Los restos del Gral. Iturbe siguen esperando su traslado para ocupar un “lugarcito” en la Rotonda de Sinaloa

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  • Ramón Fuentes Iturbe nació en Mazatlán el 7 de noviembre de 1889; murió en la ciudad de México el 27 de octubre de 1970.

Murió con honores. La última guardia ante sus restos mortales, la hicieron Gustavo Díaz Ordaz y el candidato a la presidencia, Luis Echeverría Álvarez, en la Funeraria del Ejército. Presidieron el cortejo fúnebre: Luisa Marienhoff, sus hijos Víctor Manuel, Elohim, Mireya y Aurora; sus hermanos Arturo Sicairos y Beatriz de Navarrete.

El poeta sinaloense Alejandro Hernández Tyler, escribió en la Revista Presagio, a propósito del deceso:

“El general Ramón F. Iturbe cerró los ojos al mundo en la ciudad de México, el 27 de octubre de 1970, bajando a la tumba con todos los honores militares debidos a su alto rango en el escalafón del ejército nacional, dejándonos como herencia el ejemplo de su vida y de su obra”.

El sepulcro se realizó en el Panteón Jardín de la ciudad de México donde Iturbe había comprado dos lotes, a perpetuidad, para que al morir él se le enterrara —como ocurrió— junto a la que fuera su esposa por tanto tiempo, Mercedes Acosta Ferreiro, una relación que inició el 12 de febrero de 1914 y que continuó después del matrimonio por 41 años, hasta el deceso y sepulcro de Mercedes en abril de 1955.

SUS RESTOS PERMANENCEN EN LA CIUDAD DE MÉXICO

Veía cercano el final. Le dijo a su hija Mireya que posiblemente los sinaloenses querrían enterrarlo en la Rotonda de los Hombres Ilustres, allá en el Estado, y que si así fuera, insistiera en que trasladaran también los restos de su espos Mercedes Acosta Ferreiro junto con los de él, pero que de ninguna manera permitiera que los separaran.

En una hoja membretada con el logotipo del Club de Leones (al cual Iturbe perteneció buena parte de su vida), con fecha 29 de julio de 1988, en Culiacán, Enrique Arredondo Quevedo solicitó al gobernador Francisco Labastida Ochoa “se corran los trámites correspondientes para que sus restos (de Iturbe) sean depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres”.

Aprovecha para citar que “un día por la tarde acompañé al Sr. Gral. Iturbe al Panteón Municipal de esta ciudad (Culiacán), con el fin de visitar la tumba de su hermana, y al salir estuvimos en la Rotonda y él admiró las placas ahí depositadas, y entonces me dice: ‘Enrique, aquí tengo un lugarcito”.

Hubo intercambio de correspondencia, pero los trámites sólo llegaban a eso, al envío de cartas. Arredondo pensaba que no habría problema con el traslado de los restos de Iturbe junto con los de Mercedes, ya que ésta estuvo con él en los campos de batalla durante la revolución.

En febrero de 1991, insistió una vez más, en un tono derrotado:

“Sr. Gobernador, a veces creo, que acaso los espíritus de Obregón y Calles, se interponen para que el pueblo de Sinaloa a través de su gobierno, se reconozca de los méritos del personaje que aludo”.

Los restos de Iturbe, y de Mercedes,  continúan en México hasta la fecha.

FUENTE: RAMÓN FUENTES ITURBE: Luces y sombras de un rebelde. AUTOR DEL LIBRO: JUAN LIZÁRRAGA TISNADO

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