Todos estamos propensos a morir de un infarto. ¿Ya se checó su corazón?: Doctor García Habiff (hace 40 años)

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Entrevista-reportaje realizado por Juan Lizárraga T., publicado en NOROESTE-Mazatlán, el domingo 30 de noviembre de 1980.

Los mexicanos le tenemos más miedo al dolor que a la muerte. Nos espantamos cuando sabemos que padecemos alguna enfermedad lastimosa, como el cáncer, y en cambio, vemos con indiferencia las causas y los síntomas de las enfermedades cardíacas, a pesar de que el 60 por ciento de las defunciones en el mundo se deben a padecimientos del corazón que podrían controlarse si se hace un diagnóstico oportuno y se sigue el tratamiento adecuado.

A nadie le deseamos una muerte por cáncer y casi felicitamos a aquel que murió porque dejó de funcionarle el corazón y hasta soñamos (claro, después de muchos años de vida) tener para nosotros una muerte similar, tranquila.

Falsa, como todas, es esta utopía. Si bien es cierto que son más susceptibles de morir de “paro cardíaco” las personas con más de 40 años de edad, en los jóvenes también están presentes las causas de esta muerte y son más peligrosas durante la juventud.

TODOS MORIMOS DE PARO CARDÍACO

“Indiscutiblemente, porque se le paró el corazón se murió una persona y en este sentido toda defunción implica esto”. Lo anterior lo manifestó el doctor José Manuel García Habiff, uno de los únicos tres cardiólogos existentes en Mazatlán, quien consideró que los médicos en general, al hacer un certificado de defunción, cometen un error al anotar “murió de paro cardíaco”.

Lo que se trató de decir es que esa persona falleció de un infarto al miocardio, es decir, que el corazón les dejó de funcionar porque sufrió obstrucción (casi siempre por coágulo) de las arterias coronarias que riegan al vital órgano.

Todos estamos propensos a morir de un infarto al miocardio, pero, como dijimos antes, los más susceptibles son quienes tienen más de 40 años de edad y con mayor, casi exclusiva, frecuencia, al ser de sexo masculino.

NO FUME, REBAJE, HAGA EJERCICIOS

Para los cardiólogos y por supuesto para el doctor García Habiff, son cinco las causas que propician y aceleran el infarto al miocardio:

El tabaquismo, el aumento de colesterol, la hipertensión arterial, la diabetes y la gota, producto todas de inadecuadas alimentaciones y falta de ejercicio, que se reflejan en la obesidad y en la vida sedentaria.

La ciudad parece estar reñida con quienes le dan vida y les brinda actividades contradictorias. Así, a unos los apoltrona de por vida en burocráticas oficinas donde se les enmohecen y apolillan sus organismos y a otros los consume rápidamente con actividades rutinarias que implican un constante y rápido desgaste físico. Es el llamado “stres” este duendecillo fastidioso que deshumaniza al hombre y que lentamente, pero de segura manera, le va sentando las bases para que se le degeneren los tejidos de la circulación sanguínea.

¿DOLOR TORÁXICO? ¿DIFICULTAD PARA RESPIRAR? ¡CUIDADO!

“Se durmió y ya no despertó”, dicen atribulados los parientes de los muertos por infarto, quienes no se explican la razón de la muerte, “si nunca había estado enfermo”.

Quizá nunca estuvo enfermo pero de seguro que fumaba entre 2 y 3 cajetillas de cigarros diarias, lo cual ya es una causa para que se forme el coágulo en el miocardio. Ay de aquellos que tienen alta presión y fuman. Antes viven. Y de milagro están con vida quienes padecen diabetes, hipertensión y fuman.

Tal vez el occiso, en vida, sintió algún dolor en el pecho y dificultad para respirar. No se hizo el obligado chequeo médico, los pulmones ya no le bombeaban de manera efectiva y murió.

Decíamos en principio que los riesgos son más graves en los jóvenes debido a que, explica el doctor García Habiff, el adulto tiene una coronaria colateral, es decir que con los años se le abren nuevas arterias por donde la sangre que no circula a causa de la obstrucción, llega al corazón.

De las muertes por infarto al miocardio, un 25 por ciento ocurren de manera repentina, súbita; del porcentaje restante, el 25 por ciento se registra en el hospital, el resto se presenta a los 2 o 5 años, de acuerdo al tratamiento que se les brinde.

EJERCICIO PROGRAMADO SÍ, REPOSO ABSOLUTO NO

¿Y cómo evitar que el infarto se presente, o de perdida hacer que se retrase?

Lo más recomendable es el ejercicio, pero programado de manera progresiva, ya que de haberse originado por inmovilidad, si no se hace esta programación, el infarto puede sobrevenir por surmenaje, es decir, por el exceso de cansancio.

Y como en todo tipo de enfermedades, en las del corazón “más vale prevenir que remediar”, nos dice el doctor García Habiff, para lo cual se debe tener una alimentación adecuada y realizar ejercicios, aunque lo más efectivo es acudir al cardiólogo.

¿Y cómo programar los ejercicios? Existe un moderno equipo que permite registrar durante 24 horas continuas las actividades eléctricas o función del corazón y a la vez evalúa la correcta capacidad de esfuerzos de las personas con diagnósticos establecidos de insuficiencia, con lo cual se puede prolongar o evitar un nuevo ataque que pudiera ser fatal.

Una vez detectada la insuficiencia cardíaca, el paciente deberá practicar ejercicios progresivos, nunca el reposo absoluto, como se piensa comúnmente cuando se sufre un ataque.

HAY DESCUIDO EN MÉXICO

En la República Federal de Alemania se ha logrado prolongar la vida, por esta razón, en un 20 por ciento, tan sólo en 10 años, más ahí existen clínicas gubernamentales encargadas de detectar y dar tratamiento a las personas con insuficiencia cardíaca.

En México no hay clínicas especiales para ello, aunque en las instituciones oficiales se cuenta con la especialidad en cardiología, sin embargo, no existe una campaña permanente de detección y tratamiento.

Por ignorar los síntomas, los mexicanos acuden poco al cardiólogo, pero si se hicieran campañas, se descubriría que aproximadamente en un 60 por ciento presentan síntomas que irremediablemente provocan la muerte por falta de atención médica.

En las agencias del Ministerio Público del Fuero Común de Mazatlán, durante el presente año, se han anotado en las actas 7 muertes por “infarto del miocardio”, cuatro de ellos de extranjeros y ninguna mujer.

Sin embargo, los muertos por esta causa son incontables, pero la exactitud de los datos se imposibilita por la confusión de clasificar a este tipo de muerto como “paro cardíaco”.

De estos murieron 29, aunque se incluyen a quienes fallecieron por inmersión, asfixia, intoxicación y congestión alcohólica.

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