LA VALENTINA Y LA ADELITA, canciones sinaloenses, ‘estrenadas’ antes de la revolución

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Un 16 de septiembre de 1885 sonaron las primeras notas, por cuarenta minutos, de “La Valentina” en la plaza principal de la ciudad que hoy es capital del estado.

La interpretación le valió a don Ángel Viderique un baño con cerveza y otros licores, como se acostumbraba premiar en Culiacán a los excelentes músicos cuando presentaban buenas audiciones. Además del baño, don Ángel fue llevado triunfalmente a su domicilio por el pueblo.

La Valentina” y “La Adelita”, pertenecientes hoy al folclor nacional, nacieron en Sinaloa y se tocaron por primera vez, en diferentes días de 1885, en Culiacán, por la banda de música del estado, que dirigía Ángel Viderique, según lo establece Amado González Dávila en su Diccionario geográfico, histórico, biográfico y estadístico del Estado de Sinaloa con información tomada a la vez de “Lecturas sinaloenses” compiladas por Alejandro Hernandez Tyler (edición 2009 del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa), en específico del escrito “La Adelita” de Alfredo Ibarra Rodríguez (páginas 166 a 169).

“La Adelita” fue sin duda más difundida, pues se convirtió en el canto de guerra de los revolucionarios, entre quienes luego se hizo leyenda sobre la mujer a la que se aludía con ese nombre, pero en realidad la canción se estrenó también en 1885 en el Jardín Rosales con un arreglo especial que le hizo Ángel Viderique, recopilador de canciones populares.

Julián S. Reyes, director de la banda de la Brigada de Mazatlán de Mariano Arrieta la escuchó silbada y la interpretó. A los revolucionarios de esa brigada que participó en la Toma de Zacatecas se les conoció como “Los adelitas” por el gusto que tenían por dicha canción.

Después y para mayor gloria y difusión de esta canción, fue grabada en El Paso, Texas por Rufino Quiñónez y fue así que se convirtió en parte del folclor mexicano.

Los historiadores han atribuido el origen de estas melodías a diferentes personas, incluso a los revolucionarios mismos, más al final se convencen de que es una canción surgida del anonimato porque era el aliento de los revolucionarios que simbolizaba de manera romántica a la mujer.

(Investigadores de la música informan que “La Adelita” es de origen dudoso y mencionaron que pudo ser Ometepec, Guerrero -1892-, Yucatán, Campeche, Chiapas o Oaxaca, pero en 1885 se interpretó por primera vez en Sinaloa).

ÁNGEL VIDERIQUE nació en 1845 en el Valle de Santiago, México. Muy joven se radicó en Culiacán, donde dirigió la Banda de Música del Estado de Sinaloa (1875-1880). Durante muchos años visitó poblaciones del noroeste de México donde recopiló bailes y canciones regionales, para después arreglarlos para banda de alientos o para canto y piano. Se le atribuye el redescubrimiento de La paloma azul, La Valentina, El venado, El palmero, El abandonado, El mosco y muchas otras piezas que hoy se consideran fundamentales en el repertorio cancionero de Sinaloa y Sonora. Él mismo compuso piezas de salón para piano, de las cuales Wagner y Levien publicó Dulce ilusión y Nuestro amor (mazurcas), Mi gacela y Una gota de miel (polca), Para usted y Rosasy abrojos (chotís) y Cuatro danzas. Falleció en 1943 en la Ciudad de México. (https://www.ecured.cu/%C3%81ngel_Viderique).

Juan Lizárraga Tisnado. Publicada en Noroeste-Mazatlán el 16 de septiembre de 1984.

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