LOS HOMBRES DEL FARO DEL CRESTÓN hace 39 años

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Foto de autor desconocido, tomada del muro de face del Arq. Enrique González Güereña.

Por Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 7 de diciembre de 1981.

Aquí, más que en ningún lado, se sentía con más fragor la fuerza destructiva del ciclón “Olivia”. Luis Llavona cumplió con su deber dentro de la casa. La puerta amenazaba con venirse abajo y quiso evitarlo reforzándola, pero justo cuando se acercó, el viento la arrojó contra su cara.

Ahí quedó, inconsciente, pero la luz del faro no se apagó, a pesar de la tormenta y de su inconsciencia.

Hoy, Luis Llavona trabaja en la central de comunicaciones de la Superintendencia de Señalamiento Marítimo y en su lugar se encuentra (como guardafaro) Juan Sandoval Rodríguez.

Sí, los hechos sucedieron en la insólita altura del segundo faro natural más alto del mundo, el situado en el Cerro del Crestón y sirva la anterior anécdota real para darse cuenta de hasta dónde son capaces de llegar estos hombres en el cumplimiento de su deber.

Era este faro, en tiempos no muy lejanos (nos platica Sandoval Rodríguez, “en el lugar de los hechos) materialmente una isla. Su tío, Ramón Flores, batalló contra esos tiempos y le explicaba que se trasladaban a él por un camino artificial y desde el Cerro del Crestón se comunicaban con banderas al de El Vigía para informar de la llegada de un barco. Recibida la señal, grandes pangas zarpaban del muelle, ubicado frente a la antigua Aduana, donde se hacían las labores de carga y descarga.

En ese tiempo, y ahora, el faro del Crestón ha sido el segundo natural en altura. Está en el lugar preciso. Hoy, el primer sitio con esas características lo tiene el de Gibraltar y lo tenía antes el de Alejandría, una de las siete maravillas, bombardeado durante la II Guerra Mundial.

IDEAL PARA EL “ALPINISMO MODERNO”

Los tiempos han cambiado. Aunque en esencia el faro sigue siendo el principal guía de la navegación y los guardafaros tienen la función de evitar que su luz se extinga durante la noche, las condiciones para subir a ese cerro y para realizar la orientadora labor, han mejorado muchísimo.

Cuándo empezó a funcionar como faro este cerro, no se tiene la fecha exacta, pero era en su origen una lámpara que funcionaba con petróleo, ahora con electricidad y está próximo su funcionamiento con halógeno.

Siempre causa admiración la estoicidad de los guardianes, por la altura que deben escalar para subir al lugar, aunque ellos ya adaptaron su organismo a esos esfuerzos. Luego, cómo subsisten: antes, los guardafaros vivían ahí, con sus familiares; hoy, trabajan turnos de 48 horas.¿Cómo subsisten y dan mantenimiento al faro? Después de subir y platicar con el guardafaros, todo parece sencillo: en el techo de la casa se almacena el agua de las lluvias, la cual, una vez purificada, pasa a un aljibe y así nunca falta el líquido.

La soledad ha sido vencida también.

Hasta la fecha, dan servicio a las flotas deportivas, pues el cerro interfiere la comunicación entre las lanchas y sus centrales; ahora cuentan, además, con una banda marina.

Y para que funcione el faro, la gran lámpara con un foco de mil watts, con un plan bifocal que permite verse de lejos y de cerca la luz y con cristales de aumento que le dan una enfilación de 30 a 35 millas. Suben el diesel como antes, en burros, aunque ya no tan seguido, porque ahora el faro funciona con energía eléctrica, pero necesitan el combustible para sus dos plantas que tienen para casos de emergencia.

Se quieren evitar todos los riesgos y próximamente instalarán una planta automática de emergencia.

Tiene el faro una vista de inconmensurable hermosura. Un paisaje maravilloso se ofrece por un lado con la ciudad y con el mar por el otro. Muchas familias lo visitan como día de campo, pero muchos vagos también, quienes se acercan menos o se comportan mejor ahora que hay comunicación por radio.

Así, el faro no es sólo una maravilla natural, sino también un centro de trabajo donde el guardafaros se enfrenta a todas las calamidades de la misma naturaleza para mantener siempre encendida la luz orientadora que permita una llegada segura a puerto.

NUEVOS DATOS APORTADOS POR ANTONIO LERMA GARAY

Fue inaugurado el primero de noviembre de 1879, siendo el primero en el Océano Pacífico mexicano y AL PARECER de toda la República Mexicana (salvo prueba en contrario). El 16 de abril de 1880, La Gaceta de Londres publicó así la noticia: «AVISO A LOS MARINEROS. (No. 54) Norteamérica. Costa Oeste. Mazatlán. Luz Fija en la Isla del Crestón. SE HA RECIBIDO INFORMACION que el día primero de noviembre, 1879, se exhibió una luz del faro recientemente erigido en la cima de la Isla del Crestón, lado oeste de la entrada del Puerto de Mazatlán. El faro es una luz fija, blanca, del cuarto orden, y puede ser visible en clima claro desde una distancia de unas veinte millas. El faro consiste en una torre cuadrada que se alza del centro de un edificio cuadrado –ambos pintados de blanco. Linterna roja. Posición aproximada Lat. 23º 10’ 45” N, longitud 106º 23’ 10” W. Por orden de su Lord.Fredck. J Evans, Hidrógrafo (Tomado de Historia de Mazatlán, Tomo II, de Jesús Antonio Lerma Garay).

(Fotografías del faro de autor desconocido, tomadas de internet).

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