GABRIEL R. OSUNA. “Quien no conoce La Perla, no conoce Mazatlán…”

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  • …Y la alegría se desborda a la orilla de la playa.

Por Juan Lizárraga Tisnado, publicado en NOROESTE-Mazatlán el 2 de abril de 1987.

La entrevista se realizó en su oficina, en el interior de La Perla, una cantina situada por la Aquiles Serdán, frente a las changueras, la que hoy funciona con otro nombre y otro propietario.

“¡Muuuuuyyy bieeen, amigos!… Y recuerde que el que no conoce La Perla, no conoce Mazatlán”, sonaba bien timbrada la voz de Agustín de Valdez al final de cada melodía y antes de enviar la señal a la RJ para comerciales, en las transmisiones diarias del programa “Alegría frente al mar”.

La alegría se desbordaba diariamente en el gran edificio enclavado junto al mar, en Playa Norte, lo que hacía de la cervecería también un centro familiar donde se presentaban los artistas rancheros más reconocidos del momento a nivel nacional.

Un hombre con historia, pues fue músico desde niño, compositor y político, fue quien instaló esta cervecería, este centro social. Es don Gabriel Osuna Rojas, quien adoptó como nombre artístico Gabriel R. Osuna.

La Perla fue cambiada de sitio, “por envidias”, nos dice donde Gabriel R. Osuna en una pequeña oficina de la cantina situada ahora en el centro de la ciudad, vestigios de aquella alegría ya desaparecida que no tuvo antecedentes, ni centro social alguno se le compara actualmente en popularidad.

A sus 77 años de edad, don Gabriel recuerda algo de su vida.

Nació en La Noria, aunque desde su juventud partió a Santiago Ixcuintla, Nayarit, donde ya era músico, pues tocaba instrumentos de aire: trompeta, trombón, clarinete, más se dedicó al transporte a la vez que a la música.

Huérfano de padre desde su nacimiento, volvió a La Noria al lado de su madre, y a la muerte de ella (un duro golpe) se vino a Mazatlán donde incursionó en la política. Era suplente del doctor Ángel Armienta Acosta, en la presidencia municipal, quien asumió el cargo en 1954. El doctor falleció de un infarto y durante dos años, 1955 y 1956, don Gabriel estuvo al frente del municipio.

Mazatlán tendría unos 40 mil habitantes y sus orillas al norte las demarcaba la Avenida Gutiérrez Nájera. Las calles del centro de Mazatlán estaban empedradas y durante su administración empezaron a pavimentarse.

Dejó la presidencia municipal y se dedicó de nuevo al transporte regional con una ruta de Mazatlán a La Noria y pueblos circunvecinos.

Como político y como transportista, había hecho muchas amistades, lo que considera el mejor premio de su vida. Entre esas amistades se contaba la de Leopoldo Sánchez Celis, quien siendo gobernador le otorgó el permiso y el apoyo para crear La Perla.

La inversión inicial fue considerable para  construir un edificio sólido y empezó a triunfar. La aceptación del pueblo, cree Gabriel R. Osuna que se debió al trato amistoso que personalmente daba a los clientes.

El negocio prosperó. Había recursos para contratar artistas de renombre y se contrataron.

Es necesario decir que La Perla empezó a trabajar en el edificio cercano a la Glorieta del Clavadista, donde se ubicaron las oficinas de Turismo, sin embargo, su mayor éxito lo obtuvo en el edificio de Playa Norte.

Los precios eran también populares. Ahí surgió el grupo Los Noreños, que también tuvo su renombre y sus fundadores eran de La Noria.

Hubo envidias, sí, y se inició una campaña supuestamente contra los negocios que estaban ubicados a la orilla del mar, hasta que fue desalojada y cambiada de lugar. Se demolió el edificio y quedó una terraza que no ayuda estéticamente a Playa Norte y fuera de que sea utilizada como pista de patinaje, no tiene ningún uso.

Desapareció el ambiente de La Perla y don Gabriel R. Osuna se refugió en sus oficinas del centro de la ciudad en su cantina del mismo nombre.

Como compositor, don Gabriel R. Osuna es autor de las canciones Arriba La Noria, que compuso junto con Andresito Osuna, así como Un nueva vida y Los invito a Mazatlán. Su hijo Eduardo del Campo ha seguido la carrera musical y empieza a destacar en la ciudad de México.

Era cierto: quien no conocía La Perla no conocía Mazatlán y La Perla era Gabriel R. Osuna, quien es conocido por todos los mazatlecos de aquella época de Alegría Frente al Mar.

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