ANTONIO ROSALES, héroe sinaloense nacido en Zacatecas, 155 aniversario de su muerte

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  • José Antonio Abundio de Jesús Rosales Flores nació en Juchipila, Zacatecas el 11 de julio de 1822; murió en Álamos, Sonora, el 24 de septiembre de 1865.  

Fue un militar mexicano que participó en la Guerra de Reforma y en la Segunda Intervención Francesa en México, y durante estos conflictos fue nombrado gobernador del Estado de Sinaloa. Murió en combate en Álamos, Sonora.

Como militar fue admirado hasta por sus enemigos. Luego de su muerte, el ejército francés envió sus condolencias al ejército mexicano y colocó su bandera a media asta en Mazatlán, como señal de luto por el héroe caído.

La capital del estado agregó su apellido al nombre: Culiacán Rosales, en reconocimiento a que Rosales derrotó al ejército invasor francés en la batalla de San Pedro, el 22 de diciembre de 1864, después de que éste desembarcara en el puerto de Altata. Se le conoce como el “héroe de San Pedro” por esta defensa de la ciudad de Culiacán ante la inminente invasión francesa.

Rosales perdió la vida en combate en Álamos, Sonora el 24 de septiembre de 1865, en contra de las fuerzas francesas al mando de José María Tranquilino Almada.

En la ciudad de Álamos reposaron sus restos hasta 1923, cuando fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres en la Ciudad de México, sin embargo, en el panteón de Álamos aún se conserva el obelisco original de su sepulcro.

En Sinaloa ha sido, además, recordado en nombres de escuelas, calles y plazas.

ANTONIO ROSALES, POETA, PERIODISTA… REVOLUCIONARIO

Juan Lizárraga Tisnado. NOROESTE-Mazatlán, 11 de julio de 1983.

Antonio Rosales, quien diera su nombre a Sinaloa, conspirador consuetudinario, fue un luchador incansable, periodista independiente y viril, poeta y prosista, Antonio Rosales murió a manos de un pelotón de indios imperialistas.

Insertamos a continuación un párrafo en el que se describen algunas características del zacatecano, así como su muerte, escrito por la pluma del licenciado Herlindo Helenes Gaxiola:

“En Mocorito quiso Rosales recobrar el mando, que tan difícilmente había dejado, al saber que Corona había nombrado gobernador al general Rubí, nombramiento que Rosales consideraba ilegal.

‘Jamás seré yo quien dé el vergonzoso espectáculo de la guerra civil en presencia de los invasores de mi patria, por más que la ambición de mis enemigos así lo quiera, desconociendo mi autoridad… Fácilmente derrotaría a Rubí, pero se me acusaría de ambicioso, y aunque después yo triunfara contra los franceses, mi conciencia no estaría tranquila con el recuerdo de que había derramado sangre republicana. Mi deber es pelear y morir por la patria, y lo mismo en Sinaloa que en Sonora podré hacerlo gloriosamente. ¡Por hoy me desconocen y combaten mis hermanos, más la historia se encargará de hacerme justicia!

“Al fin Rosales ocupó la ciudad de Álamos con 210 infantes y 70 caballos, cuando fue acometido por las numerosas fuerzas imperialistas mandadas por el señor Tranquilino Almada el 24 de septiembre de 1865.

Cercado por todos lados e impotentes ante la superioridad numérica, la derrota no se hizo esperar. El desastre fue horrible, y eran inútiles los esfuerzos que hacía Rosales para evitarlo. Los que no habían muerto, huían por todas partes.

“¡El caudillo que inmortalizó los campos de San Pedro había sido villanamente herido desde una de las casas de la ciudad, y avanzaba pistola en mano por la calle!

“Alguien quiso salvarlo, pero él contestó enérgicamente: ‘Agradezco vuestro interés, pero debo advertiros que cuando se combate por la patria, se vence o se muere! ¡Yo no podré vencer y mi destino es morir!

“Un pelotón de indios imperialistas lo acribilló a balazos y el cuerpo del héroe rodó por el pavimento de la calle, y, como diera señales de vida, un indio forajido lo remató a golpes.

“¡Cruel destino del egregio patriota, magnánimo entre magnánimos y valiente entre los valientes”.

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