1844, EL “AÑO VERDE” EN MAZATLÁN

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La imagen es de 1850, seis años después. Archivo:Edward Gennys Fanshawe, Mazatlan (Mexico) Augt 1850.jpg

Era gobernador de estado el jalisciense Francisco Duque, cuando en Sinaloa a 1844 se le llamó el “Año Verde”.

Tal denominación se derivó de que en el estado llovió a raudales durante la temporada en que se cumplen los periodos de lluvia, pero el agua siguió cayendo de los cielos durante el resto del año, con abundancia, pues ocasión hubo en que llovió por doce días consecutivos.

Además del verdor de la naturaleza en sus árboles y en su maleza, la lluvia fue de regocijo porque se fertilizó la tierra y porque por entonces el agua no llegaba al puerto por tubería.

A Mazatlán, el 4 de marzo de 1890, llegaron las primeras gotas de agua por tubería. Antes de ello, sólo contaba con un “ojo de agua” en el crucero que hoy forman las calles Carnaval y Canizales, al cual se le conoció como “San Germán”, primero y luego como “Francisco Cañedo”.

Por supuesto que este ojo de agua no podía satisfacer las necesidades del líquido durante todo el año, pero Mazatlán contaba con 132 aljibes.

Estos depósitos hechos ex profeso para captar el agua de las lluvias, por su abundancia, motivaron a que el historiador Eustaquio Buelna dijera en uno de sus escritos:

“Esta población bebe el agua del cielo”.

Así, con el ojo de agua y los aljibes, Mazatlán atendía esta necesidad que se satisface con muchas irregularidades en la actualidad. Había un gran inconveniente: que había agua buena sólo cuando llovía, pues a veces el agua de 9 a 10 meses, “almacenada en los aljibes, se echaba a perder”.

Pero en 1844, año de abundantes lluvias, los aljibes mazatlecos estuvieron llenos de agua fresca todo el tiempo.

Fue el “Año Verde”.

Escrito por Juan Lizárraga Tisnado y publicado en NOROESTE-Mazatlán, el 24 de febrero de 1984.

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