PABLO DE VILLAVICENCIO, ‘EL PAYO DEL ROSARIO’. Periodista cáustico. POR LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD

0
351
  • Pablo de Villavicencio González nació en Real de Minas de Nuestra Señora de El Rosario, Provincia de Sonora y Sinaloa, Virreinato de Nueva España, el 27 de enero de 1796; murió en Toluca el 5 de diciembre de 1832.

Escrito por Juan Lizárraga Tisnado en junio de 1985

Culminaba la Independencia. México vivía en la aurora constitucional. La República nacía. Muchas vidas costó ese parto. La de Pablo de Villavicencio González entre las primeras.

Nacido el 26 de enero de 1796, en el Real de Minas de Nuestra Señora del Rosario, Sinaloa, Pablo de Villavicencio fue un periodista mordaz, cáustico, que ofrendó su talento natural por la causa liberal en la forja de un país: México.

A los quince años de edad, quien firmaba sus combativos escritos con el seudónimo “El Payo del Rosario”, se incorporó al ejército insurgente que al mando del coronel José María González Hermosillo, tomó el mineral rosarense. En San Ignacio, el ejército independentista sufrió una derrota completa. El joven De Villavicencio recibió un balazo en un pie que lo hizo perder el ritmo al caminar por toda su vida.

Un largo paréntesis en blanco nos deja la biografía del Payo del Rosario: se ignora su juventud y aparece de nuevo en la escena política en la ciudad de México, como un periodista culto, hábil en el manejo del idioma, cultura y habilidad que se ignora como las adquirió y no hay equivocación al afirmar que lo hizo de manera autodidacta, ya que contaba con una singular inteligencia natural y con un gran poder de asimilación.

En 1822 empezó a destacar por su periodismo, mordaz siempre.

Célebre fue la amistad entablada con Joaquín Fernández de Lizardi, creador de El Periquillo Sarniento, catalogada como la primera novela en la América hispana.

Sus escritos, en numerosas ocasiones, lo llevaron a la cárcel, en 1824, la primera, más se recuerda su visita a la prisión en 1825 por un escrito contra el comercio inglés. Dos meses estuvo prisionero y salió acompañado del paludismo.

Al liberalismo radical de El Payo se sumaba su antiespañolismo, no por estar en contra de la madre patria, sino por la conducta que observaban los españoles en México.

Ingresaría a la Logia Masónica cuando se creó el Rito Yorkino, pues el Rito Escocés se integraba, principalmente, por conservadores y por liberales moderados.

Con la creación del Rito Yorkino, la lucha ideológica en la República se agudizó y se hizo más evidente el radicalismo del Payo del Rosario. Vicente Guerrero fue derrocado y asumió la presidencia de la República Anastasio Bustamante, quien habría de sentir los dardos disparados en los folletos de Pablo de Villavicencio, más incisivos al ser asesinado Vicente Guerrero por Picaluga.

Lorenzo de Zavala era gobernador del estado de México y Pablo de Villavicencio su secretario, cuando Antonio López de Santa Ana inicia su revolución contra Bustamante. Para combatir a Lorenzo de Zavala, Bustamante envía cuarenta soldados a Toluca. Las tropas entraron a Toluca en busca de santanistas. Las fuerzas de Zavala ya habían abandonado la ciudad.

Al retirarse de Toluca, las tropas de Bustamante observaron a dos jinetes que huían ante su presencia. Los soldados se lanzaron a la carga y dieron muerte a balazos a los jinetes. Eran Pablo de Villavicencio y su concuño José María Guillén.

El Payo del Rosario fue muerto arteramente el 5 de diciembre de 1832, a los 36 años de edad.

Sus escritos periodísticos, que escribió por más de seis centenas, de contenido irónico, siempre llevaban un largo título, como por ejemplo: “O se destierra el coyote o mata nuestras gallinas, “Las Comedias para la unión de criollos y gachupines”, “Viva Santa Ana y que mueran todos sus enemigos”, “Pascuas del Payo del Rosario a los escoceses y borbonistas”, etcétera, y en ellos atacó a Agustín de Iturbide, a Nicolás Bravo, a Anastasio Bustamante y a Guadalupe Victoria, más también tuvo reconocimientos. Él mismo escribió: “aborrecí a Iturbide mientras persiguió mortalmente a los primeros insurgentes… lo amé cuando en Iguala rompió el nudo gordiano que en once años de sangre no se pudo desatar… lo volví a aborrecer desde el momento de su proclamación hasta su caída a la cual contribuí fomentando opinión con mis escritos… Si sus actuales enemigos lo vuelven a resucitar como emperador, como tal lo volveré a combatir mil veces…”.

Atento a los acontecimientos de toda la República, defendió la división del Estado de Occidente en Sonora y Sinaloa.

Siempre del lado de la justicia, Pablo de Villavicencio, El Payo del Rosario, fue uno más de los que ofrendaron su vida por la creación de la República Mexicana.

PRÓLOGO DEL DIPUTADO ÓSCAR LOAIZA OSUNA

(Esta edición se terminó de imprimir el día 1° de junio de 1985 en los Talleres de Ediciones e Impresiones “ELPUERTO”, Av. Alemán y Ancla. Mazatlán, Sinaloa. 1000 Ejemplares).

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí