En recuerdo del Gral. Ramón F. Iturbe, a 131 años de su nacimiento

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  • El general Ramón Fuentes Iturbe nació en Mazatlán el 7 de noviembre de 1889; murió el 27 de octubre de 1970 en la Ciudad de México.

Escrito (extracto) por ROBERTO TIRADO CASTELO el 24 de octubre de 1982, para el Suplemento Dominical del periódico Noroeste.

Sin lugar a dudas puedo afirmar que el más grande jefe revolucionario sinaloense desde el inicio de la Revolución Mexicana hasta su culminación, lo fue el señor general Ramón F. Iturbe.

Soldado, gran amigo, pensador ilustre, lo fue nuestro inolvidable paisano. Valiente entre los valientes, generoso y magnánimo; sabía castigar y sabía perdonar, según el caso. Hay en los episodios de nuestra lucha armada desde el año de 1910 hazañas admirables y actitudes que rebelaron su grande y noble corazón.

Su más admirado jefe, el señor general Álvaro Obregón lo tenía en gran estima y lo ponía de ejemplo como hombre leal, valiente y organizador. En su libro Ocho mil kilómetros en campaña, Obregón dice lo siguiente:

“El general Iturbe con el celo y actividad que le son reconocidos, cuidaba empeñosamente del exacto cumplimiento de sus obligaciones” y al referir la forma en que dispuso el plan de ataque a Culiacán, cita en este orden a los generales que con él colaboraron: Ramón F. Iturbe, Manuel M. Diéguez y Benjamín Hill. El parte de la toma de Culiacán rendido al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista don Venustiano Carranza, por el General Obregón, tiene la fecha del 23 de noviembre de 1912. En las campañas de Sinaloa de 1913 y 1914 Ramón F. Iturbe había logrado sobrevivir entre Generales muy ameritados y de relieve como fueron Juan Carrasco, Ángel Flores, Manuel Mestas, Guillermo Nelson y Macario Gaxiola. Cuando Obregón dispuso que las fuerzas sinaloenses siguieran sosteniendo el sitio de Mazatlán mientras el Cuerpo del Ejército del Noroeste avanzaba al sur, expidió una orden el 17 de mayo de 1914 para que el General Iturbe se hiciera cargo de aquella comisión y le decía: “no tengo que hacer a usted ninguna recomendación especial porque el celo con que siempre ha sabido usted cumplir con su deber es una garantía de acierto. Poco tiempo después Iturbe rendía el parte de la toma de Mazatlán por las fuerzas constitucionalistas.

En su vida militar y en su vida civil fue todo un hombre y un caballero. Nunca fue un incondicional ante acontecimientos políticos censurables, por ello formó parte en movimientos rebeldes que se registraron en el país. Obró siempre de acuerdo con los principios revolucionarios progresistas pensando siempre en lo mejor para su querido México. Así fue hasta su muerte.

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