente con el mero placer de la visión turística satisfecha.

Si uno se para frente al mar, en Olas Altas, se alcanza a ver un punto rocoso: es la protuberancia plana conocida como “Roca Tortuga”, pues a larga distancia parece el carapacho de este animal. Se ven también dos rocas de mayor tamaño llamadas “Dos Hermanos” —gracias a una leyenda— o “Rocas Blancas”, por su color que según mentes especuladoras son así por los excrementos de los pájaros que tenían en ellas su santuario.

Los lancheros de Isla de la Piedra y los propietarios de los yates de paseo turístico están contentos, pues su clientela aumenta: son muchos los que gustan de ver las “focas” o “la piedra de las focas”.

“No son focas —explicó el doctor Alberto Ramírez—. Los atractivos animales que ocupan esta pequeña superficie rocosa no son propiamente focas, sino Lobos Marinos de California. Su nombre científico es zalophus californianus y son mamíferos marinos del orden pinnipedia.

TORTUGAS EN TIERRA, TORPEDOS EN AGUA

El ceño se desfrunce al ver a los lobos marinos arrastrarse pesada y torpemente en la roca y cuando se oye salir de su boca un sonido que parece ladrido. Le dan vuelta a la roca. La pureza y el paisaje marino refrescan el estado de ánimo.

Nadie pensaría, al ver a los lobos marinos acostados sobre sus cuerpos, con toda la pereza del mundo, que emigran grandes distancias durante varias estaciones del año y en sus recorridos llegan hasta las costas de la Columbia Británica en Canadá y hasta Islas Marías.

Sí. Se arrastran como gusanos gigantes y torpes en la roca, pero en el agua se propulsan fuertemente con sus aletas anteriores y usan las posteriores como timón para dirigir su viaje de torpedo. Durante el invierno viajan hacia aguas cálidas, como las de Mazatlán.

SON “RAJÁS” CON SU HAREM

Como en el ser humano, estos mamíferos tienen ciertas características similares, como el que los machos son de mayor grosor (hay excepciones, por supuesto) y grandeza que las hembras (los machos llegan a medir cerca de dos metros y medio de largo y a pesar hasta 250 kilogramos, mientras que las hembras llegan a pesar 90 kilos y a medir 1.8 metros).

Los machos se distinguen también por una cresta o protuberancia en la cabeza. Tienen ellos un harem de varias hembras y son muy territoriales y agresivos durante la época de apareamiento y reproducción.

Los críos nacen de junio a julio y duran al cuidado de la madre, en ocasiones, cerca de un año.

Son depredadores los lobos marinos. Sus dientes cónicos devoran a las especies inferiores a ellos en el mar.

SE ALEJAN Y PUEDEN DESAPARECER

No siempre han estado, los lobos marinos, en Roca Tortuga. Tiempos hubo en que se les encontraba en el Cerro de la Azada, en el Cerro del Crestón y se han ido retirando porque personas sin escrúpulos los maltratan y han disparado sobre su bella e indefensa piel. Muchos han salido agonizantes a las playas para morir en la arena ante los ojos compasivos de los curiosos.

Ahora están en las piedras, después quién sabe dónde, porque siguen siendo molestados, a pesar de que están protegidos por convenios internacionales. Está, pues, prohibido cazarlos, capturarlos o simplemente molestarlos y las sanciones que aplicaría la Secretaría de Marina si se viola esta prohibición, son severas.

Los lobos marinos de Mazatlán son un recurso natural muy valioso, al que todos debemos cuidar y proteger y, para pasar este invierno, ¡los lobos marinos ya están aquí!

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